Los disruptores endocrinos son sustancias que tienen la capacidad de interferir con el sistema endocrino u hormonal del cuerpo humano, provocando efectos nocivos para la salud. En los años 90 ya se empezó a hablar de disruptores endocrinos pero no ha sido hasta la actualidad cuando realmente hemos empezado a entender su importancia y vinculación con ciertas patologías. Cada vez más expertos y asociaciones alertan sobre ello y aconsejan limitar su uso. Es el caso de Nicolás Olea, catedrático de Radiología y Medicina Física, quien advierte que “vivimos rodeados de sustancias químicas que alteran nuestro equilibrio hormonal sin que apenas seamos conscientes”. También desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria mandan recomendaciones dirigidas a reducir el contacto con disruptores endocrinos (EDC), especialmente “en las etapas más vulnerables del desarrollo humano: gestación, lactancia y la infancia, ya que la exposición en estas fases puede tener consecuencias a largo plazo para la salud”, explican. “Además, los daños ocasionados por estas sustancias pueden transmitirse a las generaciones futuras: hijos, nietos o incluso bisnietos”, añaden.
¿Por dónde empezar?
Para limitar el contacto con disruptores endocrinos hay una serie de consejos básicos que cada persona puede ir adaptando a su día a día.
En la alimentación
Priorizar alimentos frescos, de temporada y de proximidad, preferentemente ecológicos y, por tanto, reducir el consumo de ultraprocesados y comida para llevar. Además, hay que lavar bien o pelar frutas y verduras.
En casa
Es fundamental ventilar a diario y evitar el uso de ambientadores. Cuidado también con pesticidas, insecticidas...
Adiós al plástico en la cocina
Actualmente las cocinas están llenas de envases y tapas de plástico, films e incluso vajillas, que conviene ir desechando poco a poco. Hay que evitar el uso de plásticos en contacto con alimentos, especialmente en el microondas. También se recomienda usar sartenes y ollas de hierro fundido o acero inoxidable, vidrio o cerámica sin antiadherentes. El uso de teflón, tan común en sartenes, no es peligroso si está en buenas condiciones, el problema surge cuando se empieza a rayar. Al deteriorarse el revestimiento antiadherente, muchas de estas sartenes liberan disruptores endocrinos. Atención también a las botellas de agua de plástico, mejor optar por las de acero inoxidable, pero cuando no queda otro remedio y hay que usar de plástico, nunca dejarlas expuestas al sol.
Cosmética y maquillaje
En la medida de lo posible hay que minimizar el uso de cosméticos, especialmente lacas de uñas y productos para el cuidado de la piel. A la hora de comprar, se recomienda leer las etiquetas y optar por productos libres de perfumes, parabenos, benzofenonas, fenoxietanol, triclosán y parafina líquida. Cada vez hay más marcas de calidad y sin químicos. Un truco es elegir fórmulas simples, que contengan un número reducido de ingredientes y sin aceites esenciales.
Ropa
Priorizar tejidos naturales como el algodón, el lino, la lana o la seda. Siempre hay que lavar la ropa después de comprarla para eliminar posibles residuos.
Los cinco disruptores más frecuentes
1- Bisfenol A (BPA). Se encuentra en envases de alimentos, botellas reutilizables y recubrimientos internos de latas.
2- Parabenos. Son químicos empleados como preservantes en multitud de productos, tanto alimentarios como cosméticos.
3-Ftalatos. Se pigueden encontrar en juguetes, calzado, perfumes, productos de higiene personal, embalajes...
4-Benzofenona-3 (oxibenzona). Es un filtro solar químico presente en cremas solares y otros cosméticos.
5- Triclosán (TCS). Se puede encontrar en jabones, pasta de dientes, desinfectantes para manos y enjuagues bucales.