Mari Mar Ortiz es una de las caras más conocidas del Casco Viejo de Vitoria. Es la mujer que desde 1999 está detrás del mostrador de Tribal Área, la tienda de la ‘Pinto’ a la que lleva ropa artesanal, pendientes, coloridos cuencos e inciensos, fruto de sus frecuentes viajes a India, para asegurarse de que se producen en condiciones justas de trabajo.
Y es también la presidenta de Fedasoc, la federación de comerciantes del Casco Medieval, integrada en Gasteiz On, que el pasado 5 de mayo fue reconocida por la confederación estatal de Cascos Históricos (Cocahi) por el trabajo que viene haciendo desde el año 2000 en beneficio de los negocios de barrio.
Además, lo suyo fue llegar y besar al santo en esa primera vez que representó a su gremio: “Fui a Zarzuela, a una recepción real, porque Patricia (la gerente de la plataforma de comercio urbano de Vitoria) no podía porque estaba embarazadísima”, recuerda entre risas.
Enhorabuena por el premio que Fedasoc . ¿En qué ha cambiado desde entonces?
–Gracias. Da mucha ilusión. El Casco de Vitoria, como en todas las ciudades, ha cambiado mucho. Pasamos por una etapa mala, de deterioro, por esos años de drogas. Y en ese momento vimos que el comercio también iba cerrando. Pero sí que hubo una actuación muy rápida por parte de comerciantes y hosteleros, que se juntaron, y gracias eso, se fundó enseguida Fedasoc. De ahí salieron trabajos de dinamización, para el barrio entero, no solamente para ciertas calles, como ‘Pinto’ o ‘Kutxi’, sino que fue general.
¿Y cómo diría que está ahora el Casco Viejo?
"El barrio está muy bien para poner pequeñas escuelas o academia de idiomas, música..."
–Bueno, creo que ha mejorado notablemente. Obviamente, la situación social ha cambiado, porque el Casco, igual que el centro, se ha despoblado por la ampliación de ciudad. Pero el comercio ahora está muy consolidado, con establecimientos más específicos, no en el sentido artesano, como las carpinterías y así que había antes. Nos hemos especializado un poquito en el día a día: en tejidos sostenibles, más gourmet, más alimentación, delicatessen, otro tipo de comercio, que es lo que pide la clientela, relacionado con el bienestar. El barrio está muy bien para poner pequeñas escuelas o academia de idiomas, música...
NEGOCIOS
¿Y en comparación con otros barrios de la ciudad cómo está?
–Yo creo que anda similar. Aquí hay mucha hostelería. Y hay mucho negocio en servicios. Pero sí que a mí, como vecina y comerciante, me parece muy importante que a día de hoy haya un dentista en la planta baja. Queremos actividad a pie de calle. Con lo cual, no vamos a pedir también que sea todo carnicería.
Creo que a día a día se va haciendo un poquito de actividad en ese sentido. También trabajamos mucho con el semillero de empresas, que también está emprendiendo aquí con gente joven, dando oportunidad.
¿Y qué es lo que falta?
–Pues estamos un poco a la espera del PERI (Plan Especial de Rehabilitación Integrada) del Casco Medieval, que lo necesita el barrio. Y otra cosa que añadiría es algo que siempre se ha reclamado. Y es que cuando se pongan en marcha normativas, que se siga viendo que el Casco tiene sus características. Necesitamos técnicos de la Administración también dedicados a ello, como con la antigua Arich (Agencia de Revitalización Integral del Casco Histórico). Es muy importante que ayuden a bajar e implantar la normativa del Casco, a nivel de espacio urbano, por sus características, que son muy especializadas.
Se ha anunciado que el nuevo PERI tendrá en cuenta que como muchos locales del Casco Viejo son pequeños y dan para lo que dan, permitirá unir locales, si se cumplen ciertas condiciones.
–Eso es importante, si se aprueba, pero todavía no sabemos nada.
ACTIVIDADES
¿Y en qué tipos de iniciativas o actividades se centra ahora Fedasoc?
–Seguimos la línea. Continuamos con la dinamización. Por ejemplo, en Navidad se hace la Noche de las Velas, que ya forma parte casi de la cultura de Vitoria. Hacemos también la ruta de los Enigmas del Casco Viejo y la de los Cuentos de Navidad. Y luego, sí o sí, el primer sábado de cada mes, el mercado de la almendra, donde anualmente tenemos unas 100.000 visitas anuales. Fue el primer evento que unió a las personas de Fedasoc en torno a ese mercado de la almendra. Es vertebrador. El que, sí o sí, ha permitido traer gente en épocas mejores o peores. Y aparte de ese mercado de la almendra, apoyamos también el Mercado Medieval.
Con los alquileres, ¿hay facilidades para animarse a montar un negocio en el Casco Viejo?
–Sí. Se ha trabajado tanto como asociación como con el Ayuntamiento y Diputación. Entonces, hay una apuesta grande por el Casco en ese sentido. Y es cierto que cuando en alguna ayuda ha habido que dar prioridad, el Casco las ha tenido. Por ejemplo, en la ayuda de alquileres, que puso el Ayuntamiento en marcha hace un par de años. Además, como las lonjas aquí son más pequeñitas, el precio de alquiler es también algo más bajo. Igual negocios que necesitan muchos flujos de gente, no los vas a tener, pero uno orientado al turismo o a bienestar, sí. Y si algo tiene el Casco es mucha fidelización. Otra de sus características es la singularidad. El Casco es un sitio ideal porque estás en el centro de Vitoria.
¿Y a qué se debe esa fidelización?
–Yo tengo suerte, como mogollón de comerciantes del Casco, que en el barrio todavía tenemos una gente que es muy fiel al comercio sostenible, al comercio local y al kilómetro cero. En cuanto al turismo siempre hay goteo de clientes y eso suma, pero, sobre todo, como barrio. Por ejemplo, tenemos antiguos vecinos que a la hora de hacer compras viene aquí, si se han marchado a vivir a Zabalgana. La diferencia es que el Casco, cuando es época de bonanza económica, no va a ser el máximo beneficiado, pero en recesión tampoco va a ser el que esté peor. Y eso, en tiempos de mucha transformación, da garantías al Casco. Más estabilidad que otras zonas.
Hace poco los comerciantes han celebrado la llegada de la fibra óptica.
–Ha habido una primera fase para instalarla y sí que ha habido un daño al comerciante que ya estaba implantado a la hora de que pudiera trabajar digitalmente porque no tener fibra es un gran daño para el negocio. Pero, sobre todo, afectaba a ese emprendedor que se planteara poner un negocio aquí, porque si no hay fibra... Era una gran necesidad para competir en igualdad de condiciones de toda la ciudad.