En el marco del programa cultural de los centro cívicos en este mes de marzo se acoge la exposición Úteros errantes. Este proyecto artístico fija como objetivo visibilizar la endometriosis y generar espacios de encuentro para aquellas que conviven con esta enfermedad crónica. Esta afección sucede cuando las células similares al endometrio crecen fuera del útero, puede afectar al tejido pélvico y también abarcar ovarios y trompas de Falopio. Asimismo, afecta a 1 de cada 10 personas en el mundo y a más de dos millones de personas en el Estado.

Esta exposición se crea entorno al Día Mundial de la Endometriosis, que se conmemora el 14 de marzo, de esta manera, se refuerza la sensibilización social en torno a esta enfermedad que todavía se infradiagnostica y en la mayoría de ocasiones se invisibiliza. 

Proyecto

Tania Barrenetxea y Ana Padró son las artistas que han participado en esta exposición conjunta, ambas sufren está enfermedad y tienen una historia diferente que contar. Este periódico tuvo el placer de hablar con Padró que explicó que habían hecho la selección de imágenes del material que ya tenía cada una de ellas. La exposición podrá visitarse hasta el 15 de marzo en el centro cívico de Ibaiondo y del 15 al 28 de marzo en el de Hegoalde.

Además, realizaron un taller a principios de marzo con mujeres que padecían está enfermedad y volverán a repetirlo el 28 en Hegoalde de 10.00 a 14.00 horas. Las plazas son limitadas.

Exposición 'Úteros errantes'. Pilar Barco

La narrativa comienza con piezas más oscuras y que evocan un poco a la soledad o incertidumbre del diagnóstico, a medida que avanza se muestra el color rojo que se convierte en azul. Finalmente las últimas piezas son más claras y como bien explica Ana Padró querían reflejar la esperanza o la luz al final del túnel. 

“Hay mucha fotografía muy emocional y también como metáforas del cuerpo y muy orgánicas, el cactus o esta parte de las piedras o del hielo. No se está obviando el hecho del dolor, el sufrimiento y la frustración, y se entrevé la soledad. Pero sí que es cierto que en la narración que hemos querido construir queremos ver como una esperanza, una mejora”, indica.

La realidad de la enfermedad

Las piezas muestran una realidad cruda que viven muchas mujeres en el día a día. Una enfermedad con poca investigación y con tratamientos variados que no se sabe realmente qué efecto puede tener en cada persona. Además, el diagnostico siempre es tardío, Padró asegura que en los talleres que comparten con otras mujeres que lo sufren todas han tenido un intervalo de 7 0 10 años hasta saber que les estaba ocurriendo. 

“El tema sí que es una enfermedad crónica, y pues tiene su dureza, pero por otro lado pues se intenta transmitir cierta esperanza o al menos la no conformidad con lo que está sucediendo”. Desde la narrativa de las artistas la primera imagen evoca un poco a ese sentimiento, se trata de un candelabro con mechones de pelo que simboliza “el poder de una misma más allá de lo que suceda”.

Pieza de la exposición. Pilar Barco

Asimismo, hay otras piezas como un reloj de arena lleno de pastillas que hace referencia a la poca investigación y al constante cambio de medicación con el fin de descubrir qué funciona. “Lo de las pastillas quiere poner un poco en valor que falta investigación, hay más investigación sobre la alopecia que sobre esta enfermedad”. 

Aún así, comenta que hay una mujer que está realizando una investigación en cruces sobre los disruptores endocrinos y espera que se den a conocer los resultados próximamente. 

“A mí me han llegado a decir que la solución era quedarme embarazada, porque así no se generaba el proceso de la regla”

Insensibilidad médica

Por otro lado, no es solo la carga de tener una enfermedad crónica de la que se desconocen muchas facetas. También se suma la insensibilidad con la que muchos de los trabajadores sanitarios tratan a las pacientes e ignoran o desvalorizan el dolor o los síntomas que están sufriendo. Además, debido a la poca investigación los tratamientos no son concluyentes y en la mayoría de casos las mujeres tienen que ir probando todo tipo de fármacos o métodos para menguar el dolor. 

“A mí me han llegado a decir que la solución era quedarme embarazada, porque así no se generaba el proceso de la regla”. Ana Padró también narra la experiencia de su madre que también sufrió de endometriosis pese a tener 3 hijos, y quien tras un episodio de regla que no se iba tuvo que ser operada y vaciada.  “En esa época estábamos muy desprotegidas”.

Pieza de la exposición. Pilar Barco

“A los 25 acabé en urgencias, estaba teniendo relaciones sexuales y de repente, algo se me rompió. Acabé en urgencias y me miraron por privado, luego una ginecóloga y me dijo que estaba para operar”, de ahí derivó a la seguridad social y conoció al médico que la trato durante muchos años. Como ella bien comenta:  “Tiene su proceso, todas los tenemos y son muy dispares”.