Alonsotegi - Solemnidad del duelo sin cerrar en contraposición al bullicio que reinaba en aquella noche hasta que a la una de la madrugada, ya del domingo 20 de enero de 1980, ocurrió la tragedia. Un acto en la iglesia de San Bartolomé, un aurresku y una ofrenda floral recordaron ayer el cuarenta aniversario del atentado reivindicado por la organización terrorista Grupos Armados Españoles en el bar Aldana que segó las vidas de cuatro personas además de dejar una veintena de heridos y un pueblo conmocionado. Y todavía "pendiente del juicio y del esclarecimiento de los hechos", según destacó el lehendakari, Iñigo Urkullu, natural de Alonsotegi y que residía en el municipio entonces perteneciente a Barakaldo en aquella época.

El "sentimiento profundo que me provocan todas las víctimas de cualquier atentado, sean víctimas mortales, heridos y también las personas que han sufrido extorsión, coacción" toca "lo personal, en la medida en la que viví el drama que se produjo y cómo se consiguió remontarlo". Pero con la espina de que "nadie ha pagado por aquellos cobardes asesinatos", según lamentó el alcalde, Joseba Urbieta. Además, todos los intentos por esclarecer quién hizo estallar una bomba con seis kilos de goma 2 en el establecimiento colisionan contra un muro de secretismo por parte del Gobierno central. El regidor, que tenía 7 años el 20 de enero de 1980, conserva la imagen "de los escombros al día siguiente de la explosión, que me impresionaron". El bar Aldana era un punto de encuentro también para municipios limítrofes. En ausencia del corredor del Kadagua el grueso del tráfico desde Bilbao hacia el interior de Enkarterri atravesaba el centro de Alonsotegi y el bar de Garbi, como los vecinos lo llamaban cariñosamente, se encontraba prácticamente al lado de la carretera general. En 2016, los artistas Carlos y Aritz Muguerza mano a mano con los vecinos que se sumaron pintaron un mural en el emplazamiento exacto del edificio, que desde entonces acoge los homenajes en la fatídica fecha. Allí depositaron ayer claveles en memoria de fallecidos y heridos sus familiares, vecinos y una nutrida representación institucional compuesta, asimismo, por la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui; la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal; el consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria, la diputada foral de Sostenibilidad y Medio Natural, Elena Unzueta; el portavoz del Grupo Vasco en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban; el presidente de EBB del PNV, Andoni Ortuzar, la presidenta del BBB del PNV, Itxaso Atutxa, y alcaldes de Enkarterri.

"Nunca se hará justicia hasta que, por lo menos, se identifique a los autores y se depuren las responsabilidades oportunas. Alonsotegi quiere conocer la verdad, porque solo un pueblo que no se respeta a sí mismo puede permitirse que un horroroso hecho como este quede impune", señaló Urbieta. Un acto terrorista "cruel, cobarde y despiadado que dejó una huella imposible de borrar", señaló el alcalde, añadiendo que "Alonsotegi nunca olvidará lo ocurrido y jamás dejará solas a unas víctimas que sufrieron lo que nadie debe soportar". En especial cada 20 de enero están arropados por un municipio que "siempre estará de vuestro lado", prometió el alcalde. Afectados que siguen sufriendo porque "esto nunca pasa, no se olvida y es duro para nosotros", según expresó José Ángel González Arrieta, que regentaba el bar Aldana con su mujer, Garbiñe Zárate.