Los Carnavales Rurales organizados por la Asociación Cultural Ilegan arrancan este 7 de febrero a las 16.00 horas desde la localidad alavesa de Ilarduia. Desde ese momento se recorrerán los pueblos de Ilarduia, Egino y Andoin. Después de la hora de la comida, tras el toque del cuerno y el grito de “¡Porrero!”, se le dará el pistoletazo de salida a la ronda, pidiendo dulces o bebida en casas acordadas previamente para recorrer el pueblo. También se simula un robo en un pajar como parte de la tradición.
En esta ocasión, está previsto que los Carnavales Rurales los lleven a cabo unas 50 personas. “Solemos ser 70, pero hay un montón de chavales de 17 a 20 años que ahora están de exámenes”, explica Maite Sáez de Maturana, presidenta de la Asociación Ilegan.
La Asociación Cultural Ilegan se dedica a la recuperación y mantenimiento del Carnaval Rural de Ilarduia, Egino y Andoin. Es decir, trabaja por la divulgación, la dotación del valor y el reconocimiento a una de las riquezas patrimoniales de estos tres pueblos. Para ello, promueve y organiza anualmente el Carnaval Rural, con una gran participación de los vecinos, bien sea en los trabajos de recuperación de la fiesta como en la organización y desarrollo de la misma.
Maite Sáez de Maturana recuerda que en un inicio los carnavales rurales los organizaba cada pueblo, “pero una vez que vimos que era muy parecido lo que hacían cada uno y como siempre han estado juntos para todo, decidimos hacer entre los tres un Carnaval”. Para ello, la aportación del teólogo Carlos Ortiz de Zárate fue fundamental, a quien Sáez de Maturana define como “un artífice importantísimo”, porque aportó conocimientos profesionales de antropología, realizó parte importante de la investigación y puso la historia en papel.
DESDE 2007
Así, en 2007, los pueblos de Egino, Ilarduia y Andoin se lanzaron de manera conjunta con la celebración del Carnaval Rural. Las abuelas cosieron las ropas de manera completamente artesanal. Desde entonces ha ido aumentando el número de participantes, de manera ininterrumpida salvo en 2021, “pero no queremos que nos coma el éxito, somos tres pueblos con 120 personas, poca población para hacer grandes cosas. Hace falta tiempo y dedicación, lo que pretendo es conservar nuestro Carnaval y hasta ahí”, matiza Sáez de Maturana.
A los personajes que se vestían en carnavales se les denomina indistintamente como porreros. Pero existen diversos personajes que representan los porreros, cada uno de ellos con sus detalles y elementos particulares. El atuendo de los porreros no es uniforme, sino muy rico en detalles, coincidiendo los distintos elementos con los utilizados en el trabajo rural. Hay porreros individuales y grupales. Los disfraces grupales son Gordos, Cubiertas, Ceniceros, Puntillas y Colores.
Los niños cantan a los porreros cuando éstos les persiguen: “Porrero / saca las habas del puchero / saca una, saca dos, saca tres, saca cuatro, saca cinco… y echa un buen brinco”. Si los porreros atrapan a algún niño lo llevan al río y le mojan la cara, o le manchan de barro. Para evitarlo, los niños se refugian en el pórtico de la iglesia, lugar prohibido para los porreros. En cada una de las tres localidades se designa un Porrero Mayor (Porrero nagusia) que toma el mando en la localidad correspondiente.
El Hombre de Paja es el centro de todo el carnaval. Se trata de un muñeco de grandes dimensiones, con los brazos en cruz, elaborado con tela de sacos y relleno de paja. Lleva una nariz exagerada, una enorme boina y un pañuelo rojo al cuello. El Gordo, por su parte, viste un traje de saco relleno de paja que deforma y aumenta la silueta de su portador.
Sus movimientos son lentos y dificultosos. Lleva un sombrero de paja y una careta roja que le cubre el rostro. Asimismo llevan una Puxica o crin con la que pegan a los niños y niñas. El Oso es otro personaje que no puede faltar, lleva un collar con correa que el pastor mantiene asido para impedir que se escape y persiga a los niños, aunque en ocasiones lo consigue.
La AHIK (Asociación Arabako Herri Inauteriak Kultur Elkartea) también es fundamental en la puesta en valor de los carnavales rurales. Comenzó a trabajar en 2008, con el propósito de recuperar, mantener, promover y valorar culturalmente los carnavales rurales en el territorio histórico de Álava. Aunar esfuerzos en la recuperación del Carnaval Rural Tradicional de Álava, que con su prohibición durante la guerra civil, y más tarde con la llegada del Carnaval Comercial Urbano, perdió su hegemonía.