Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. El Kosner Baskonia recibió en cancha del Joventut un severo correctivo y se jugará su pase a la semifinal de la ACB este domingo a las 19.00 horas en un duelo a todo o nada en el Buesa Arena. El cuadro gasteiztarra, en su peor noche ofensiva de toda la temporada, se vio atrapado desde el principio en la trampa de la Penya, que ató en corto a las estrellas azulgranas con una defensa férrea con muchas ayudas y un excelente posicionamiento y contó con un Hunt letal para ejecutar en ataque.
Pese a repetir ambos conjuntos los quintetos elegidos en el primer partido de la serie, la puesta en escena no fue la misma. El Joventut sí que arrancó igual, intercalando defensas en zona con marcajes al hombre y cambios defensivos para incomodar a los alaveses con mucha energía, mientras que el Baskonia no logró igualar esa intensidad atrás.
Rubio, Hunt y Parker encontraron demasiadas facilidades en unos primeros minutos en los que el dominio fue verdinegro en todas las facetas, incluso en el acierto en el triple que no lo acompañó en el primer partido. Ni el tiempo muerto ni el cambio del quinteto por completo por parte de Galbiati revirtieron la dinámica del partido, reflejada en el marcador de 17-6 a los seis minutos de juego. Sólo Spagnolo, autor de cinco puntos seguidos, mostró algo de clarividencia entre los errores en el tiro de sus compañeros.
Con Morin sacando dos acciones de dos más uno ante Diakite para enviarlo al banquillo y el 25-14 en el marcador se llegó al segundo cuarto, en el que el Baskonia, lejos de engancharse al duelo, siguió diluyéndose ante un Joventut cada vez más crecido. Los locales parecían multiplicarse en defensa mientras los alaveses no encontraban soluciones ni en lo colectivo, con numerosos errores en el pase, ni en lo individual, con mucho desacierto en el tiro e incluso con bandejas fáciles erradas.
Un triple de Ruzic, convertido en un ogro bajo los aros con su intimidación y compartiendo minutos con Birgander, colocó el 34-17 en el electrónico que ponía el duelo muy cuesta arriba para los alaveses. Una vez más, el tiempo muerto de Galbiati no tuvo efecto y los alaveses siguieron cegados, especialmente ante las continuas defensas de dos contra uno que asfixiaron a los principales generadores azulgranas.
Al final y gracias a un parcial de 0-9 con cinco puntos seguidos de Forrest en los últimos nueve segundos, se llegó al descanso con un 44-31 que fue un mal menor tras haber llegado a perder de 22 puntos.
Siempre a remolque
La segunda parte arrancó con algo más de igualdad en cuanto a sensaciones y la tercera falta personal de Ricky Rubio, muy protestón con los árbitros toda la cita, seguida de el 48-37 con el que la distancia de redujo a 11 puntos, hizo soñar con la remontada azulgrana, aunque ese intento quedó en nada después de dos triples de Hunt y Hanga que hicieron mucho daño y devolvieron el +18 para la Penya.
Lo que había empezado de forma esperanzadora terminó por regresar a lo que había sido el resto del partido, con el Baskonia sin acierto ni respuesta ante la defensa verdinegra, perdido en la cancha y anotando unos pobres 12 puntos en el tercer cuarto, que terminó con el 62-43 tras un triple de Hunt, inspiradísimo durante toda la cita.
Galbiati, ya a la desesperada, introdujo a Sedekerskis en cancha por primera vez en la eliminatoria, pero nada cambió. De hecho, las malas noticias se acumularon cuando Simmons tuvo que retirarse de la pista tras notar molestias musculares en el isquiotibial derecho, que está por ver si le permitirán jugar el domingo en el Buesa Aerena.
La frustración azulgrana desembocó en una refriega a con 70-55 a cinco minutos de final en la que Kurucs, tras una falta clarísima no señalada de Vives, hizo una falta dura al catalán que fue respondida con un empujón de Ricky y otro de Omoruyi a Ricky en su defensa. Los alaveses llegaron a acercarse a 12 puntos tras el conflicto, pero su reacción llegó demasiado tarde y el Joventut, con Hunt como desatascador del ataque local con acciones de mucho talento, se terminó llevando la cita con merecimiento. Al menos, eso sí, los de Galbiati enviaron un mensaje de cara a la decisiva batalla que espera el domingo en el Buesa.