La lluvia y el frío que nos han acompañado toda esta semana, no han sido impedimento alguno para que el municipio de Laudio rinda este sábado pleitesía a su sector primario, con motivo de la feria de San Blas, organizada por la asociación Kukutze.
No en vano, se trata de un mercado invernal y, por ello, el grueso del programa se instala bajo la cubierta de la Plaza Aldai. Allí se encontraban, como cada año, desde los miembros de la Academia del cerdo Txarriduna de Bilbao, que se encarga desde hace más de dos décadas de puntuar el concurso gastronómico de txarripatas o manos de cerdo en salsa vizcaína; pasando por la no menos tradicional elaboración casera de morcillas y la imprescindible txosna para llevarse un buen talo al estómago, mientras grupos vocales como Los Arlotes o albokaris de la asociación de instrumentos autóctonos FiTaFik animaban un recinto, salpicado aquí y allá de maestros artesanos de la madera, la cerámica o cuernos y varas, que enseñaban al público su oficio.
Tampoco faltó a su cita el céntrico puesto de cordones (bendecido a primera hora por el párroco local), en el que no daban abasto para atender a los clientes que, creyentes o no, no dudaron en anudarse uno al cuello para prevenir los males de garganta, como dicta la tradición.
Asimismo, la feria contó con un mercado paralelo de productos baserritarras y artesanos, en el que se dieron cita en torno a 80 expositores. Todos ellos, junto a la treintena de voluntarios de Kukutze, lograron rubricar un nuevo éxito para un festejo que fue impulsado, por Enrique Gastaka y Vicente Urkijo, allá por 1994, en un intento de que el municipio recuperase o al menos no olvidase su esencia agrícola, antes de la fuerte industrialización de los años 30.
Homenaje
De hecho, el acto más emotivo de la jornada llegó, en torno a las 13.15 horas, cuando se rindió homenaje a vecinos que han dedicado toda su vida al duro trabajo en el baserri, en las personas de María Pérez Gavira e Iñaki Urkixo Pérez del caserío Oleta. Con ellos ya son 56 los baserritarras que lleva poniendo en valor esta cita, en un momento en que el sector no atraviesa su mejor momento, pues cada vez van quedando menos explotaciones, aunque a ellas les debamos los tan de moda productos de kilómetro cero.
Deporte rural de la mano de Urtza Herri Kirol y danzas vascas con el grupo local Untzueta también animaron la franja matinal, para continuar a la tarde con una nueva exhibición de folklore euskaldun, esta vez de mano del grupo de danzas local Itxarkundia y, seguidamente, degustación de castañas y una romería que ayudó al público a combatir las bajas temperaturas de estos días bailando, mientras se esperaba al pesaje del protagonista de la jornada: el txarri Terencio XVI -criado en el caserío Ostenko por la familia Orueta-Respaldiza- que puso el fin de fiesta al filo de las nueve.
La próxima cita de Laudio con el sector primario se desarrollará el 27 de marzo, con motivo de la no menos tradicional feria ganadera de Viernes de Dolores.