El delegado sindical de LAB en Tubos Reunidos y miembro del comité de empresa en la planta de Amurrio, Oier Bidaurrazaga, ha advertido al Gobierno vasco de que, cuando "se mete dinero público" en una empresa, "hay que fiscalizar" esa inversión, porque "no puede servir para la destrucción de empleo".

En declaraciones a Radio Euskadi, recogidas por Europa Press, Bidaurrazaga ha recordado que los comités de empresa de Tubos Reunidos se reunirán el próximo 13 de febrero con el Gobierno Vasco en Vitoria-Gasteiz, y ha indicado que ese mismo día los comités de empresa tendrán una reunión con el Ejecutivo vasco que tenían ya pedida "desde diciembre, porque salía en bastantes foros el nombre de Tubos Reunidos", y por ello, tenían "un poco la mosca detrás de la oreja".

La reunión con el Gobierno vasco coincidirá con la segunda jornada de movilización convocada por los trabajadores de la planta alavesa para el 13 de febrero, que no ha sido secundada por la factoría de Trápaga, tras las que llevarán a cabo el próximo lunes, 9 de febrero, contra el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción anunciado por la empresa.

En esa reunión, pedirán a los representantes del Gobierno vasco que, "en el momento que se mete dinero público hay que fiscalizar ese dinero público y no puede ser para destrucción de empleo".

Oier Bidaurrazaga ha explicado que las razones esgrimidas por la empresa para tomar la decisión de plantear un ERE son "económicas y productivas".

Planta de Tubos Reunidos en Amurrio. | FOTO: E.P.

Motivos económicos

En cuanto las razones económicas, ha dicho que son conscientes de que "desde hace tiempo la deuda de Tubos es bastante grande, pero no podemos olvidar la operación financiera que hicieron en el 2008, donde pidieron un crédito de 170 millones y la deuda subió esos 170 millones". "Se repartieron ese dinero y, de aquellos barros, estos lodos", ha denunciado.

En relación a las razones productivas, Bidaurrazaga ha dicho que con los aranceles al acero del 50% de Donald Trump "todos los proyectos de Estados Unidos pues están parados y cuando tú pones todos los huevos en la misma cesta, y esa cesta se cae, pues la mayoría de los huevos se rompen".

En cuanto al número concreto de trabajadores que se verán afectados por el ERE, como mínimo del 10% de la plantilla tal y como marca la legislación laboral, Bidaurrazaga ha indicado que, por el momento no saben nada al respecto, pero ha afirmado que "cuando pasamos por el taller no nos sobra nadie".

"Como no tenemos para el año que viene ningún presupuesto, no sabemos de qué gente y cuántos relevos anuales disponen o necesitan, entonces no podemos saber si sobran más o sobran menos", ha precisado, para añadir que lo que sí cree es que "hay que responder antes de que nos digan cuánta gente les sobra, cuántos puestos de trabajo van a destruir". "No nos parece que la respuesta tenga que ir condicionada al número", ha defendido.

Tras considerar que es momento de "una mejor gestión y planificación de dónde vas a intentar meter los tubos" porque "si todo el mercado lo cierras a Estados Unidos y Estados Unidos te complica poniéndote unos aranceles, tendrás que diversificar", ha insistido en que "echando gente no vamos a solucionar nada".

Paros de 24 horas

Sobre los paros de 24 horas convocados para el 9 y 13 de febrero en la planta de Amurrio, movilización de a la que no se han sumado los trabajadores de la factoría de Trapaga, Bidaurrazaga ha indicado que llevan "ritmos diferentes" y en la planta vizcaína han decidido esperar a ver cuál es el número de afectados por el ERE para "ponerse a trabajar", mientras que en la alavesa han acordado ponerse a trabajar "indistintamente del número que sea".

Además, el delegado de LAB ha explicado que, de momento, la empresa ha puesto como condición que se conforme una única mesa de negociación para las dos plantas, "lo que supone de que algún sindicato de Trapaga, se ha quedado sin representación en esa mesa".

Por otro lado, Bidaurrazaga se ha referido a la situación de la comarca de Aiaraldea, en la que se van cerrando empresas y no terminan de asentarse nuevas industrias, y ha mandado unos "ánimos muy fuertes" a los trabajadores de Maderas de Llodio, también afectados por un ERE, "a la espera de juicio y que llevan cuatro meses de huelga".