La pesadilla del Kosner Baskonia como visitante en la Euroliga no conoce ningún tipo de límites. En el SAP Garden de Múnich emergió una ocasión de oro para romper el terrible maleficio lejos del Buesa Arena que ya dura la friolera de 386 días tras aquella victoria en Belgrado ante el Maccabi en diciembre de 2024, pero tristemente ni por esas.

La enésima descomposición a todos los niveles en diez minutos finales realmente frustrantes tiró por la borda el buen trabajo del Baskonia en los tres primeros cuartos.

Los fantasmas reaparecieron un día más cuando el viento soplaba de cara y en esta Euroliga carente de cenicientas nadie perdona. Ni siquiera un Bayern de Svetislav Pesic que emitió síntomas de vulnerabilidad pero aprovechó la candidez de un visitante alavés que al menor soplido volvió a diluirse como un azucarillo.

Poco importó que la escuadra de Galbiati, huérfana esta vez de Markus Howard por motivos que se desconocen, arrancara el último cuarto con una ventaja de 12 puntos (60-72). Y es que el desenlace volvió a ser traumático y doloroso a más no poder.

Otra nefasta gestión de los minutos finales y las defensas de plastilina para que Justinian Jessup y, sobre todo, un demonio llamado Andreas Obst martillearan sin cesar el aro azulgrana desembocaron en la decimonovena derrota consecutiva a domicilio en el Viejo Continente.

El francotirador alemán, autor de 37 puntos y 7 triples, vio el aro como una piscina hasta acabar devorando al Baskonia, incapaz un día más de dar un paso al frente para contener la furia de un jugador desatado y en estado de gracia al que puso una alfombra roja para su lucimiento.

El bloqueo mental del Baskonia le arrastró hacia otra derrota dolorosa que si bien no provoca excesivos daños a nivel clasificatorio –el pasaporte para el play-in es una auténtica utopía viendo la desventaja respecto a la décima posición tras la primera vuelta– confirma que difícilmente este equipo podrá dar la sorpresa en alguna competición en esta temporada.

Simmons no tuvo su mejor noche Getty Images

El Kosner Baskonia llevó la delantera en los siete primeros minutos hasta que su actividad defensiva volvió a perder cualquier atisbo de contundencia. El francotirador Obst empezó a dar muestras de la fiabilidad de su muñeca, los muelles de Gabriel carecieron de antídotos en la zona y un Bayern con las dosis justas de talento en muchos puestos facturó canastas con excesiva facilidad.

La escuadra alavesa dio la réplica gracias a su agresividad en el rebote ofensivo y las dentelladas triplistas lideradas por Spagnolo y Kurucs, autores de dos triples por barba en el cuarto inicial.

El letón fue el artífice de los notables minutos previos al intermedio que devolvieron al aliento a un Baskonia voraz en transición y con voluntad de compartir el balón.

La inspiración de Obst resultó mortal para los intereses de Baskonia Getty Images

Una pesadilla llamada Obst

Ese parcial de 14-27 en el segundo cuarto volvió a ser el preludio de otro desfallecimiento del equipo vitoriano, que tras amasar una renta máxima de 11 puntos (40-51) como consecuencia de un triple de Nowell vio cómo su buen trabajo hasta ese momento se evaporaba en un santiamén.

La inspiración de Obst resultó mortal de necesidad conforme avanzaban los minutos. Uno tras otro, fueron cayendo las bombas desde la larga distancia que minaron la moral del Baskonia, quien también puso de su parte para el éxtasis bávaro con unos errores de bulto en ambos aros.

Omoruyi bota el balón ante la presión de un rival getty Images

Hasta 36 puntos encajó en el cuarto final un visitante donde todos sus jugadores bajaron los brazos y perdieron el norte. Ni siquiera el buen hacer de Spagnolo y la energía extra brindada por Omoruyi bien avanzado al choque permitieron al Baskonia contener un hundimiento sin paliativos que recordó al de otras muchas salidas en esta edición continental.

No hubo noticias de Forrest más allá de cinco puntos finales. También se echó de menos a un tradicionalmente solvente Simmons, Radzevicius pasó de puntillas, la ternura de Diakite quedó patente un día más bajo el tablero, Frisch apenas aportó en su nueva posición de alero, Diop resultó intrascendente.... En definitiva, otro castigo para el que no hay paños calientes pero que vistos los precedentes ya no produce extrañeza.