Acercarse a Pferd Rüggeberg es, primero de todo, adentrarse en una empresa que hunde sus raíces en 1799 en Alemania, cuando Johann Caspar Rüggeberg comenzó a fabricar limas y escofinas sobre todo para los cascos de los caballos. Una historia más que bicentenaria de una compañía alemana que llegó a Álava en 1965, de la mano de Jan y Tom Rüggeberg.
Hoy día, más de dos siglos después, con plantas productivas de Alemania a China, pasando por Estados Unidos y Sudáfrica, Pferd sigue conservando su carácter familiar. ¿Cómo consigue una empresa esa longevidad en un mercado tan competitivo?
Jacek Andreas Michalec, CEO de Pferd Rüggeberg S.A. resume las “claves del éxito”. “Sobre todo, productos innovadores. Invertimos mucho en innovación. Calidad. Nuestros productos siempre han sido conocidos como productos de alta calidad. Y yo diría que la clave precisamente es eso, que es una empresa familiar: conseguimos todavía ir todos en la misma dirección gracias a la involucración de la familia”.
Seis décadas en Álava
Pferd cumplió el año pasado seis décadas en territorio alavés. “En 1965, Jan y Tom Rüggeberg quisieron expandirse. Desde Alemania tenían acceso a varios mercados. Pero España en esos tiempos todavía estaba como un poco más segregada del resto de Europa. Y ellos tuvieron la visión bastante buena de que aquí la competencia no estaba muy desplegada y era un mercado que ya comenzaba a industrializarse, había buenos profesionales... Era un mercado para expandir. Y es lo que pasó al final”.
Actualmente, Pferd –cuya sede central se ubica en Marienheide (Alemania)– tiene dos plantas en Álava, en el polígono de Jundiz en Vitoria –la segunda más grande del grupo tras la central y donde trabajan unas 170 personas, incluyendo el departamento de ventas– y en Araia, con una plantilla de unos 43-45 empleados.
Su catálogo se nutre de más de 8.000 productos, más otros tantos productos especiales para diversos clientes. Herramientas de abrasión y soluciones de acabado como limas, herramientas de fresado, perforado y avellanado, herramientas de lijado, afinado y pulido, discos de corte, discos de láminas y discos de desbaste... orientados hacia cualquier sector que trabaje con metal: automoción, fundición, aeronáutica, industria química, robótica o construcción.
Innovadores por tradición
En 2025, Pferd promovió un relanzamiento de marca para convertirse en Pferd Tools, una marca asociada al mensaje Innovative by Tradition, con el que resumen el espíritu de la compañía: “Tenemos una tradición de 225 años innovando. Es tradición, tenemos una empresa con mucha solera, pero siempre hemos estado innovando y seguimos innovando”.
El principal impulso a la innovación de la compañía está ligado al departamento de desarrollo que trabaja en Alemania. “Pero en todas las plantas tenemos nuestros satélites de desarrollo. La mayoría de los productos innovadores se empiezan en Alemania, o la idea viene de Alemania, o de algunos clientes. Un cliente tiene algún problema, no tenemos en catálogo solución y se desarrolla un artículo especial; esto se hace sobre todo en Alemania”, explica Michalec.
Entre esas ideas propias de la compañía en Álava, cita por ejemplo Whisper, un disco de desbaste que reduce el ruido en un 70% más o menos y las vibraciones en más de 50%, o Duo, que es una mezcla entre disco de corte y disco de desbaste.
En la planta de Vitoria trabajan dos ingenieros para el desarrollo de nuevos productos y una doctora en Química, que es la responsable del Departamento de Desarrollo, además de un exempleado que trabaja como freelance, detalla. “Y tenemos once ingenieros en el departamento técnico para el desarrollo de nuevos procesos, nueva maquinaria, etc., que también es una parte importante de innovación”.
Apuesta transversal por la sostenibilidad
La apuesta por la sostenibilidad en Pferd Rüggeberg es transversal. Basta acercarse a su planta de Jundiz para observar, por ejemplo, las placas fotovoltaicas que cubren las marquesinas del aparcamiento. Es solo una muestra de las instalaciones fotovoltaicas que abastecen a las factorías de Vitoria y Araia. Además, mediante un acuerdo suscrito con Endesa, Pferd se provee del 30% de su energía de una planta de producción renovable.
Pero la preocupación medioambiental está presente también en el diseño y desarrollo de sus procesos. Ahí aparece por ejemplo el proyecto Remadisc, un nuevo método de reciclado de material abrasivo para su reutilización en discos de corte y desbaste. Esa reutilización permite a Pferd recuperar más o menos el 80% de lo que antes era residuo de producción para ser reutilizado en formulaciones de discos que rondan el 30%.
