El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha confiado en lograr un proyecto industrial sólido para Tubos Reunidos que garantice su futuro y el mantenimiento de los puestos de trabajo en sus plantas de Amurrio y Trapagaran, para evitar un nuevo "rescate fallido".

En Radio Euskadi, Jauregi ha instado a arrimar el hombro entre la dirección, la plantilla y las instituciones vascas para "hacer encaje de bolillos" y acordar un proyecto que sea viable y garantice la entrada de inversores privados.

En cualquier caso, si para dar viabilidad a la empresa hubiera que hacer "una reestructuración en términos de empleo, que sea lo más digna y sensata posible para que tenga el menor impacto social", ha pedido el consejero.

Movilizaciones

Sobre las posibles huelgas adelantadas por los sindicatos en rechazo al ERE anunciado en la planta de Trapagaran y la alavesa de Amurrio, Jauregi ha considerado que "todo el mundo es libre de usar sus derechos" según consideren oportuno, si bien ha expresado sus dudas de si eso ayudará a buscar una solución de futuro para la empresa, ha advertido.

Planta de Tubos Reunidos en Amurrio. EP

El consejero ha constatado que "la borrasca" a nivel global originada por los aranceles de la Administración Trump ha impactado de lleno en Tubos Reunidos porque el mercado en este país "se ha cerrado" y ha ocasionado una falta de carga de trabajo, problema que se suma a la deuda que ya tenía la empresa.

Según ha explicado, "la empresa vale 50 millones, pero tiene una deuda de casi 250 millones". Por eso, ha pedido elaborar un plan para hacerla viable, porque "es estratégica para el país", en lugar de aportar "un rescate millonario vacío que no va a servir de mucho", como se hizo después de la covid cuando SEPI aportó a Tubos Reunidos 112 millones y que luego "engordó la deuda".