Por si el mazazo sufrido ante la Real Sociedad no había sido suficiente, el Deportivo Alavés cerró la semana con otra derrota en Mendizorroza, esta todavía más dura por su significado para LALIGA. Los babazorros resucitaron a un Getafe tocado, que no ganaba desde noviembre, pero que supo aguantar en la primera mitad y llevar el encuentro a su terreno hasta encontrar su oportunidad (0-2).
Pocas sorpresas introdujo Eduardo Coudet en su once inicial para afrontar el exigente duelo contra los azulones. Salvo por Nahuel Tenaglia y Facundo Garcés, a quien el entrenador ha devuelto de manera exprés la etiqueta de titular -y eso que volvió hace pocos días después de cuatro meses sin jugar-, tuvieron continuidad los mismos futbolistas capaces de asaltar el feudo perico en la anterior jornada.
El Alavés, como casi siempre, saltó al césped dispuesto a llevar la batuta del encuentro. Así se vio cuando, con aficionados todavía buscando sus asientos, Boyé pudo marcar el primer gol de la tarde. Su disparo al palo corto, sin embargo, se marchó al lateral de la red, mientras Toni pedía una asistencia a escasos metros. Lo mismo intentó Satriano en la meta de Sivera, obligando la intervención de este.
Lo ocurrido en esos primeros minutos, donde hubo que destacar otra acción de Satriano, fue un rara avis para lo que se esperaba de un partido entre el Glorioso y el Getafe. Ahora bien, no duró mucho tal narrativa, en la que el protagonismo fue para el fútbol y las ocasiones. Pronto se impuso el barro, con una mezcla entre dureza y teatrillos, y ahí el colegiado, Martínez Munuera, se mostró muy incapaz.
El Alavés, eso sí, no se desesperó ante la archiconocida propuesta azulona y, a base de buen juego, demostró ser mejor equipo. Una pena que los babazorros no aprovecharan las distintas oportunidades claras que crearon: Toni, mano a mano tras un gran pase en profundidad de Aleñá, remató al pecho de Soria y el propio meta getafense paró de manera heroica un cabezazo de Pacheco en un córner.
Quien no tuvo tanta paciencia con la actitud de los futbolistas del Getafe fue la afición babazorra. Y con razón. Martínez Munuera no solo no protegió de acciones agresivas a los locales, también dejó vía libre para que los visitantes interrumpiesen una y otra vez el juego. Digno de ver cómo los pupilos de Bordalás caían al verde al más mínimo soplido de aire. Por supuesto, solo cuatro minutos de añadido.
Así, sin goles y con un tiempo de juego efectivo más que limitado, se llegó al descanso con la sensación de que el Alavés había sido mejor; pero también con el temor a que, al no haber trasladado tal superioridad al marcador, el partido se podía poner muy cuesta arriba en cualquier acierto del conjunto madrileño. Nada que no pudiera imaginarse antes de que diera comienzo la contienda en Mendizorroza.
POBRE SEGUNDA MITAD
Y así ocurrió. El comienzo de la segunda mitad no fue tan intenso por parte del Glorioso, que cedió parte del protagonismo al Getafe, y no tardó en llegar el 0-1. Fue obra de Vázquez, ganando el espacio a Pacheco para, desde el suelo, superar a Sivera. Algo que obligó a Coudet a agitar el árbol: Denis Suárez, Abde y Aitor Mañas entraron por Ibáñez, Calebe y Toni en los primeros cambios albiazules de la tarde.
No obstante, el guión se mantuvo, y las ocasiones fueron para los azulones. Sivera tuvo que salvar el 0-2 en un mano a mano con Liso, que le ganó el duelo a Pacheco, pero no pudo hacer en el penalti ejecutado por Arambarri (min. 72). Este lo cometió el propio defensor navarro. A partir de ese momento, ya con los pupilos de Bordalás muy cómodos, hubo muy pocas posibilidades de rascar algún punto.
Ya sin nada que perder, el Chacho dio entrada a Yusi (Jonny) y Ángel Pérez (Aleñá). El 1-2 estuvo cerca en un balón parado que el Getafe casi se marca en propia y Martínez Munuera señaló un penalti sobre Tenaglia que fue anulado por fuera de juego.