“De un grupo de 19 valientes personas emprendedoras en una pequeña oficina en el centro de Vitoria-Gasteiz a un grupo con alcance global, seis ubicaciones en tres continentes y más de 750 empleados”. Así resume RPK Group su historia en su página web. Cuando se le pregunta a Iñigo Fernández de la Peña, presidente del Consejo Rector de esta cooperativa alavesa, echa mano del título del libro que publicaron el año pasado con motivo del medio siglo de la empresa: Pico y pala.

“Y no es pico y pala por casualidad, porque ha sido una constante”, subraya Fernández de la Peña. Hoy, esta empresa –con sede central en Portal de Gamarra– dedicada a la fabricación de muelles y componentes metálicos de alta complejidad, se adentra en el mundo medical.

Iñigo Fernández de la Peña, presidente del Consejo Rector de RPK Group, posa ante la sede central de la empresa, en Vitoria. Jorge Muñoz

Ese “pico y pala” define las dificultades que ha afrontado la compañía, pero también el empeño por superarlas, relata Fernández de la Peña. Así ocurrió con la fundación de la cooperativa en 1974, cuando pronto tuvo que enfrentar la crisis del petróleo: “Hasta 1980 no levantamos cabeza, yo creo que esos años marcaron el carácter de la cooperativa”. 

La empresa fue creciendo en los 80, “empezaron a contratar en los centros de formación profesional del entorno, Jesús Obrero, Diocesanas”, y “lo primero que tuvieron que hacer fue internacionalizarse”. “Hasta el año 2000 fue una expansión en las exportaciones: de no exportar prácticamente nada en 1980 a que en el año 2000 exportásemos el 60% de todo nuestro producto”

En paralelo, en los años 90, se vivió el boom de los ordenadores personales, apunta, “RPK, siendo una empresa automotriz, se subió ese boom de la electrónica e hicimos muelles y componentes mecánicos para todas las impresoras del mundo”. Un dato de la segunda mitad de los 90 ilustra ese boom: entre 1994 y 2000 RPK Group logró un crecimiento sostenido del 20% anual

Empresa internacionalizada y exportadora

“Nos dimos cuenta de que, de repente, un 10% de nuestras ventas eran en México, con unos márgenes interesantes”. Y este fue el germen de la decisión que la cooperativa tomó en 2001 de montar una planta en México. Y aquella decisión se topó, en septiembre de aquel año, con el atentado de las Torres Gemelas. “En navidades nos dijeron, grandes clientes que estaban allá en la zona de Guadalajara, en México, con el sector electrónico, que habían decidido moverse a Singapur y a China”.

RPK tiene plantas y centros de ingeniería en México, India y China y exporta en torno al 80% de su producción de Vitoria

“Si el primer año íbamos a vender dos millones de euros, no vendimos 200.000”, señala: “Una vez más, pico y pala. Y nos costó vender dos millones de euros, esos dos millones que se movieron a China, cinco años y lo soportó la central”. “Hoy en día, aquella planta mexicana supone en ventas lo que era en aquel momento RPK Vitoria: si en aquel momento RPK Vitoria facturaba 25 millones de euros, hoy en día solo México factura 25 millones de euros”.

En 2008, RPK llegó a India y fue en 2018 cuando se implantó en China: “Todo esto que hemos construido nos ayuda a la planta de Vitoria. Esa capacidad productiva a nivel global ya lo tenemos, automáticamente estamos posicionados como líderes para poder acceder a nuevos proyectos”. 

De este modo, RPK Group es a día de hoy una empresa altamente internacionalizada, con plantas en México, India y China –además, cuenta con otra planta en Tarragona–, pero también altamente exportadora: en torno al 80% de su producción en Vitoria se va al mercado internacional.

