Su agenda da vértigo o envidia, según se mire. Nos atiende en una apretada mañana en Bilbao, ciudad donde arrancó su gira para presentar La ciudad de las luces muertas. Una tourné que en principio no le asusta y quiere disfrutar, pero de la que prefiere ir día a día. Se nota que es alguien a quien le gusta hacer las cosas con pausa, y quizá por eso a veces ciertas situaciones le superan. En esta entrevista nos confiesa que quiere dejar de ser foco de polémicas y reniega alto y claro de la etiqueta de “personaje”. Él es David Uclés, el escritor que ha sacudido los sillones de los “grandes” literatos. 

Todo el mundo quiere una entrevista con David Uclés…

Eso parece. No está mal que de vez en cuando el centro de la opinión pública sea la literatura. Por lo general suele girar en torno a actores o músicos y no suele pasar con escritores. 

Y llegó el Nadal, la polémica con Reverte, todo el mundo opinando… ¿Esperaba acaparar todo el foco mediático?

Desde La península todo ha sido progresivo y ahora con La ciudad de las luces muertas está pasando lo mismo, y las ventas son un buen reflejo. ¿Me lo esperaba? Tampoco me ha pillado por sorpresa porque han sido dos años de poco a poco, poco a poco, poco a poco. No sé cuándo parará, pero entiendo que en algún momento la gente tiene que poner el foco en otro lugar.

L.B.: ¿Cree que el “personaje” de David Uclés puede estar ensombreciendo al David Uclés escritor, al autor?

No soy un personaje. Yo soy así. Yo me preocuparía si fuera a una librería y viera que no se venden mis libros, o que no viene gente a mis presentaciones, pero es que hasta ahora ocurre lo contrario. Sinceramente, creo que la gente sabe diferenciar lo que es el ruido mediático, y si hay algo detrás o no. Y prueba de ello son las ventas y sobre todo el cariño que me transmiten los lectores y su interés por lo literario, que sigue siendo muy fuerte y patente. Por eso, no tengo miedo, al contrario, estoy en el mejor momento de mi carrera.

L.B.: ¿Sigue sin leer las críticas? Ni buenas ni malas.

Sí. Uno tiene que decidir dónde poner el foco. ¿Te quedas mirando todo lo que dicen de ti en internet, sea cierto o no? ¿O te quedas con lo importante? Desde que decidí no leer nada y ver las críticas en los lectores, pues estoy muy contento, la verdad.

"A la polémica no le dedico tiempo en mi vida. Yo le dedico tiempo a la literatura”, afirma David Uclés. Gaizka Portillo

G.M.: En cuanto a críticas se dice, ¿cómo defiende el desfile de personajes que aparece en la novela frente a quienes lo ven como un name dropping exhibicionista?

Es una novela coral, como un juego de dominó enorme. Entonces, aquí pasa igual, es un jardín de las delicias, no repite el personaje. Necesitaba muchos, son 300 páginas, y mi intención era meter toda la esencia de Barcelona, y de toda su época, en un solo libro. Claro que tiene que haber muchos nombres. Es una novela muy enciclopédica, como lo es La península y como es mi libro Emilio y Octubre. Pero tiene una razón de ser, y es buscada, yo no quería que tuviera un personaje principal, salvo Carmen Laforet, pero del resto no quería que resaltara uno más que otro.

¿Siente presión por el edadismo o vislumbra cierta menospreciación hacia autores jóvenes cuando hay distancia generacional con otros escritores?

Pero si mi novela ha vendido 300.000 ejemplares, se está traduciendo a 17 idiomas, están en el número 1 y 2, ¿dónde está el menosprecio? No lo veo. Si no puedo estar más feliz, Dios mío. Si todo baila a mi favor, ¿sabes? Lo que no podemos hacer es que porque haya dos voces díscolas que se empeñen en crear una imagen negativa de alguien, que ya todos os obsesionéis con eso. Mirad las cifras, mirad lo que me está reportando, mirad el eco en otros países, en festivales… No tiene sentido, es absurdo.

