Tras años de trabajo interinstitucional, la primera Barnahus de Euskadi, que está ubicada en Vitoria, ya atiende desde el 13 de mayo sus primeros casos de menores víctimas de violencia sexual con el objetivo de proteger a niños, niñas y adolescentes mediante una atención integral, coordinada y sin revictimización.
Este servicio del Gobierno Vasco servirá como referencia para futuras implantaciones en otros territorios y en él, solo cuando el menor esté preparado, pero nunca antes, narrará el relato de lo que le ha ocurrido.
“Es el inicio efectivo de la atención en Barnahus. Este paso ha sido posible gracias, en particular, al esfuerzo realizado por la Diputación Foral de Álava, a través del Instituto Foral de Bienestar Social, que han trabajado con enorme compromiso y responsabilidad”, destacan desde el Departamento de Bienestar del Gobierno Vasco.
Contarlo solo una vez
En esta Barnahus (‘Casa de la Infancia’, en islandés) se realizará un examen médico a las víctimas y se recogerá el relato de los hechos que seguirán desde otra sala responsables judiciales y policiales. Esa declaración tendrá el mismo valor que en un juzgado.
De esta forma, se evitará que la víctima tenga que repetir su testimonio, reviviendo el trauma, o desplazarse entre distintos servicios como venía ocurriendo hasta ahora.
Hace un lustro, la por aquel entonces consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, anunció un programa piloto para la gestión de Barnahus, como una nueva forma de entender la atención a la infancia víctima de violencia sexual. Ello se consigue con este modelo centrado en el interés superior del menor, que evite la revictimización y priorice su bienestar.
Para ello, por primera vez, todos los servicios (sociales, judiciales, sanitarios, policiales y educativos) trabajan bajo un mismo techo, en un entorno amable y seguro adaptado a la infancia.
Euskadi adopta así un estándar reconocido por el Consejo de Europa como buena práctica en la protección de los derechos de la infancia.
Más de mil denuncias
Según los datos del departamento de Seguridad, entre 2020 y 2023 se registraron 1.009 denuncias por delitos sexuales con víctimas menores de edad, multiplicándose los casos de 130 en 2020 a 448 en 2023.
Además, se han incrementado los casos de violencia hacia niñas por parte de parejas o exparejas (25%) y los delitos de violencia sexual (24,2%). Según datos de Save the Children, uno de cada cinco menores en Euskadi puede haber sufrido violencia sexual.
“El impacto que genera Barnahus es muy positivo. Como se ha podido ver en Cataluña, donde hay 14 centros Barnahus abiertos, este modelo mejora la respuesta institucional, reduce el estrés postraumático y garantiza derechos fundamentales. Reduce el trauma de los menores al evitar múltiples declaraciones o desplazamientos entre distintas instituciones. La atención integral y coordinada garantiza que la respuesta institucional sea más ágil, eficaz y humana”, explica la consejera Nerea Melgosa.
Lo hace con un espacio acogedor, alejado de comisarías y juzgados. En este centro se mantiene el anonimato y no se difunde su ubicación exacta para proteger a los y las menores que hayan sufrido una agresión.