La primera nevada del año cubrió este martes buena parte de Álava de blanco, pero no trastocó en exceso al territorio al ser festivo, lo que evitó problemas mayores para cumplir con las obligaciones laborales de primera hora o llevar a los pequeños de la casa al colegio.
Vitoria siguió deslizándose hacia la Navidad hasta el último día de ella y literal, gracias al manto blanco de nieve con que se despertó la ciudad en la festividad de Reyes, que fue más tupido con el paso de las horas, lo que hizo que no pocos gasteiztarras se animaran a bajar sus trineos a la calle. Unos copos que dejaron temblando también a los dueños de las grandes atracciones y de los puestos de las ferias de estas fecha