Un juez federal en Texas ordenó este sábado que el niño de cinco años Liam Conejo Ramos sea liberado junto a su padre del centro de detención de inmigración en Texas donde fueron llevados desde Minnesota el pasado 22 de enero, causando gran consternación en Estados Unidos. El fallo del magistrado Fred Biery exige la liberación del niño ecuatoriano y de su padre antes del martes del Centro Residencial Familiar del Sur de Texas en Dille, de acuerdo con el periódico Express-News.

Fallo y antecedentes del caso

Según el rotativo, el juez señaló que el caso contra ambos "tiene su génesis en la búsqueda mal concebida e incompetentemente implementada por el gobierno de cuotas diarias de deportación, aparentemente incluso si requiere traumatizar a los niños". Cuatro menores, entre ellos Liam y una niña de diez años, fueron detenidos el 22 de enero en el distrito escolar de Columbia Heights en Minnesota por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el marco de las redadas intensivas que la Administración de Donald Trump está llevando a cabo en este estado y que han causado dos muertes. Liam y su padre fueron detenidos en la entrada de su casa justo cuando regresaban del colegio y fueron trasladados al centro de detención familiar en Texas.

Denuncia de condiciones

El arresto y la imagen del niño con un gorro azul y una mochila de Spider-Man mientras un agente federal enmascarado estaba detrás de él causaron conmoción en el país. Esta semana un grupo de congresistas, entre ellos Joaquín Castro, de Texas, visitaron el centro para evaluar sus condiciones y también se reunieron con el padre del niño, cuya deportación fue bloqueada también por la corte. El padre de Ramos dijo a Castro que su hijo "no ha sido el mismo" desde el arresto y que él está preocupado por su bienestar. Los abogados que representan a la familia Ramos han dado a conocer que están legalmente en Estados Unidos como parte de una solicitud de asilo, pero la agencia de Inmigración asegura que el permiso expiró el pasado abril. Su defensa ha denunciado que las condiciones en el centro de detención son terribles: el agua está en mal estado y muchas veces no se puede beber y la comida tiene insectos, tierra y otros restos que la hacen incomible. Se alerta además de que los niños no reciben educación, con apenas una hora de formación al día, y de que los guardias los tratan de manera muy dura y los humillan.