Tanto Valencia Basket como TD Systems Baskonia se jugaban mucho ayer en la Fonteta. La importancia del encuentro, vital para mantener las posibilidades de entrar en el play off, se notó en la intensidad y en la seriedad con la que todos los jugadores disputaron el partido. Sin embargo, ayer hubo un jugador que deseaba especialmente estar entre los ocho mejores de la Euroliga: Pierria Henry.

A pesar de sufrir un esguince en el tobillo derecho el pasado domingo contra el Andorra y ser duda hasta el último momento, el base saltó a la cancha como si nada hubiera pasado. Dusko Ivanovic decidió comenzar el encuentro con Vildoza como titular, posiblemente con la esperanza de que el argentino estuviera inspirado y así poder dar mayor descanso al norteamericano. Sin embargo, el de Quilmes no tuvo su mejor noche y eso obligó a que Henry tuviera que ingresar pronto en la cancha.

Había muchas dudas sobre cómo respondería su tobillo con solo cuatro días de descanso desde que sufrió la lesión, pero su primera jugada las despejó todas. Con uno de sus explosivos cambios de ritmo, el base penetró como un puñal en la defensa valenciana para anotar y forzar el tiro libre adicional.

A partir de ese momento, los tres primeros cuartos transcurrieron como si el esguince no hubiera ocurrido. Henry fue más Henry que nunca, se exprimió en labores defensivas para ahogar a su marca y en ataque todos los balones pasaron por sus manos. Sus cambios de dirección y frenazos hicieron mella en las caderas rivales y le permitieron generar espacios para sus compañeros, a quienes sirvió siete asistencias.

Apenas volvió a sentarse en el banquillo desde que entró en cancha. De hecho, parecía multiplicarse, apareciendo en todos los rincones de la pista para robar, desviar pases, pelear rebotes y puntear lanzamientos. Viendo su despliegue físico, posiblemente más de un aficionado baskonista se preguntó si lo sucedido el domingo no fue más que una pesadilla.

ÚLTIMO CUARTO AL LÍMITE

De esta manera, Henry, bien secundado por Giedraitis y Polonara, se erigió como el faro baskonista en ambos lados de la cancha. El norteamericano se dejó la piel y llegó al cuarto decisivo exhausto. En varias jugadas dio muestras de dolor y cuando pisó a Marinkovic mientras caminaba hacia atrás hizo saltar las alarmas, torciéndose el tobillo afectado. Su manera de correr tampoco daba buenas sensaciones, pero Henry, ajeno al dolor, siguió peleando e incluso se impuso a los muelles de Williams en un salto entre dos.

Finalmente, las opciones baskonistas murieron con dos tiros libres fallados por el propio Henry, pero se habrían esfumado mucho antes sin los 19 puntos, 7 asistencias, 3 rebotes y 3 robos del norteamericano. El sacrificio del base baskonista se quedó sin recompensa, pero confirmó lo que Dusko Ivanovic ya sospechaba: Pierria Henry es Ironman.