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El gran atlas narrativo y cultural de Astérix

Hace medio año se publicó el álbum número 41 de las aventuras de Astérix y Obélix. En esta ocasión los indestructibles galos viajan a Lusitania para volver a dejar constancia que sus aventuras van más allá del cómic

El gran atlas narrativo y cultural de AstérixCedida

"Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos... ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor. Y la vida no es fácil para las guarniciones de legionarios romanos en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium, Laudanum y Petibonum...”.

Desde 1959, Astérix y Obélix no solo han resistido (y siguen en ello) a los ataques del Imperio Romano sino que han logrado una victoria aún mayor. Los indestructibles galos han conquistado, tirando de épica, a millones de lectores de todo el mundo y de todas las edades con sus inigualables aventuras. A lo largo de estos 66 años, los protagonistas de esta historia han recorrido Europa, se ha adentrado en el Mediterráneo, han cruzado el Atlántico hasta América e incluso han volado a la India, convirtiendo cada viaje, cada aventura, en una caricatura afectuosa de la historia de los pueblos, las culturas y las tradiciones más arraigadas de cada país o región en la que han vivido sus correrías. 

'Astérix en Lusitania'

Ahora, con la publicación de 'Astérix en Lusitania', este atlas geográfico y cultural se completa con una nueva y última parada en el lado más occidental del Viejo Continente, la región más al oeste de Roma, la más alejada del Imperio. Pero antes de descubrir Lusitania, los héroes de este relato llevan ya en su mochila más de 70.000 kilómetros recorridos. Astérix y Obélix han viajado por Germania, Egipto, Bretaña, Hispania, Helvecia, Bélgica, Grecia, Italia, India, América, Mesopotamia… Y lo han hecho a pie, en carro, en dromedario, en alfombra voladora e incluso en barco.

Gastronomía local

Los viajes de Astérix y Obélix respetan siempre un mismo guion, preservando a lo largo de estas seis décadas una peculiar forma de viajar, mediante la que nos conectan con las diferentes culturas locales, sus costumbres y su manera de vivir y de relacionarse. En sus aventuras hay muchos nexos en común pero hay uno que es capaz de conectar a todo el mundo a través de un lenguaje universal: la gastronomía. Goscinny y Uderzo han utilizado siempre la comida como lenguaje universal que aúna identidad, estereotipos, choque cultural y una gran dosis de humor sarcástico.

'Astérix en Bélgica'

Y es que Astérix y Obélix convierten en una religión el clásico dicho popular que reza: “donde fueres haz lo que vieres”. Así, la comida les brinda la oportunidad de mostrar todo el crisol cultural. Y para muestra un botón: en Bretaña se sintieron tentados por toda la parafernalia del té, en Córcega probaron el cerdo salvaje, y en Helvecia Obélix desarrolló una pasión por el queso fundido, sin olvidar los famosos banquetes con menú a base de jabalí asado a fuego lento con el que acaban todas y cada una de sus aventuras. ¿Quién no ha querido probar uno viéndoles comer así?

Cultura popular

Pero Astérix y Obélix no solo han protagonizado una de las series de cómic más influyentes de la cultura popular europea, nuestros indestructibles galos han recreado, cómic tras cómic, una auténtica ruta literaria por el mundo y la cultura antigua. Cada aventura es un viaje, cada viaje una excusa para observar y conocer -con humor, ironía y una gran dosis de ternura- a los pueblos y a las gentes que habitaron el corazón del Imperio Romano..., y alrededores.

Y en todo este contexto, es inevitable hacer un referencia merecida a la importancia de la música en las historias de los galos, siempre como recurso humorístico. A través de canciones imposibles y bardos incomprendidos, la música se convierte en otro hilo conductor de gran sutileza, centrado principalmente en la figura de Asurancetúrix, el bardo. 

'Astérix en Bretaña'

Vivir en comunidad

Y siguiendo con este repaso de imprescindibles tenemos que parar y hacernos una pregunta: ¿dónde está esa aldea que todos alguna vez quisimos visitar? Respuesta: en Armorica, la actual Bretaña francesa. Allí, rodeados de campamentos romanos, resisten con la ayuda de una poción mágica estos irreductibles galos. Y es que la aldea no es solo un escenario recurrente, sino el kilómetro cero de todas las rutas. Un símbolo de sentimiento a una comunidad. Desde ese punto, Astérix y Obélix parten una y otra vez hacia el exterior, enfrentándose a un mundo tan vasto como caricaturizado, y siempre con el anhelo de volver a casa. 

