En cada brindis, en cada visita, el euskera puede abrir puertas. Mantenerlo vivo en Rioja Alavesa es invitar al visitante a sentir el territorio desde la lengua, con cercanía, autenticidad y orgullo.

La Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa ha puesto en marcha el proyecto Lukuak, una iniciativa que busca reforzar la presencia y el uso del euskera en las bodegas y empresas de enoturismo. El proyecto se apoya en experiencias previas impulsadas por la Diputación Foral de Álava y se desarrolla con la implicación directa de asociaciones del sector vitivinícola y del ámbito lingüístico.

Tal y como explica Asier Amondo Gorostiza, asesor de Ahize-AEK, “el proyecto Lukuak quiere incidir en la Cuadrilla de La Guardia-Rioja Alavesa, en sus bodegas y empresas de enoturismo, con el objetivo de actualizar su gestión lingüística y aumentar el uso del euskera”.

La iniciativa toma como punto de partida el trabajo realizado en los últimos años en el marco de Lanabes y, en concreto, el denominado proyecto euskera Lukuak, impulsado por la Diputación Foral de Álava junto a Abra y la Ruta del Vino de Rioja Alavesa, con el apoyo técnico de Ahize-AEK.

“El proyecto Lukuak busca reforzar la presencia y el uso del euskera en las bodegas y empresas de enoturismo de Rioja Alavesa"

La motivación principal del proyecto es clara: impulsar el euskera en un sector estratégico para la comarca. Según Amondo, el planteamiento se articula en torno a “un doble objetivo”.

Por un lado, se pretende “fortalecer y visibilizar el valor del euskera, asociado a conceptos como la identidad, proximidad, calidad y vida del territorio”, entendiendo el idioma como un valor diferencial para el cliente y reforzando su presencia en campañas de comunicación, experiencias enoturísticas y eventos vinculados al vino.

Por otro, Lukuak apuesta por “forjar alianzas sólidas entre la cultura vasca y el sector vitivinícola, fomentando la cooperación y el arraigo en el entorno”.

En este sentido, el euskera se concibe no solo como lengua, sino como un elemento con capacidad de generar valor añadido. “Con esta iniciativa, el euskera se posiciona no solo como lengua, sino como un activo cultural y económico, capaz de aportar autenticidad y valor añadido a un sector estrechamente ligado a la tierra y a la tradición”, subraya el asesor de Ahize-AEK.

Una cata de vinos Rioja Alavesa QUINTAS FOTOGRAFOS

META

Durante este primer año, la meta principal es “forjar alianzas entre el euskera y Ruta del Vino y Abra y darle a todo ello una visibilidad en la comarca y entre los potenciales clientes”.

Para ello, el proyecto plantea una integración progresiva del euskera en el día a día de las empresas, siempre desde el realismo. “El objetivo es que ellos mismos identifiquen la necesidad, y puedan iniciar el camino desde acciones sencillas”, explica Amondo, quien insiste en que “no se trata de exigir compromisos que no deseen asumir ni plantear medidas que estén fuera de sus posibilidades reales”.

El acompañamiento que ofrece Lukuak se concreta en servicios de traducción, estandarización de lenguaje técnico, creación de modelos de documentos, gestión de subvenciones, asesoramiento en certificados como BIKAIN, HARROBI o BAI euskeraRI, programas de influencia para mejorar los hábitos lingüísticos, dominio digital .EUS y formación.

En la práctica, algunas bodegas ya han iniciado procesos de renovación de sus páginas web o la traducción de documentación que hasta ahora solo estaba disponible en castellano.

