El de esta noche contra el Barcelona huele a partido grande. Así se percibió en el recibimiento al Kosner Baskonia dos horas antes del encuentro de semifinales de Copa del Rey, más efusivo y multitudinario si cabe que el de los cuartos de final contra el Tenerife.

Mientras se disputaba el duelo entre el Valencia Basket y el Real Madrid dentro del pabellón, cientos de seguidores alaveses se agolparon en la entrada del aparcamiento para dar un impulso a su equipo antes de las semifinales. Junto con el autobús de la expedición gasteiztarra llegó la locura.

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A las bufandas al viento y a los cánticos se les sumaron el uso de bengalas. De hecho, uno de los aficionados que prendieron la mecha fue reducido por los cuerpos de seguridad, a los que se les complicó el trabajo cuando Paolo Galbiati y varios de los jugadores se saltaron el protocolo para ir a saludar a los seguidores.

El técnico italiano, como ya sucedió el viernes, se bajó del autobús y fue a saludar a los aficionados y a agradecer el ánimo entre cánticos de "Por la mañana café, por la tarde ron, Paolo Galbiati, hazme campeón".

Justo después apareció Rodions Kurucs corriendo para chocar la mano a todos los aficionados agolpados en las vallas. Lo siguieron Spagnolo, Villar, Frisch y Howard antes de que la policía pusiera fin a la locura enviándolos hacia el parking para permitir la entrada del bus del Barça, que fue recibido con una sonora pitada.