Como siempre hace con los recién llegados, Sergio Fernández acompañó a Ibrahim Diabate durante su presentación como nuevo jugador del Deportivo Alavés. Y lo primero que hizo el leonés fue dar las gracias "por la confianza" tanto al propio atacante costamarfileño como a su agente. La "ilusión, ganas y motivación" de todas las partes "han facilitado" el acuerdo, que incluye una opción de compra no obligatoria.

"Con el tiempo podremos disfrutar de un futbolista que viene para aportar ganas, confianza y profesionalidad. Ojalá tenga suerte y se ponga a disposición del míster lo antes posible, pues con él somos más fuertes. Sus características le vienen de perlas al grupo", comenzó el director deportivo albiazul, destacando también su olfato goleador. Falta que sus grandes aptitudes "se traduzcan en rendimiento".

Preguntado por la plantilla, Fernández afirmó que no le parece corta, no con 23 componentes integrándola. Lo que no entiende es por qué, desde fuera, no se le da un mayor crédito a este Alavés: "Se están mostrando muchas más cosas positivas que negativas. Se le cuestiona mucho y se le reconoce poco a este equipo. A nadie le gusta perder, pero ponemos toda nuestra voluntad para que la afición se sienta orgullosa".

Y el leonés reafirmó que la única necesidad en el mercado invernal era traer a Ville Koski para reforzar el centro de la zaga. Tuvieron la mala suerte de que cayera lesionado antes del parón invernal. Luego suplieron la venta de Carlos Vicente con al que consideran su "recambio perfecto" y Diabate fue "una oportunidad" de mercado. "Nos van a ayudar en el tramo final, que es donde nos jugaremos nuestros objetivos", agregó.