El comercio hace barrio y llena de vida las calles. En tiempos en el que las compras online se multiplican mantener la persiana levantada no siempre es fácil. Los cambios en las formas de consumir y comprar, entre otros factores, salpican de lonjas vacías las ciudades. Por eso que un comercio local encuentre relevo para mantenerse abierto es motivo de celebración, sobre todo si coincide con la despedida de una persona querida por todo un barrio.
Oro González abrió las puertas de Panadería-Alimentación Oro el 1 de mayo de 2010, en el número 37 de la calle Reyes de Navarra. Desde entonces se ha ido consolidando como un comercio de referencia en el barrio.
Este martes ha puesto fin a su etapa al frente de su negocio con una despedida sorpresa brindada por clientes, amigos y vecinos que han querido pasar por la panadería para mostrar su cariño a Oro.
Un negocio que ha destacado siempre por su oferta de panadería casera de pueblo, una cuidada selección de embutidos ibéricos de Salamanca y conservas de Mendabia y Calahorra, además de productos de la Dehesa como jamones, chorizos, salchichón o panceta. Todo ello con una excelente relación calidad-precio, que la ha convertido durante años en un comercio imprescindible para muchos vecinos y vecinas de Zaramaga.
Reconocida también en el concurso de Torrijas organizado por Gasteiz On, donde se hizo con el primer premio del público en 2025 y con el segundo premio en 2024, gracias a un producto muy singular: las torrijas sin azúcar.
Un lugar de encuentro
Más allá de los productos, Panadería-Alimentación Oro ha sido siempre un lugar de encuentro y cercanía. El afecto de los vecinos se ha hecho especialmente visible en este momento de despedida, con gestos tan personales como la carta que uno de ellos ha querido dedicarle. “Sabes que en el barrio te queremos y aunque no sea lo mismo, afortunadamente nos seguiremos viendo por Zaramaga. Con admiración y respeto. Un cliente agradecido.”
Por motivos personales, Oro deja ahora esta etapa, pero Panadería-Alimentación Oro no cierra definitivamente sus puertas. El proyecto continúa con un relevo muy cercano. Será Sara, su ahijada, quien tome el testigo.
Joven, emprendedora y auxiliar de farmacia de formación, Sara apuesta por dar continuidad a este comercio tan arraigado en el barrio. De hecho, durante un tiempo estuvo colaborando activamente en el negocio, conociendo de primera mano su funcionamiento, su filosofía y, sobre todo, el valor del trato cercano con la clientela.
Con este relevo generacional, Panadería-Alimentación Oro inicia un nuevo ciclo, manteniendo la esencia que la ha hecho especial durante más de 15 años y mirando al futuro con ilusión y compromiso con el barrio de Zaramaga.