Las probabilidades de encontrar a alguien con un nombre en honor de la patrona de Vitoria se elevaron al infinito este sábado, tanto en la Balconada de San Miguel y en la iglesia que da nombre a la misma, como en el museo de los Faroles o en el paseo posterior por el Casco Medieval poco antes del mediodía. Y es que estos cuatro lugares concentraron hasta 57 mujeres que se llamaban Blanca, Edurne, Nieves o Zuriñe en el homenaje que cada primer sábado de mayo organiza la Cofradía de la Virgen Blanca , a las que llevan el nombre de la patrona de la ciudad.
Procedían, sobre todo, desde la misma capital, pero también de otros puntos del territorio y hasta del otro lado del "charco", como una Blanca que reside en Texas (Estados Unidos).
Desde 2015
Este acto se retomó en el año 2015, aunque la primera noticia documentada del inicio de esta celebración data del 12 de agosto de 1950.
Y al igual que otros años, en este 2026 lo hizo con la eucaristía y ofrenda floral en la iglesia de San Miguel, por ser el Santuario de la Virgen Blanca, con el tradicional desayuno y sorteo de regalos en el museo de los Faroles y esta vez, con un paseo por el Casco Medieval para conocer sus curiosidades y rincones ocultos, guiado por Jesús María García Morketxo.
Su "debut"
Entre sus asistentes, Blanca Aguillo, que aunque es una habitual del mismo, este año "debutaba" presidiendo este acto como abadesa de la Cofradía, ya que no fue hasta junio del pasado año cuando tomó el relevo de Ricardo Sáez de Heredia.
Por eso, para ella, era una día doblemente especial. "Mi nombre me lo pusieron por tradición. Mi padre era muy devoto de la Virgen Blanca y participaba en todos los actos relacionados con ella y al ser la primera hija, me pusieron Blanca", explicaba a DNA Aguillo para quien es un "orgullo" llamarse así.
"Para mí, sí. Yo estoy muy contenta con el nombre que tengo", decía desde la Balconada poco antes de que comenzara la eucaristía de las diez de la mañana.
Allí, en San Miguel, el parroco destacó que es un nombre “que no es solo bonito, sino una advocación, una marca de identidad cristiana y también un regalo de protección maternal. Una estrella que te guía en el a veces mar intempestuoso de la vida”.
La más madrugadoras
Otra que debutaba este año en este homenaje fue la vitoriana Mari Nieves, que fue la primera en llegar a este privilegiado mirador de la plaza de la Virgen Blanca y también la primera en tocar la puerta del museo de los Faroles.
"Me he animado. Hoy es un día especial. Lo mejor es estar con la Virgen", contaba esta mujer a la que bautizaron así por una tía de su madre, que tenía dos gemelas. "Una se llamaba Mari Nieves y la otra, Ana Elvira", precisaba.
Muy puntual también fue Blanca Ruiz, impecablemente vestida para la ocasión, con su blazer rosa y su amplia sonrisa. Una risa que también formaba parte de la vida de su ama: Esther Espinosa, la neska veterana que esperaba ansiosa la llegada de las fiestas, lo que la valió un reconocimiento por parte del Ayuntamiento. Murió en 2023, con 100 años muy bien vividos.
"Nací en 1955 y un año después, fue el año de la Coronación de la Virgen Blanca. Mis padres tenían claro que si algún día tendrían una hija, la llamarían Blanca", contaba Ruiz.
Ruiz participó en este evento por primera vez en 2025. "Lo que más me gustó de este día fue la misa y ver a otras personas a las que conocía del colegio o de Vitoria y el sentido de fiesta y de alegría que tenemos todas. Ahora yo también salgo de neska veterana, como promesa a mi madre, y estoy iniciando los trámites para hacerme cofrade, como ella también".
Desde Texas
En el caso de Blanca Story, residente en Tyler (Texas), se enteró de este encuentro por la familia que tiene en Vitoria y a la que visita siempre que puede.
"Cuando tenía siete años tuve que ir a la Virgen Blanca para recitar algo delante de ella. So, anyway, siempre que vengo aquí intento visitarla con mis nietos o con mi de familia allá", recordaba.
¿Pero por qué te fuiste hasta allá? "Por amor. Era una aventurera y lo sigo siendo. He sido profesora de castellano durante muchos años y a mis alumnos les sorprendía que me llamara White".
A él le conoció aquí. "Era surfista".
¿Un surfista en Vitoria? "No era, de Mundaka (Bizkaia), famoso por su ola. Pasábamos los veranos allí y llevamos ya 40 años casados y viviendo allá".
Sin embargo, no llamó a sus hijas como la patrona. "No. A una Eva, por la abuela de mi esposo, y a otra Teresa, que era el nombre de mi madre", precisaba entre risas.
Amigas y compañeras
Tampoco se perdieron este día Nieves Aspiazu, originaria de Aiaraldea pero residente en Vitoria, llamada así porque la bautizaron el 5 de agosto. "Hay una ermita en Quejana, yo era la tercera chica, ya no tenían nombres, y me pusieron así: María, como mi abuela, y Nieves como la ermita", recordaba.
Se animó a asistir gracias a su compañera de trabajo: María de las Nieves Manrique, de Vitoria, que realizó la ofrenda floral posterior con un ramo de claveles.
La pusieron así por su abuela materna. Y lleva años participando en este día porque "me gusta todo y lo bien que nos lo pasamos".
Con ellas también estaba Blanca Amurrio, que pese a su apellido, nació en Gasteiz, donde sigue viviendo. La llamaron así porque nació el día de Santiago, muy próximo al 5 de agosto "e imagino que fue por eso", y ha tenido una hija a la que llamó Nieves.
"Iba a haber venido el año pasado, pero se me pasó el plazo, pero este año no he fallado. Quería conocer a más Blancas".
Y vaya si lo hizo.