El acogimiento familiar es una medida de protección a la infancia en situación de desamparo que busca proporcionar un entorno estable a estos pequeños hasta que puedan retornar, siempre que sea posible, con sus parientes biológicos.

Los destinatarios son tanto niños como adolescentes que no pueden permanecer junto a esas familias de origen porque no son capaces de proporcionarles los cuidados que necesitan, o bien porque han sufrido situaciones de abandono, maltrato o negligencia. Y que, gracias a este programa de responsabilidad foral, pueden disfrutar del calor de un hogar en lugar de estar en un centro de acogida. 

“Estamos en un momento de pico, pero para abajo. Es bastante crítico”, reconoce la trabajadora social Naiara Cacho

A día de hoy, un total de 92 familias acogedoras acompañan en este camino a 95 menores y a otros 16 jóvenes mayores de edad que siguen en sus casas gracias al programa de postacogimiento. Lamentablemente no son suficientes, y la Diputación alavesa acaba de lanzar por ello una campaña para tratar de aumentar una bolsa de potenciales familias acogedoras que necesita renovarse de forma urgente.

“Ahora estamos en un momento de pico, pero para abajo. Es bastante crítico”, reconoce en conversación con NOTICIAS DE ÁLAVA Naiara Cacho, que es trabajadora social del Programa de Apoyo al Acogimiento Familiar (Paafa) en Álava.

La campaña lleva como título Acoger te resultará familiar, y pretende con ello lanzar el mensaje de que el acogimiento no exige heroicidades, sino simplemente personas dispuestas a ofrecer su tiempo y su cariño. 

Varios pequeños juegan en un acto de recepción a las familias acogedoras celebrado en Artium. Pilar Barco

“Todos los globos de la fiesta”

Según los cálculos de Cacho, el territorio debería reclutar a un mínimo de 20 familias acogedoras para llegar a un “escenario ideal”. “Y de ahí para arriba todo estaría bien”, reconoce.

Son las que permitirían sacar del Centro de Acogida de Urgencias Hazaldi a los 22 menores de cero a 12 años que allí viven, algunos de los cuales pertenecen a grupos de hermanos. “Aspiramos a poner todos los globos de la fiesta y poder cubrir esas 22 plazas, aunque también hay otros niños que pueden estar en centros residenciales de más larga estancia. Hay un número de menores acogibles que no sabemos con exactitud”, reconoce la trabajadora social. 

La demanda de familias acogedoras ha crecido recientemente por un motivo fundamental, que “en los últimos años han venido muy a cuentagotas”, en palabras de Cacho.

Además, no todas las que se interesan por el programa terminan acogiendo, por un motivo u otro. “La última campaña fue en 2023, y aunque sí se han acercado muchas familias, no han sido todas las que se necesitaban”, reconoce la profesional. 

El perfil de familia acogedora ha cambiado de forma llamativa con el paso de los años en Álava. Si antes los hogares receptores estaban formados “en su gran mayoría” por parejas sin hijos que, en un momento dado, daban el paso de hacerse cargo de un menor en situación de desprotección, ahora las familias sí que acostumbran a tener descendencia previamente. 

Según los cálculos de la trabajadora social Naiara Cacho, “aproximadamente” dos tercios del total corresponden en la actualidad a esta última tipología, familias que pueden llegar a tener incluso más de un hijo biológico y “después se lanzan a acoger”.

La Diputación, con todo, busca familias de cualquier tipo para sumarse al Paafa, ya sean parejas, personas solas, con o sin hijos, y de cualquier edad o estado civil.

Cacho reconoce que, aunque sería deseable contar con un número mayor de familias ajenas que acogen, la mitad de las unidades convivenciales que a día de hoy tienen a su cargo menores en el territorio son extensas, esas que tienen bajo su abrigo familiares directos como sobrinos o nietos. “Son familias a las que les ha surgido esta situación y se sienten con el deber familiar de acoger”, contextualiza la profesional.

El Paafa va a llevar a cabo tanto este marzo como en los meses posteriores un recorrido informativo por diferentes puntos del territorio, con charlas dirigidas a barrios, colectivos sociales, equipos educativos y zonas rurales, con el fin último de reclutar nuevas familias acogedoras. Estas sesiones permitirán resolver dudas, escuchar testimonios reales y entender qué implica ser familia de acogida y qué apoyo ofrece la Diputación.

La primera se celebró hace hoy justo una semana y estuvo dirigida a personas usuarias de los centros Bizan, mayores de 55 años que, en palabras de Cacho, “pueden ser una población diana” para el programa. 

La siguiente acción informativa, que en realidad serán dos, tendrá lugar este próximo jueves 26. Serán sendas charlas simultáneas en los centros cívicos de Salburua y Zabalgana –a partir de las 15.00 horas– para las que el ente foral ya ha contactado con sus respectivas comunidades educativas con el fin de tener la mayor repercusión posible.

La tercera actividad prevista será el martes 21 de abril y se celebrará en el CEIP Unamunzaga Eskola de Ribabellosa, a la que posteriormente seguirán otros pueblos del territorio.

Quienes deseen ponerse en contacto con el Paafa pueden llamar al teléfono 945 77 30 52, dirigirse al correo electrónico acogimiento@araba.eus o visitar la página web etxeanhartu.eus. También se puede contactar con los técnicos y responsables del Área del Menor y la Familia del IFBS.

Al margen de ello, Cacho también pone en el foco el hecho de que los recursos de acogida “están un poco saturados en cuanto a demanda”, lo cual puede significar que las situaciones de desprotección estén también despuntando en el territorio. “Y la primera opción que hay después de la separación de los padres biológicos o de la familia de origen es buscar una de acogida, y así lo entienden también los técnicos, que están más sensibilizados en este sentido”, apostilla la trabajadora social. 

Un momento "alucinante"

En su momento más álgido, el Paafa ha llegado a sumar más de un centenar de familias a la vez dando techo a cerca de 115 niños y jóvenes, tanto adoptados como postacogidos, según los datos en poder de Cacho. 

Un momento “alucinante” para esta iniciativa fueron los primeros meses tras el estallido de la pandemia, allá por octubre o noviembre del año 2020, cuando tras una campaña de captación centenares de familias se acercaron al programa interesadas en acoger.

Presentación de la nueva campaña para fomentar el acogimiento familiar de niñas, niños y adolescentes en desprotección celebrada hace unos días. Alex Larretxi

Viviendo "de las rentas"

“Veníamos de una situación un poco sensible y de replantearnos cosas, y llegaron a venir 200 y pico familias. Está claro que, cuando es necesario, la comunidad alavesa responde. Pero tuvimos un boom que nos duró hasta 2023 y, a partir de ahí, hemos estado viviendo de las rentas. Es verdad que en la sociedad de hoy en día, con el ritmo que llevamos, igual no nos dejan plantearnos el devolver lo que tenemos a la sociedad”, lamenta la trabajadora social.

A juicio de Cacho, sería positivo tener “una cultura de acogimiento familiar a nivel comunitario” que hiciera que la gente lo viera como “una opción dentro de su proyecto de vida”.