'La vuelta a la Galia'

Su primer gran territorio es la propia Galia, que recorren en una carrera contrarreloj en 'La vuelta a la Galia', dejando a su paso una sucesión de guiños regionales que retratan la diversidad interna del país. Más allá de sus fronteras inmediatas, los galos cruzan el Canal de la Mancha rumbo a Bretaña, donde descubren un pueblo educado hasta el exceso, aficionado a beber líquidos calientes y convencido de que incluso la guerra debe seguir unas normas estrictas. Astérix en Bretaña se ha convertido en uno de los álbumes más recordados precisamente por cómo transforma esos estereotipos en comedia.

Hacia el este se extiende Germania, retratada en Astérix y los godos como una tierra de disciplina férrea y ambiciones militares; mientras que más al sur, en Helvecia, la sátira adopta un tono muy político. En 'Astérix en Helvecia', la neutralidad, el orden y la limpieza extrema se convierten en el telón de fondo de una trama de corrupción romana que bien podría leerse como un thriller en clave de humor.

Astérix en cifras

  • 66 años de historia
  • 1959: año de creación
  • Ambientado en el año 50 a. de C.
  • Traducido a más de 110 lenguas y dialectos
  • 400 millones de ejemplares vendidos en el mundo
  • 70.000 kilómetros recorridos por nuestros héroes
  • Es la segunda serie de cómic más vendida de Europa, solo detrás de 'Tintín'
  • 10 películas de animación
  • 5 películas de acción real
  • Lusitania se ha publicado en 19 lenguas
  • Lusitania es el volumen nº 41
  • Lusitania es el viaje número 25

El Imperio y más allá

Y qué decir de la omnipresente Roma, el centro neurálgico del Imperio. En 'Astérix gladiador' o 'Los laureles del César', la capital imperial aparece como un laberinto de burocracia, propaganda y decadencia, donde el poder se ejerce más por inercia que por convicción. Desde allí, la ruta se abre hacia el Mediterráneo oriental y Grecia, escenario de 'Astérix en los Juegos Olímpicos', donde el ideal del cuerpo perfecto y la gloria deportiva quedan reducidos a trampas, sobornos y orgullo herido.

Astérix y Cleopatra

Más al sur, Egipto ofrece uno de los álbumes visualmente más espectaculares de la serie. En 'Astérix y Cleopatra', el viaje sirve para parodiar el choque entre civilizaciones, el culto al monumento y la eterna rivalidad política, todo bajo la sombra de pirámides, palacios y una reina tan carismática como impaciente. Y su nariz. 

El primer viaje a la Península Ibérica llega en 'Astérix en Hispania', como una tierra indómita, orgullosa y reacia a someterse a cualquier autoridad. El viaje de los galos para devolver a un joven rehén se convierte en una sucesión de tópicos de la época en la que fue escrita, allá por los años sesenta del siglo XX: siestas, toros, fiesta y mucha, mucha pasión.

'Astérix en Hispania'

Precisamente, ese recorrido por el oeste del Imperio acaba de completarse ahora con 'Astérix y Lusitania', con una mirada un poco diferente, con menos dosis de caricatura. 

El último álbum juega con todos los elementos populares de Portugal: su hospitalidad, su gastronomía -no falta el bacalao-, su cerámica, sus calles adoquinadas y, por supuesto, la saudade, esa melancolía poética tan difícil de traducir. Así, los autores rinden homenaje a la historia lusitana, evocando figuras legendarias como Viriato, el guerrero que resistió a Roma.

'Astérix en La India'

ATLAS NARRATIVO

Así las cosas y vista en conjunto, los libros de Astérix funcionan como un atlas narrativo: un mundo contado desde la risa, pero también desde una profunda observación de las identidades colectivas y del respeto hacia las mismas. Porque la ruta de nuestros protagonistas nos lleva página tras página más allá del Imperio, hasta América y la India, donde cruzan definitivamente la frontera de la historia para adentrarse en la fábula. Con la llegada a Lusitania, ese viaje continúa demostrando que 66 años después siempre queda algo por descubrir y por contar.