Las cabeceras de las series, víctimas del ‘saltar intro’

Sus creadores defienden su riqueza audiovisual y su simbolismo se pierdan cosas que son valiosas”

19.07.2021 | 00:02
Las cabeceras de las series, víctimas del ‘saltar intro’

madrid – En la era del saltar intro (secuencia de apertura o title sequence) y de las series consumidas con velocidad y ansias, cada vez son más las producciones que prescinden de un básico, las cabeceras. Sus creadores siguen defendiendo, sin embargo, su riqueza audiovisual y su simbolismo como inicio del viaje al universo de una historia, sobre todo cuando se había conseguido que ese valor extra ya no estuviera limitado a la gran pantalla al menos desde Los Soprano (1999).

La expansión de las plataformas internacionales ha traído una multiplicación de los proyectos audiovisuales y unos cambios en los hábitos de consumo que están cambiando también la forma de producir series y programas. Atrás queda el esperar cada semana a ver el capítulo de tu serie favorita. "Antes, cuando salía una serie, en el momento de la cabecera la gente se preparaba, significaba que ya empezaba esa especie de liturgia", cuenta a Efe Javier Urosas, director técnico en DØ Postproduction.

Aunque las televisiones en abierto y algunas plataformas continúan con el estreno semanal de capítulos, ver las series de un tirón es una norma cada vez más vigente entre los espectadores de todas las edades. La ansiedad es tanta que plataformas como Netflix ya ofrecen la posibilidad de visualizar su contenido a cámara rápida. "Se está perdiendo la liturgia, ciertamente. La gente tampoco las ve una vez a la semana, en muchas ocasiones se ven los ocho capítulos de golpe. Se saltan la cabecera porque realmente tienen necesidad de saber lo que pasa", explica Urosas, quien ha trabajado en las dos intros de La casa de papel, en la de El embarcadero y en la de Toy boy, entre otras.

rentabilidad Y es por eso que, en perjuicio de los creadores, cada vez son más las series que deciden omitirla y anunciar el comienzo de la producción sencillamente con el título, o con un vídeo corto con poco más que rótulos. "Las series de Netflix, por ejemplo, cada vez tienden más a que las cabeceras sean más cortitas, una sola animación de diez segundos con el logotipo. La plataforma ha comprobado la cantidad de gente que le da al skip intro y a veces no sale muy rentable hacerlas porque no las van a ver", cuenta a Efe Natalia Montes, de la productora User t38. Es la consecuencia de "hacer caso al algoritmo" a "la dictadura de las máquinas", agrega.

"Que la mayoría de personas den ahora a saltar cabecera no quiere decir que otras no lo hagan, que las vean y se les queden grabadas y se acuerden de la cabecera toda la vida", apunta esta creadora, incluso más que de la serie. Hacer "demasiado caso a lo que dice la mayoría", añade, "hace que se pierdan cosas que son valiosas". Y es que una buena cabecera logra despertar sentimientos especiales.

"A nivel emocional es muy chula la respuesta que consigues con una cabecera. Es muy instintiva porque no es narrativa, no estás contando una historia, pero estás contando un montón de cosas a nivel de emociones y sensaciones. El hecho de que sean imágenes con música crea un vinculo emocional porque va a partes de tu cerebro que no son racionales", explica la creadora, que en los últimos años ha trabajado en proyectos como La templanza, El desorden que dejas, El ministerio del tiempo o la segunda temporada de Paquita Salas.

Aunque en su trabajo las cabeceras solo ocupan una pequeña porción de sus tareas, para Montes son proyectos en los que le encanta trabajar, cuenta, porque dan "la oportunidad de usar muchas técnicas diferentes". "Es una forma de narración audiovisual que realmente es única y es una pena que se pierda", apunta. Para ella, puesto que es "lo primero que ves de una serie", una intro "crea ese momento de suspensión de la realidad, donde te preparas para meterte en la fantasía de la serie". Así, una buena cabecera tiene que ayudar "a que cada vez que la veas desconectes totalmente porque vas a empezar a ver la serie".

En opinión de Urosas, una cabecera es "la carta de presentación de la factura de la imagen" y "tiene un punto exclusivo" que todavía valoran algunos creadores por lo que "tiene que tener una factura técnica impecable". "A mí las que más me interesan son las que cuando las ves por primera vez las entiendes de una forma; cuando ves el primer capítulo ya entiendes más cosas y según vas introduciéndote en la historia ves que te cuentan muchas más cosas que al principio no veías".

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