G.M.: ¿Tiene miedo igual de que en un futuro el resto de sus novelas vayan a ser juzgadas por las polémicas que le hayan pasado?

A ver…, cómo respondo a esto… Yo estoy ahora mismo con la cabeza en el presente, no estoy pensando en lo que vendrá después. Cada novela tiene un objetivo. De La península quería que fuera una gran novela sobre la Guerra Civil. Esta, sobre todo, quiero que sea una carta de amor y un homenaje a la ciudad de Barcelona, a los que ya no están, y a la propia ciudad. No voy más allá de eso. No estoy pensando en el futuro.

G.M.: ¿En nuevos proyectos tampoco?

Sí, en futuros proyectos sí, pero no en el éxito que tendrán o cómo se interpretarán. He estado escribiendo 15 años La península de las casas vacías, que a veces se le olvida a la gente, pero he estado 15 años escribiendo solo, sin tener lectores. Es decir, no tengo la cabeza puesta en los frutos que va a dar en el futuro. La tengo siempre en el presente, en lo que trabajo. Para tocar la luz, (toca la mesa), y Barcelona. Y ahí, en eso estoy.

G.M.: ¿Alguna pista de los proyectos que se vienen?

Lo único que tengo claro es que me quiero alejar un poco de lo mágico. Centrarme más en el realismo, pero un poquillo…, tampoco abandonarlo. Para escribirlo, me iré al extranjero. En verano, me marcho, porque siempre lo he hecho. Me gusta sentirme muy solo. No conoces el idioma, no conoces la cultura, no sabes la ciudad cómo es… Y eso me inspira mucho. Y lo he hecho siempre al empezar un proyecto, y lo voy a hacer otra vez.

L.B.: Cuando un escritor escribe una novela que es un auténtico pelotazo de ventas, parece que el público espera que pase lo mismo con su siguiente libro. ¿Le pesa esa espada de Damocles tras La península

En cierto modo, lo que pasa es que esa espada de Damocles yo no la veo como una amenaza, sino como un privilegio. Es decir, con 34 años haber podido publicar una novela, como La península de las casas vacías, a mí ya me ha quitado el miedo a la muerte. Como si no quiero escribir más. Yo tengo la sensación de que La península me va a sobrevivir. Yo me moriré y La península me sobrevivirá. Así que voy a seguir escribiendo con mucha ambición, pero tampoco te creas que quiero superar a La península. Es mi ojito derecho.

L.B.: ¿Qué novela ya escrita le hubiese gustado escribir?

La muerte y la primavera de Mercè Rodored. Es mi novela preferida y la envidio mucho.

L.B.: Le queda una larga gira por delante, le van a hacer preguntas que no le van a gustar….

Muy larga, sí lo sé. Mientras sean preguntas, no pasa nada, pero cuando hacen juicios…

L.B.: Cierto es que alrededor de su persona hay una polarización más que evidente: o eres “de Uclés” o estás “contra Uclés”. 

Eso es un síntoma de este país, de una sociedad bastante polarizada. Al final, yo no tengo mucho ahí que ver.

"En mi próximo proyecto me quiero alejar un poco de lo mágico”, detalla Uclés. Gaizka Portillo

G.M.: Se ha apoyado en su familia y en sus amigos, habrá recibido también consejos profesionales sobre lo que beneficiaría o no al libro… ¿Les ha hecho caso?

Es que a la polémica yo no le dedico tiempo en mi vida. A lo que yo le estoy dedicando el tiempo en mi vida es a la literatura. En la literatura tengo a mi agente y a mi representante. Pero la polémica yo ni la he creado ni la he alimentado. Entonces, eso es una cosa ajena a mí. Tendríais que preguntarle a la gente que está en la polémica. Yo no. Preguntarle a quienes la han creado y a quienes la alimentan, pero yo no tengo nada que decir.