Del sector de la automoción al ‘medical’

El core de su actividad ha estado y sigue estando en el sector del automóvil, que atraviesa su particular situación de transición e incertidumbre que, lógicamente, tiene su influencia en sus proveedores. “Estamos en una situación curiosa. No dejan de venderse vehículos con motor, por lo tanto tenemos que ir haciendo inversiones para optimizar lo que hacemos actualmente, y a su vez viene el vehículo eléctrico, entonces hemos hecho inversiones desde hace diez años para esos conectores de las baterías, que no despegan, por lo tanto no están generando ventas”.

Fernández de la Peña lo resume: “Tenemos que invertir en lo que nos da de comer ahora, que le llamamos horizonte uno; en lo que creemos que nos tiene que dar de comer, que es el vehículo eléctrico, horizonte dos; y en ese horizonte tres que es el médico, donde vemos que tenemos oportunidades, que están llegando proyectos muy importantes y ya tenemos algunos adjudicados”

Material en la planta de RPK Group. Jorge Muñoz

Pero la actividad de RPK se extiende más allá, también fabrican muelles y piezas mecánicas para bicicletas, bienes de consumo como las famosas cafeteras de cápsulas o impresoras, herramientas eléctricas o para productos industriales específicos. “Somos cooperativa”, insiste el presidente de su Consejo Rector. 

“Nosotros construimos oportunidades de trabajo aquí y si vemos que la ampliabilidad de calidad de los socios y socias en el futuro puede venir por ahí, no hacemos inversiones con periodos de retorno cortos, sino con periodos de retorno largos, y en alguna podemos fracasar, y no pasa nada. No pasa nada por hacer apuestas en diferentes mercados y que alguno se caiga por el camino, porque entendemos que el resto saldrá. Ha sido una constante en la vida de RPK”. “Construimos oportunidades para las generaciones futuras”, subraya.

Una nueva inversión para “abrir oportunidades”

Y la apuesta actual de la cooperativa es el sector de los dispositivos médicos, un ámbito en el que RPK se ve también impulsado por sus plantas en China, India y México –“no solo tenemos fábricas, también tenemos centros de ingeniería”–, que están “ayudando a abrir oportunidades”. ¿Cómo se materializa esta apuesta? Pues en la producción de muelles y piezas para autoinyectores, inyectores de pluma o inhaladores y pulverizadores, por ejemplo.

Un proyecto que ya está cambiando el rostro de RPK, cuya sede central en Gasteiz está abordando ya las obras para transformar uno de sus pabellones en un laboratorio apto para las exigentes normas de producción de este tipo de productos, lo que supondrá una inversión de cuatro millones de euros. “¿Cuándo nos va a dar esto de comer? Pues entendemos que empezará a pagar facturas en 2030”, prevé Fernández de la Peña.

La apuesta “vital” por la innovación

Este importante paso estratégico de RPK no sería posible sin la importancia capital que el Grupo ha otorgado históricamente a la actividad innovadora, un factor “vital” para “hacer apuestas de valor diferenciadas”. Esto se tradujo en 2016 en la inauguración en Gasteiz de RPK Technological Center, en el que trabajan 25 profesionales de los 250 empleados con los que cuenta RPK en la capital alavesa –en total, el Grupo cuenta con unos 800–. 

“Hemos conseguido el año pasado facturar un 5% de las ventas de Vitoria directamente a ingenierías en temas de desarrollo, y no buscábamos la rentabilidad del centro tecnológico en números económicos. Estábamos buscando otro tipo de rentabilidad a largo plazo”.

La pregunta resulta inevitable: ¿cómo se compite con éxito en el mercado internacional siendo una cooperativa? Fernández de la Peña no lo duda: “Es una ventaja, nuestros clientes ven que estamos altamente involucrados en el devenir de la empresa. Somos gente de cumplir, que tenemos músculo y que encima no tenemos problema para mover personas a filiales extranjeras”. 

“Somos cooperativa”: empleo de calidad y arraigo

Una involucración que va desde el aspecto financiero a la formación de su plantilla: “Aquí no necesitamos solo personas que estén altamente cualificadas en su ámbito competencial, sino que además a esas personas las tenemos que formar porque van a pasar a ocupar puestos en el área administrativa, van a pasar a ser miembros del Consejo Rector, como es mi caso”.

