En 2023 vivió sus primeras fiestas de La Blanca, pero era un programa que le llegó ya hecho. En 2024 eso no va a ser así. ¿Está pensando en introducir cambios? 

–Yo estoy marcada por esto de las fiestas porque tomé posesión en un pleno el 7 de julio (risas). Las fiestas de Vitoria son muy importantes para los gasteiztarras, eso es evidente. Es un momento muy interesante de la ciudad. Se transforma y la alegría lo puede todo. Desde que hemos salido de la pandemia, las del 23 fueron las primeras fiestas plenas por así decirlo, sin ataduras. Fue una explosión de participación. El 24, como decías, son nuestras primeras fiestas. Ya estamos con las primeras reuniones y empezando a contratar cuestiones que tienen que ver con escenarios, vallas...

¿Habrá novedades?

-Sí. La pauta que he dado es que no nos olvidemos del contexto en el que estamos y que observen, que miren lo que funciona.  

“Que una mujer encarne la figura de Celedón es algo que vamos a ver y va a ser pronto. Va a pasar porque la sociedad va a empujar por ahí”

¿Cómo se concreta eso? 

–Tenemos que atender y acercarnos más a los jóvenes. Tenemos que revisar los espacios. Vamos a hacer algún cambio en ese sentido. Todavía lo estamos trabajando, pero estamos intentando descongestionar algún espacio en el que se hacen muchas cosas a la vez. Igual hay otros lugares que son interesantes, quizá en el Casco Viejo. Vamos a ver. Lo que sí puedo decir es que voy a procurar estar en casi todas las reuniones, sobre todo en las estratégicas, que se hagan relativas al programa de fiestas. También tenemos que tener en cuenta que no solo está ese contexto del que hablábamos posterior a la pandemia. Tenemos hasta otro contexto medioambiental y eso es algo a tener muy presente en las actividades que se programan en exteriores. Hay que ir haciendo un ejercicio de adaptación al cambio y eso se tiene que ver reflejado en la programación. ¿Vamos a cambiarlo todo? No, no, porque tenemos unas fiestas que funcionan. Pero vamos a reflexionar en torno a qué margen de mejora hay, qué podemos atender mejor, vamos a escuchar a la encuesta que vamos a hacer a la ciudadanía... La esencia funciona, eso es claro. A mí las fiestas del 24 me hacen especial ilusión porque tengo otro reto. 

“Queremos descongestionar algún espacio en el que se hacen muchas cosas a la vez. Hay más lugares interesantes, quizá en el Casco Viejo”

¿Cuál? 

–El año pasado, me encontré como concejala con algo que ya conocía como ciudadana, es decir, que tenía una Comisión de Blusas y Neskas, y una Federación de Blusas y Neskas. Me interesé en hablar con la Comisión, con la Federación y con Gorka Ortiz de Urbina e Iñaki Landa. Han pasado ya varios años desde la ruptura y esto no puede ser. Hay cuadrillas nuevas a las que les da igual estar en la Comisión o en la Federación porque lo que quieren es constituirse en cuadrilla y salir en fiestas. A mí me gustaría poder decir, en estos años que tenemos de mandato pero más pronto que tarde, que tenemos de nuevo a las cuadrillas de blusas y neskas unidas. No sé si eso se llamará comisión o federación o... 

Sonia Díaz de Corcuera: "En la Comisión y en la Federación veo que hay voluntad de que esto pueda llegar a solucionarse de alguna manera" Josu Chavarri Erralde

O se llamará optimismo. 

–No, no, no. Para esto, cuando pasó el ruido de las fiestas y pasó el verano, pedimos una reunión, por separado, con la Comisión y la Federación. Y me encontré con que hay voluntad de volver a hablar y quizá de volver a ser uno. En la Comisión y en la Federación veo que hay voluntad de que esto pueda llegar a solucionarse de alguna manera. Y no puedo decir cómo pero sí diré que desde el departamento de Cultura se les ha dado una idea con la que parece que están de acuerdo para que la trabajen de manera que podamos llegar a estas fiestas de 2024 con unas cuadrillas de blusas y neskas unidas. La ciudadanía no entiende que haya dos paseíllos de ida, dos paseíllos de vuelta, que haya actividades que se solapen... La ciudad no se merece esto. El año pasado, me parecía que era un buen momento, con el último año de Gorka, poder despedirle dándole a la ciudad esa alegría. No fue posible. Vamos a ver si en el 24, cumplen. En cualquier reconciliación hay que dejarse pelos en la gatera, ceder y observar aquello que causó la división de otra manera, con una mirada renovada. Ha llegado el momento de solucionar este asunto.

Hay quien considera que con la elección del nuevo Celedón se ha perdido una oportunidad en la ciudad al no optar por una mujer. Y también hay quien se pregunta la razón por la que el Ayuntamiento no está presente en esa decisión. 

–La elección de la persona que encarna a Celedón es, históricamente, una cuestión de la Comisión. Hoy tienen su sistema, sus filtros y fases. Es verdad que se presentó alguna mujer, pero bueno, finalmente, entendieron que Iñaki Kerejazu era la persona que cumplía todos los requisitos solicitados. Ahora bien, ¿debe decidir solo la Comisión de Blusas y Neskas? Nosotros entendemos que ellos pueden decidir pero tienen que contar con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Tanto el Consistorio como esta concejala vamos a ser siempre respetuosos con su procedimiento, pero tienen que contar con el Ayuntamiento. ¿Por qué? Porque representa a toda la ciudadanía. Ante un cambio tan importante como este, hemos mantenido varias reuniones y hemos sido conocedores de por dónde iba todo, más allá de que la elección final fuera de la Comisión. En Iñaki, cuando le conocí en persona, me encontré un joven de mirada muy transparente, honesta y limpia. Creo que va a ser un buen Celedón durante los cinco años que le tocan. Pasado ese tiempo, tendremos oportunidad de ver qué otras propuestas hay, si se presentan más mujeres.

Sonia Díaz de Corcuera durante la entrevista con DNA Josu Chavarri Erralde

¿Llegará a encarnar una mujer a Celedón?

–Sí, y creo que lo vamos a ver pronto. Las cuadrillas también me lo han transmitido así. Las oportunidades que decías, necesitan su momento. Que una mujer encarne la figura de Celedón es algo que vamos a ver y va a ser pronto. Pero no porque yo lo quiera, sino porque la sociedad va a empujar por ahí.