“El euskera no solo es lengua, sino un activo cultural y económico capaz de aportar autenticidad y valor añadido a un sector estrechamente ligado a la tierra y a la tradición"

“Se trata de un proyecto a medio y largo plazo que busca generar un impacto tangible en el sector turístico y vitivinícola. Su objetivo no es solo comunicar, sino también atraer y acompañar a estos sectores, ofreciendo asesoramiento y trabajando de manera colaborativa para identificar soluciones eficaces. Consensuadas y desde el convencimiento por parte de ellos de que la implantación del euskera es interesante y atractivo para su sector, porque les va a ayudar a crecer. El proyecto apuesta por un enfoque consensuado: cada medida se plantea desde el convencimiento de los propios protagonistas, demostrando que la implantación del euskera no solo es viable, sino que puede convertirse en un elemento diferencial y atractivo para su actividad”, explica el profesional.

Enoturismo en la bodega Izadi Izadi

EL IMPACTO

Aunque todavía es pronto para evaluar el impacto, desde el inicio existe una clara voluntad de visibilizar el proyecto. “El objetivo no es pedir, sino ofrecer”, afirma el asesor, destacando la importancia de crear un ecosistema empresarial en el que el euskera actúe como idioma vertebrador del sector socioeconómico de la comarca.

“El mayor reto es atraer a ambos sectores al proyecto. Por dos motivos: porque hay desconocimiento del proyecto y porque hay miedo. Digo ese miedo a lo desconocido a que juzguen mi trabajo, ¿lo estoy haciendo mal? O el hacerlo bien, ¿qué esfuerzo me va a suponer? ¿Puedo afrontarlo? El principal reto a día de hoy es la comunicación y dar visibilidad al proyecto”, añade.

“Que cuando viajen a bodegas u otras empresas de enoturismo a Rioja Alavesa, su primera palabra sea en euskera: si no saben, nos lo dirán. Si lo saben nos lo agradecerán. Y nosotros, como usuarios, nos llevaremos más de una sorpresa, todas agradables"

Más allá de la gestión interna o la comunicación, Lukuak abre una vía para que el euskera se convierta en elemento de identidad y marca de las bodegas y empresas de enoturismo.

“A menudo se habla del elemento diferenciador de las Bodegas de Rioja Alavesa. ¿Por qué no puede ser el idioma el que nos diferencie de otros vinos?”, plantea Asier Amondo Gorostiza.

La iniciativa permite explorar fórmulas creativas, como etiquetado en euskera, señalización específica o experiencias vinculadas al idioma, siempre respetando la normativa vigente, que aportan valor añadido y autenticidad al producto.

Este enfoque sitúa la lengua no solo como un recurso comunicativo, sino como un activo de marca, capaz de reforzar la historia del territorio y la singularidad de cada bodega frente a un mercado cada vez más competitivo y globalizado.

El proyecto Lukuak no se limita a la gestión interna del euskera: busca que los visitantes de bodegas y empresas de enoturismo sientan y vivan el idioma como parte de la experiencia.

EUSKERA

Según Amondo, “que cuando viajen a bodegas u otras empresas de enoturismo a Rioja Alavesa, su primera palabra sea en euskera: si no saben, nos lo dirán. Si lo saben nos lo agradecerán. Y nosotros, como usuarios, nos llevaremos más de una sorpresa, todas agradables”.

“Cada paso, cada iniciativa y cada encuentro refuerza la conexión entre cultura, tradición y territorio, demostrando que el euskera no es solo patrimonio, sino también un puente de innovación"

Este enfoque convierte el idioma en un elemento de interacción y descubrimiento, ofreciendo al visitante momentos de autenticidad y cercanía con la cultura del territorio.

Lukuak promueve así un aprendizaje práctico y emocional, donde el euskera deja de ser solo un recurso lingüístico para transformarse en un puente de conexión con la identidad local, enriqueciendo la experiencia enoturística y haciendo que cada visita sea única y memorable.

El proyecto Lukuak simboliza una apuesta decidida por el euskera como hilo conductor de la identidad de Rioja Alavesa. Más que un programa de normalización lingüística, es una invitación a vivir la lengua como parte de la experiencia del territorio, desde las bodegas hasta el visitante.

Cada paso, cada iniciativa y cada encuentro refuerza la conexión entre cultura, tradición y territorio, dejando claro que el euskera no es solo patrimonio, sino también un puente de innovación.