“Ahora tenemos el reto del relevo generacional. La plantilla tiene una media edad de 41 años, pero una parte está en torno a los 50. Lo que estamos haciendo es ir incorporando: por ejemplo, para un área competencial, una pieza muy específica de tracción con una tecnología compleja y en la que se nos van a jubilar dentro de 10 años tres personas, sacamos dos plazas para poder formarlos en esa tecnología; igual en Vitoria no hay espacio, pues hacemos propuestas de mover al extranjero 2-3 años y luego vuelven como socios y técnicos formados en esa área competencial determinada”, detalla Fernández de la Peña. “Nuestros clientes ven que incluso ante el reto demográfico tenemos un plan y que lo estamos llevando adelante”. 

“Lo normal suele ser que un fondo de inversión compre una empresa de estas características y que el centro de decisión esté en Londres”

Iñigo Fernández de la Peña - Presidente del Consejo Rector de RPK Group

“Les brillan los ojos a nuestros clientes”, subraya el presidente del Consejo Rector de RPK porque, subraya, “no es lo normal”. “Lo normal suele ser que un fondo de inversión venga a una empresa de estas características, la compre y que el centro de decisión esté en Londres. Nosotros no tenemos que llamar a Londres para ver si invertimos 4 millones en medical, como estamos haciendo este año. Eso lo decidimos aquí en Asamblea y va para delante”.

El Plan de Transformación Social como pilar

Un pilar clave para RPK Group es su Plan Estratégico de Transformación Social 2025-2028, construido sobre cuatro ejes: cooperativismo, mujer, euskera y juventud. Iñigo Fernández de la Peña ofrece un dato: “Aproximadamente el 1% de las ventas de todos los meses va a actividades de objeto social”.

En este contexto se inscriben ejemplos como la iniciativa puesta en marcha a través de Batera (Arabako Kooperatibak Elkarlanean) para apoyar la creación de un equipo ciclista femenino para chicas de entre 14 y 16 años. O el concurso de trabajo en equipo e impulso de la formación STEM entre los jóvenes, particularmente entre las chicas tras haber detectado en el entorno un parón en el avance de la presencia femenina en este tipo de formación. Y así nació este año Batera Gazte Bidaia, que ya prepara su segunda edición.

Otra de las iniciativas que surgió tras un debate en el comité de transformación de RPK fue la de “asignar todos los años una cantidad de dinero para aquellas personas que dentro de la cooperativa estén involucradas en algún proyecto social”, una herramienta que se decidió extender también a los trabajadores jubilados de la empresa que estén implicados en un proyecto social.

Y otra pregunta inevitable: ¿tiene RPK Group problemas para encontrar profesionales cualificados? Respuesta clara: “RPK no tiene problemas de incorporación de talento, en los últimos tres años estamos constantemente incorporando”. La cooperativa ha mantenido una relación muy estrecha desde sus inicios con los centros de FP alaveses y vascos. De hecho, el pasado noviembre recibió el premio Hetel. 

Fernández de la Peña explica: “Tenemos que cambiar la manera en que las empresas se acercan a los centros educativos”: “Yo invito a las empresas a tener una presencia social potente en el territorio”. Y añade que es “un reto, pero más un reto de cómo incorporar a estos jóvenes, qué formación les damos”. “La gente joven es talentosa, pero hay que darles oportunidades. Y por supuesto que hay que remunerar de forma notable. La industria debemos obligarnos a generar puestos de trabajo bien pagados”.

En enero, RPK Group comenzará a perfilar su nuevo plan estratégico. “Sí que vemos que, a nivel de plantas en el extranjero, el portafolio está cubierto”. Y el futuro, aparece blanco: “Nos vemos vestidos de medical. Veo un futuro blanco, un entorno medical, muy interesante, apasionante, de pasártelo muy bien trabajando en RPK”.