Armentia cuenta con una pequeña joya arquitectónica del siglo XVI oculta entre matojos. Se trata de un antiguo palacio ubicado junto a la actual sede de la Junta Administrativa, a escasos metros de la basílica, bien visible para cualquier viandante que pase por la zona debido a su desvencijado aspecto.
Tapiado y vallado para evitar males mayores, el estado del inmueble medieval contrasta con la buena conservación que, en general, comparten todas las edificaciones dispersas por Armentia, incluido el ya citado edificio religioso, que terminó de construirse allá por 1190.
El edificio se ubica junto a la sede de la Junta Administrativa, a escasos metros de la basílica, y está en muy mal estado
“Tenemos el románico ahí y aquí al lado el siglo XVI en ruinas”, lamenta en este sentido el presidente del concejo gasteiztarra, Prudencio Alfredo López de Uralde, en conversación con NOTICIAS DE ÁLAVA.
Sin embargo, la Junta Administrativa tiene entre manos un ambicioso plan para rehabilitar el palacio y darle una nueva vida para el uso y el disfrute de su vecindario, un proyecto que comenzó a dar sus primeros pasos allá por 2014 y que si no ha salido ya adelante ha sido por una cuestión meramente económica.
Porque después de sondear a las distintas instituciones públicas del territorio la posibilidad de, cuando menos, cofinanciar la obra, hasta la fecha el concejo gasteiztarra no ha podido captar todos los fondos que necesita.
El edificio, levantado alrededor de 1564 por orden del clérigo vitoriano Juan Alonso de Gámiz, primo del político y diplomático Martín de Salinas, para pasar allí los últimos compases de su vida, fue adquirido por la Junta Administrativa de Armentia hace ahora dos años.
Una obra de dos millones
“Hemos decidido poner nuestro patrimonio al servicio de esto, hacerlo por nuestra cuenta, porque se está dilatando mucho en el tiempo. El palacio ahora ya es propiedad del pueblo”, contextualiza López de Uralde.
No obstante, tras poner a la venta distintas propiedades con el objetivo de financiar el arreglo, para el que ya existe un proyecto arquitectónico, la Junta Administrativa se ha quedado con la mitad del presupuesto estimado por cubrir.
Son, en total, 2 millones de euros en los que está valorada la obra, pero las arcas del concejo de Armentia solo pueden llegar a día de hoy a uno.
El inmueble fue levantado alrededor de 1564 por orden del clérigo Juan Alonso de Gámiz y es propiedad del concejo desde hace dos años
La Junta tiene a la venta varias parcelas urbanizables y ha hecho también números con entidades financieras para, si se da el caso, solicitar un préstamo, al tiempo que ha presentado el proyecto al Plan Foral de Obras y Servicios para costear, al menos, una parte de las cantidades previstas.
La obra, con la que el concejo quiere “devolver al siglo XVI” el edificio por fuera, permitirá garantizar su conservación y dotarlo de utilidad para la Junta de Armentia y sus residentes. “No queremos hacer un edificio nuevo. Queremos ese siglo XVI en el exterior, no por dentro, para que nos sirva para nuevos servicios”, apunta López de Uralde
Será un nuevo salón cultural que, cuando sea posible, permitirá sustituir al edificio actual, la asociación cultural Suisaco, que en su día albergó unos pabellones agrícolas y las máquinas comunales y se ubica en una zona más interior del pueblo.
Espacios en las dos plantas
El proyecto elaborado en el año 2019 por el estudio de arquitectura de Luis Gómez-Puente contempla la habilitación en la planta baja del futuro espacio de una sala teatro “con un buen escenario, que lo mismo sirva para una obra de teatro, un pequeño concierto o una charla” y que contará con cerca de 200 localidades.
La planta superior, entretanto, será un gimnasio permanente para el vecindario, donde también podrán realizarse otras actividades como los bailes de salón.
La Junta pretende convertir el espacio en su nuevo salón cultural, pero por ahora no cubre los 2 millones de euros en que está valorada la obra
Más allá de ello, la obra “exteriormente también dignificará el pueblo”, en palabras de López de Uralde. El complejo, si la ansiada rehabilitación sale adelante, servirá igualmente para albergar las reuniones de la Junta Administrativa que ahora se llevan a cabo en la anexa casa del concejo.
Esta última albergará, como ya lo hace actualmente, la biblioteca y ludoteca para los txikis de Armentia, aunque podrá ganar en espacio gracias a la mudanza al palacio reformado, un edificio que aspira a recuperar el esplendor que tuvo mientras fue habitado por Juan Alonso de Gámiz.