Todo un hito que, además, apunta el CEO de Pferd Rüggeberg S.A., “puede abrir la puerta igual en el futuro a recuperar algunos residuos de clientes. Se está hablando en Europa de que los fabricantes al final tengan que recuperar residuos de sus clientes y responsabilizarse de este residuo; el día que llegue este momento nosotros ya estaríamos preparados”.
Vocación internacional
Un factor clave en Pferd es su internacionalización. A las dos plantas alavesas y las dos en Alemania, se suman otras en Johannesburgo (Sudáfrica), China y Estados Unidos. Además, hace algo más de un año adquirió Silmax, fabricante de fresas de material duro, que cuenta con plantas en Italia, Suiza, China e India. Además, cuenta con 24 sucursales propias de venta a nivel mundial y alrededor de 100 partners de Pferd Tools.
Por otra parte, las plantas alavesas exportan alrededor del 80% de su producción. Buena parte va a Alemania y de allí a terceros países, y el resto se encamina fundamentalmente a Estados Unidos, Australia y Brasil. De hecho, Pferd recibió en 2023 en el premio Gran Exportador en los Premios a la Internacionalización que concede la Cámara de Álava.
Por un lado, esa tupida red internacional de la compañía y esa orientación global ha permitido a Pferd Tools encarar en una mejor posición crisis como la de 2008. “El mercado español cayó totalmente, pero nos pudimos adaptar y redistribuir directamente nuestras capacidades al resto del mundo, que hasta hoy es lo que estamos haciendo (...). Dejas de vender en unos mercados y puedes enfocarte en otros”, subraya Michalec, que también añade que “una ventaja de una empresa familiar es la rapidez de decisiones, los caminos cortos para tomar las decisiones. No es como en las grandes corporaciones, que todo tiene que pasar por 50 mesas”.
Calidad como respuesta
Por otro, supone que la compañía tiene que salir adelante en un mercado internacional de gran competencia y sometido a fenómenos geopolíticos como la política arancelaria desplegada por la Administración Trump. Y ahí, la apuesta por la calidad es clave: “Vendemos productos de alta calidad. Hay productos similares a los nuestros en el mercado, pero ni en seguridad ni en ergonomía nos llegan a la suela del zapato”.
Al respecto, el CEO de Pferd Rüggeberg S.A. apunta “que la competencia afecta a todos los sectores. La diferencia al final es cómo te adaptas. Nosotros no solamente vendemos los productos, vendemos soluciones para los clientes”. “Somos una empresa que tiene una red comercial bastante potente, tenemos muchos asesores comerciales. Muchas veces vamos a las fábricas de cliente final, vemos su aplicación y le proponemos la mejor solución para esta aplicación y le decimos dónde lo puede comprar”, añade.
“Yo soy también responsable de la planta de China y allí hay una competencia feroz. A nivel de precios, una empresa como la nuestra no puede competir. ¿Dónde está nuestro éxito en China ahora? Cada vez más en productos especiales”, explica el responsable de la compañía en Álava.
Capacidad y rapidez para la adaptación
Al mismo tiempo, y enlazando con la agilidad en la toma de decisiones, este ha sido un factor importante para Pferd a la hora de abordar las distorsiones del mercado consecuencia del despliegue arancelario de EEUU. “Hoy en día, creo que tienes que tener un plan para cinco años, pero tienes que estar bastante abierto a cambios muy rápidos. Nosotros tuvimos unos planes de utilización de unos granos, etc. de China. De golpe, la UE puso un ochenta y pico por ciento de arancel al grano de China; pues tuvimos que adaptarnos y cambiar de proveedores, cambiar de materiales, etc. Y lo hemos hecho bastante bien, creo, porque no nos afectó ni al suministro a nuestros clientes, ni a nuestros costes. Hoy en día tienes que ser muy rápido y más rápido que los demás”, resume.
Así, al pedirle mirar hacia el futuro, a cómo ve su empresa dentro de cinco años, responde claro: “El metal seguirá existiendo y habrá que cortarlo, fresarlo... Y nosotros, como estamos en esta industria, pues vamos a seguir en ella. En esta planta, según nuestro plan estratégico, hasta 2028 tenemos previsto cambiar todas las máquinas a un nuevo tipo de maquinaria. De aquí a cinco años ya estará todo afianzado”.
“Y espero que sigamos innovando y fabricando nuevos productos. Aunque parece que ya está todo inventado, siempre se inventa algo nuevo, algo mejor”, concluye Michalec. Innovative by Tradition.