La innovación agrícola alavesa suma un nuevo avance con el desarrollo de Atsegiñe, una nueva variedad de patata creada por el centro tecnológico Neiker y orientada a la industria de los chips de colores. El tubérculo, de piel morada y carne bicolor, blanca y púrpura en este caso, acaba de ser inscrito en el Registro de Variedades Comerciales y en la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales tras un proceso de investigación que se ha prolongado durante siete años.
Según explica el investigador del departamento de Producción y Protección Vegetal de Neiker Nacho Ruiz de Galarreta, Atsegiñe presenta unas características especialmente adecuadas para la fritura. Su bajo contenido en azúcares reductores evita que la patata se oscurezca durante el proceso, mientras que su elevado porcentaje de materia seca, superior al 22%, favorece la obtención de chips “más crujientes y de mayor calidad”.
El desarrollo de esta variedad comenzó con el cruzamiento manual de parentales seleccionados y continuó durante seis años de ensayos en campo. Tras superar las pruebas oficiales de distinción, homogeneidad y estabilidad exigidas para su registro, Atsegiñe inicia ahora el camino para su llegada al mercado.
Además de sus cualidades tecnológicas, la nueva patata destaca por su perfil nutricional. Gracias a su elevada concentración de antocianinas, los pigmentos responsables de su coloración púrpura, contiene alrededor de un 30% más de compuestos antioxidantes que las variedades blancas tradicionales. Estas sustancias ayudan a combatir la oxidación celular y permiten, además, que la patata conserve su llamativo color tanto después de ser cocinada como tras el proceso de fritura.
Desde el punto de vista agronómico, Atsegiñe incorpora resistencia genética frente al mildiu y al virus Y de la patata, dos de las enfermedades más importantes que afectan al cultivo. Esta característica permite reducir la necesidad de tratamientos fitosanitarios, disminuir costes de producción y avanzar hacia modelos agrícolas más sostenibles. Para mantener intactas sus cualidades una vez recolectada, la variedad requiere además una conservación por encima de los siete grados centígrados, evitando así el incremento de azúcares que podría afectar a la calidad final del producto.
El desarrollo de nuevas variedades de patata forma parte de una línea de trabajo histórica en Neiker. Tal y como recuerda Ruiz de Galarreta, el origen del centro se encuentra en la antigua Estación de Mejora de la Patata, creada en los años cuarenta para investigar y obtener nuevas variedades adaptadas a las necesidades del sector. Desde entonces, el programa de mejora genética ha permitido desarrollar más de una treintena de variedades.
Desde la perspectiva de la producción agrícola, esta variedad presenta resistencia natural al mildiu y al virus Y
En los últimos años, varias de ellas han logrado implantarse con éxito en el mercado gracias a acuerdos con empresas interesadas en su producción y comercialización. Entre ellas se encuentran variedades como Beltza o Edurne.
Sector alavés
La investigación desarrollada por Neiker mantiene una estrecha relación con el sector productor de Álava. La provincia ha sido históricamente uno de los principales territorios productores de patata de siembra del Estado. Hace apenas dos décadas, recuerda Ruiz de Galarreta, en Álava se producía aproximadamente la mitad de la patata de siembra de todo el Estado.
Por ello, el centro trabaja de forma coordinada con las empresas dedicadas a la producción de semilla, que participan en distintas fases del proceso de desarrollo de nuevas variedades.
Aunque Atsegiñe acaba de iniciar los trámites para su reconocimiento a nivel europeo y todavía deberán transcurrir alrededor de dos años para que pueda comercializarse de forma generalizada, la respuesta inicial ha sido positiva. Según señala Ruiz de Galarreta, ya se han establecido contactos con empresas interesadas en su explotación, un primer paso para que esta nueva variedad desarrollada en Álava pueda llegar próximamente a los mercados.