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Dulantzi se rinde a los encantos de la feria de San Blas pese a la lluvia

Cerca de setenta puestos participan en el tradicional mercado de artesanía y alimentación

Dulantzi se rinde a los encantos de la feria de San Blas pese a la lluviaEva San Pedro

Pese a que la lluvia acompañó gran parte de la mañana,  Dulantzi se vistió el domingo 8 de gala para celebrar el tradicional mercado de San Blas, patrón de la localidad. Sus vecinos y visitantes se rindieron a los encantos de la feria en la visita a los puestos.

El trajín de montaje de los puestos ayudó a desperezar a aquellos que se resistían a abrir los ojos. El sonido de los hierros y de los comerciantes descargando la mercancía desperezó a los más dormilones. “La presencia de la lluvia hace que tengamos que poner más esmero a la hora de montar el puesto porque hay que cubrir todo bien para que no se moje el género”, comentaban desde un puesto de dulces. Además de la lluvia, el viento también dificultó las tareas de montaje de los diferentes stands que inundaron por unas horas la tranquila plaza y el frontón de la villa.

Muchas personas

Fueron centenares las personas que decidieron pasar un domingo diferente rodeados de puestos de artesanía y alimentación. La pequeña localidad de la Llanada, igual que varios pueblos del resto de la geografía vasca, rinde tributo a este santo protector de la garganta. Pese al frío, el viento y la lluvia de la mañana, vecinos y visitantes se animaron a acercarse a degustar los productos y adquirir algunos de ellos en una de las primeras ferias del año de la comarca. 

Alguna escena de San Blas en Dulantzi.

Decenas de ricas viandas esperaban convenientemente expuestas en los stands a la llegada de compradores. Una cerveza local por 3 euros, un bote de miel por 11 euros, pasteles de queso, tomate a 6 euros el kilo, un rosco de bizcocho a 9 euros, croquetas a un euro, embutido extremeño a 5 euros la pieza, lomos de bonito del cantábrico por 8 euros, queso viejo por ocho euros el bote o morcillas de burgos a 9,90 euros el kilo, entre otros fueron algunos de los productos que vecinos y visitantes pudieron adquirir en los más de setenta puestos instalados en la Herriko Plaza. 

Variedad

La oferta gastronómica y de complementos era variada. Los más pequeños no podían cerrar la boca ante las decenas de oportunidades que se les presentaban en el puesto de juguetes, juegos y complementos apostado junto a la iglesia de San Blas. Los mayores no dudaron en rascarse el bolsillo comprando alguno de los productos que horas más tarde formarían parte del menú dominical. Magdalenas, rosquillas, pastel vasco, anchoas, tomates, queso o tarta de cerezas fueron algunos de los manjares que los presentes pudieron adquirir. “Me gusta mucho venir a esta feria. Siempre se encuentran cosas ricas e interesantes”, relataba Mari Carmen frente al puesto de Mañeko. 

Ante tanta oferta gastronómica hubo quien no pudo resistirse y acabó cayendo en la tentación como la familia de Aitor, Elisa y los pequeños Jokin y Alaia, que no dudaron en acercarse hasta el puesto de talos instalado en el frontón. Se decantaron por compartir dos de chorizo y dos de bacon. “Es que están tan ricos”, reconocían con los primeros bocados frente al puesto llegado desde Laudio. 

San Blas en Dulantzi.

Frío y compras

Expuestos al intenso frío, pasteles, queso, tomates o miel compartían escaparate con suculentos panes caseros, turrones, chorizos o conservas de Navarra. Junto al frontón un gran abanico de puesto de gorros, bufandas o bolsos completaba la oferta. La mañana no invitaba mucho a detenerse en la infinidad de puestos llegados de todo el País Vasco, Navarra, La Rioja... pero la gente no quiso faltar a la cita y hubo fieles a la feria como Manolo Rodríguez, quien se decantó por llevar para la sobremesa del domingo una buena botella de patxaran navarro y un surtido de dulces. 

En el apartado de alimentos salados, las conservas de bonito, anchoas y pimientos acapararon toda la atención de los curiosos, quienes para mediodía se reunían con familiares y amigos para disfrutar de poteo dominical en los bares del casco histórico. “Hoy la gente se ha animado un poco más tarde. El tiempo no acompaña mucho”, comenta un vendedor desde su puesto. 

Los que acudieron a la cita también tuvieron la oportunidad de adquirir productos de la korrika, que recorrerá la Lautada el 23 de marzo cuando entre por Egileta y salga por Egino después de recorrer parte de los ocho ayuntamientos que conforman la cuadrilla. Ya por la tarde el espectáculo multimedia Semaforoa puso el colofón a una jornada dominical llena de suculentos planes en Dulantzi.