La final de Dortmund de hace 25 años entre el Deportivo Alavés y el Liverpool fue el partido de fútbol de aquella temporada que mayor audiencia registró, incluso por encima de un Real Madrid-Bayern Munich de la Champions League. Es más, el fatídico momento del autogol de Geli fue visto por más de 10 millones de telespectadores. Que un equipo modesto como el vitoriano tuteara a toda una institución como la inglesa despertó la simpatía y pasión por la tropa aleccionada por Mané. David contra Goliat. La inconfundible narración de José Ángel de la Casa combinada con la socarrona voz de Iñaki Cano cerca de los banquillos dio lugar a unos resultados impensables a TVE con tal evento. Quien a pie de campo pulsó el sentir del plantel albiazul aquel día recuerda para DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA, con bastante precisión, lo que vivió entonces.

Ha pasado ya un cuarto de siglo, pero imagino que en su mente perdura todavía lo que vio aquel 16 de mayo de 2001 en Dortmund, ¿verdad?

Sin duda. Nos hemos hecho más viejos y hemos pasado algún que otro episodio de salud grave, pero en mi cabeza está aquella final. Esa temporada había seguido al Rayo Vallecano hasta que se cruzó con el Alavés y fue eliminado. Entonces hice algo de Champions y por supuesto empece a seguir al Glorioso. El día de la final llevaba una corbata con los colores del Alavés y resulta que jugaron con la camiseta del Boca Juniors. 

Aquella final resultó apasionante desde el primer minuto. ¿Con qué momento se queda de aquel duelo?

Me quedó con la tristeza de un equipo que había sido capaz de ganar al Barcelona, Real Madrid y Valencia en sus estadios. Mané logró hacer un bloque compacto, que empezó perdiendo 2-0 muy pronto, pero fue capaz de poner contra las cuerdas al mismísimo Liverpool. Decidió quitar a un central para meter a Iván Alonso sin llegar al descanso. Recuerdo a un Geli derrotado por aquel gol de oro. Fue muy injusto. Es verdad que hubo momentos de emoción, pero el hecho de no poder forzar los penaltis les quitó la oportunidad de poder remontar. A eso hay que añadir que el árbitro francés (Gilles Veissière) siempre pitó sibilinamente a favor del Liverpool.  

Que el equipo español fuera esta vez un modesto y no uno de los grandes, ¿le hizo vivir esa final de otra manera?

Seguramente sí. Estuve cinco días en Dortmund, recibiendo a los aficionados que se desplazaron. En el campo además estuve sentado al lado del banquillo del Alavés y lo afrontas de otra manera. Recuerdo la reacción de Javi Moreno en el banquillo una vez fue sustituido, le vi activo y animando a sus compañeros. Lo digo porque ahora se habla en muchas ocasiones de los futbolistas que son cambiados y no se lo toman bien. Me reconoció después que no tenía nada que objetar a esa decisión de Mané. Mira que he estado en Wembley con el Barcelona o en las finales del Atlético, pero ese del Alavés fue especial de verdad.

“Fue muy injusto y a ello se suma que el árbitro francés pitó siempre de forma sibilina a favor del Liverpool”

Cuando marcó el segundo tanto el Liverpool, ¿lo veía perdido o estaba convencido de que el Alavés aún podía remontar?

No sólo eso, sino que pensé que podía ser peor si cabe. Pero el cambio de Iván Alonso por Dan Eggen fue clave. Con el 2-1 cambió la película y luego mira cómo les pusieron contra las cuerdas en muchos momentos.

Y con el 4-4 marcado por Jordi Cruyff tras un saque de esquina, ¿qué se le pasó por la cabeza?

Como tenía la suerte de estar pegado a los banquillos recuerdo que les miraba a la cara a los suplentes del Liverpool y no tenían buena cara, en su fuero interno estaban pensando que el Alavés les había empatado dos veces. Ahí es donde le di más vueltas a la ausencia de Javi Moreno. De todas formas, no se me borra el gol de Geli, el mundo se cae encima en ese momento. En cualquier caso, desde mi punto de vista y siendo egoísta, en caso de haber ganado el Alavés hubiera podido hacer un montón de entrevistas de felicidad y saltos de alegría, me hubieran llevado al vestuario a ducharme…

¿Durante su larga trayectoria ha sido la situación más cruel que le ha tocado contar alguna vez como periodista?

Sí. He vivido dos momentos tristes en mi carrera profesional: este del Alavés y cuando Indurain no logró ganar el sexto Tour. Iba subiendo un puerto en Francia, pero no tuvo respuesta y perdió todas las opciones. Nos atendió muy amablemente, pero fue algo complicado entonces. Veníamos de haberlo pasado muy mal los enviados especiales españoles en Francia durante tiempo. Hasta que Perico ganó por primera vez y luego los cinco de Miguel. 

Cuando entrevista a Javi Moreno, ¿qué es lo primero que se le viene a la cabeza? ¿Casi es mejor no preguntar nada?

Lo que hice fue abrazarle, lo mismo que al resto con los que hablé. Siempre he sido cercano con el deportista. A Pablo Gómez le entrevisté de rodillas casi, porque estaba el hombre tirado en el césped. Imagínate a Geli, aunque el que me marcó fue Antonio Karmona. Cómo echo de menos a este tipo de gente en el mundo del deporte, una persona de narices. Ese capitán expulsado me hizo ver que muchas veces los árbitros pitan a favor de los grandes. 

“Javi Moreno me reconoció que no tenía nada que objetar a la decisión de Mané de retirarle del campo”

Era la primera vez que la afición del Liverpool salía tras la tragedia de Heysel. ¿Tuvo algún temor esos días?

No, pero en parte porque ellos ya se creían ganadores. Pensarían que le iban a dar un repasito al Alavés, pero no fue así. Creo que resultó ser una fiesta del fútbol.  

Fue una final con unas audiencias tremendas. ¿Pensaba en algo así teniendo en cuenta la modestia del ‘Glorioso’?

La gente de Vitoria siempre me ha recordado ese partido. En esto de las audiencias recuerdo la Décima que ganó el Real Madrid en Glasgow. Al día siguiente fui a comprar una televisión con mi mujer a unos grandes almacenes y en todos los televisores estaba yo entrevistando a Iker Casillas. Me quedé impactado, pero sobre todo cuando supé la de Dortmund. Para RTVE fue un pelotazo auténtico. No sé si se habrá superado esas cifras. 

Luego pudo narrar la final de la Europa League de 2006 entre el Sevilla y el Middlesbrough. En Dortmund estuvo de inalámbrico. ¿Sintió cosas diferentes?

El Sevilla era más favorito y la película es distinta. Venía de ganar cosas y por entonces era un club de los grandes. El Alavés había estado en Segunda División pocos años antes y ante el Liverpool era el débil. Como no podía ser de otra forma iba con el Sevilla, pero no tanto como fui con el Glorioso en 2001.