El Miniglorias sumó un buen punto en el Stadium Gal, dejando al líder sin marcar y recortando distancias con la zona alta de la tabla. El equipo supo leer el partido a la perfección, secando por completo el ataque de los irundarras para sumar una nueva jornada sin perder.

Ya desde el inicio del encuentro se vio claro cuales eran las intenciones de los babazorros. El conjunto visitante salió muy concentrado al campo, bien posicionado, con las líneas muy juntas, defendiendo con uñas y dientes y tratando de impedir por todos los medios que el Real Unión construyese y consiguiese llegar con peligro hasta las inmediaciones de la portería defendida por Swiderski. El filial del Alavés seguía el guión establecido a la perfección y el equipo local, aunque tenía la pelota, no conseguía encontrar espacios.

Poco a poco intentaban los locales meter una marcha más en busca del gol y a partir del minuto 10 conseguían ganar algunos metros, probando suerte con un par de acercamientos al borde del área que, sin embargo, conseguía cortar con éxito la defensa visitante. Ya en el minuto 18 llegó el primer remate del encuentro. Fue para el Real Unión, pero le salió demasiado flojo a Sangalli y Swiderski no tuvo problemas para hacerse con la pelota.

Estaba consiguiendo cumplir con el plan previsto el Alavés B, pero quería más presión defensiva el técnico visitante, que consiguió que los suyos cortasen de raíz los acercamientos del líder, llevando el encuentro a una lucha intensa en el centro del campo, con mucho balón dividido y poco peligro en las áreas, por no decir ninguno. Cierto es que el Real Unión lo intentaba, pero seguía sin conseguir superar la última línea de un rival que, por su parte, probó con algún contragolpe aislado, pero tampoco consiguió poner en apuros al meta rival. Así, se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador y muy pocos sobresaltos en las áreas.

Ya en la segunda mitad, el Real Unión metió una marcha más. Laken asumió la responsabilidad en ataque y se lanzó con todo en busca del gol. Lo tuvo en el 53, aunque acabó por no entenderse con Iradi a la hora de rematar un balón que se quedó muerto en el punto de penalti. Poco después, en el 58, era Swiderski el que se lucía y con una mano providencial conseguía abortar un gol que se cantaba ya en la grada tras un disparo del propio Laken desde la frontal.

Parecía cerca el gol de los irundarras, pero lo cierto es que ahí se le acabó la pólvora al líder. El técnico del Deportivo Alavés B movió el banquillo y dio entrada a Varona y Paco Sanz. Conseguía su equipo rehacerse en defensa y cortaba de nuevo las internadas del rival, obligando al técnico local a mover el banquillo en busca de un revulsivo.

No lo encontró y los minutos pasaron sin que los suyos consiguiesen generar peligro de nuevo. Tampoco lo hacía el filial babazorro, para el que un empate en el feudo del líder era un buen resultado. Un empate que se emplearon a fondo en defender hasta el pitido final ante un rival que intentó volcarse en los minutos finales, pero que ya no consiguió poner de nuevo en apuros al meta visitante.