El Baskonia afronta este domingo (19.00 horas) uno de esos partidos que marcan una temporada. Tras la derrota sufrida en Badalona, la eliminatoria de cuartos de final ante el Joventut regresa al Buesa Arena empatada (1-1) y con un billete para las semifinales en juego.
El vencedor continuará su camino hacia el título de la Liga Endesa frente al Valencia Basket, que ya espera rival tras resolver por la vía rápida su serie ante el Bilbao Basket. El perdedor, por contra, se irá de vacaciones con malas sensaciones.
La principal preocupación de Paolo Galbiati pasa por corregir la mala noche ofensiva viviva en el Olimpic. Más allá del bajo acierto, el Baskonia perdió continuidad en ataque, abusó de acciones precipitadas y no fue capaz de enlazar posesiones con la fluidez que sí había mostrado en el primer partido de la serie.
El resultado fue un equipo espeso, sin ritmo y con dificultades constantes para generar ventajas claras, hasta firmar su peor anotación de toda la temporada con apenas 63 puntos, una cifra inferior incluso a los 67 logrados en Kaunas frente al Zalgiris o los 69 anotados en la visita liguera a Badalona.
El equipo vitoriano además acumuló 18 pérdidas de balón, lo que condicionó todavía más su capacidad para entrar en ritmo de partido.
Para volver a competir de tú a tú, como ya hizo en el primer encuentro, el Baskonia necesita mejorar la lectura de partido en media pista. Forrest y Luwawu-Cabarrot deben volver a ser capaces de recobrar la inspiración desde una buena lectura del juego y no desde el esfuerzo individual, mientras que el equipo en su conjunto tiene que dar más sentido a los primeros pases y evitar ataques estáticos que favorezcan el orden defensivo del Joventut.
Cuando el Baskonia consigue correr, mover el balón con rapidez y castigar la defensa del Joventut antes de que se ordene, su estabilidad sube muchos enteros.
También será clave evitar los largos tramos sin anotación, algo que en Badalona se tradujo en casi cinco minutos consecutivos sin anotar en el tercer cuarto. Una sequía que rompió por completo el ritmo competitivo del equipo y permitió al conjunto de Daniel Miret jugar con mayor comodidad.
Secar el ataque
En el apartado defensivo, el Baskonia deberá encontrar soluciones para frenar a un Joventut que mostró una versión mucho más coral que en el primer partido.
Hunt fue el principal foco ofensivo con su acierto exterior, firmando seis triples y 27 puntos, pero la Penya también extrajo petróleo de las acciones interiores de Morin, que logró imponerse por momentos en la pintura, además de la aportación de jugadores como Ricky, Hanga o Birgander. Evitar que los catalanes dispongan de tantas vías de anotación será uno de los grandes retos de la tarde.
Otro de los factores que debe inclinar la balanza hacia el Baskonia será la aportación coral del bloque. En la victoria del primer encuentro, nombres como Omoruyi, Spagnolo o Diakité resultaron determinantes para mantener la intensidad y abrir diferencias en el tramo final. Recuperar esa energía desde el banquillo será fundamental para un equipo que necesita elevar el ritmo de juego, controlar mejor el rebote y reducir las pérdidas de balón.
Incógnita en la rotación
Además, Galbiati permanece pendiente de la evolución física de Simmons, que terminó el segundo duelo en Badalona con molestias en la parte posterior del muslo y dejó algunas dudas sobre su disponibilidad.
En caso de que no llegue en plenitud de condiciones, el técnico italiano podría valorar la vuelta de Markus Howard pese a encadenar varios partidos sin entrar en la rotación. Sin embargo, todo hace indicar que la dupla de extracomunitarios no variará de cara al duelo decisivo.
Con el margen de error reducido a cero, el Baskonia está obligado a recuperar su versión más reconocible en el momento decisivo de la temporada. Solo desde la solidez defensiva, el control del ritmo y una mejora clara en la toma de decisiones ofensivas podrá aspirar a inclinar una serie que llega totalmente equilibrada al tercer y definitivo asalto. Con la ayuda del Buesa, todo debe ser más fácil.