La primera edición de la Orbea Gravel Aiaraldea ha concluido superando todas las expectativas.
Lo que comenzó como una decidida apuesta por el ciclismo de aventura en la Cuadrilla de Aiaraldea, se ha consolidado como un rotundo éxito de participación y organización, dejando una gran satisfacción tanto en los centenares de ciclistas participantes como en el equipo organizador.
Un ruta llena de sorpresas
Un total de 620 participantes tomaron la salida para enfrentarse a los retos de la organización. Más allá de la exigencia física y la belleza de los recorridos, los ciclistas disfrutaron de una experiencia exclusiva gracias a unos avituallamientos estratégicos diseñados para poner en valor el patrimonio de la zona:
- Conjunto Monumental de Quejana: Un viaje en el tiempo en un entorno medieval único.
- Santuario de La Antigua: Uno de los momentos más mágicos de la jornada, donde los participantes se llevaron la gran sorpresa de acceder con sus bicicletas al interior del propio santuario.
- Bodega de Artomaña: Un avituallamiento espectacular en el que los ciclistas no solo atravesaron las instalaciones de la bodega, sino que fueron recibidos con el ritmo de música en vivo para recargar energías con una sonrisa.
"Buscábamos que no fuera una marcha más, sino un viaje por la cultura de Aiaraldea. Ver la cara de asombro de los ciclistas al entrar en La Antigua o al rodar entre viñedos y espectaculares vistas de Sierra Salvada con música en directo nos confirma que hemos logrado algo diferencial", apuntan desde la organización.
Amurrio y su zona Village: El epicentro del auténtico cicloturismo
El broche de oro al esfuerzo no se quedó en los caminos. El gran ambiente de puro cicloturismo se concentró en la zona Village ubicada en Amurrio, que se convirtió en el punto de encuentro perfecto para participantes, acompañantes y vecinos.
La música, la animación y el compañerismo compartieron protagonismo con el indiscutible menú de meta. Cada participante pudo reponer fuerzas al más puro estilo tradicional: con un suculento plato de alubias preparado por Putxeran (actual campeón de Euskadi de la modalidad) y un brindis con el emblemático txakoli autóctono.
Con el listón sumamente alto, la Orbea Gravel Aiaraldea se despide de su primera edición demostrando que esta disciplina no es solo ciclismo, sino una forma extraordinaria de descubrir y celebrar el territorio.