La primavera es la estación favorita de mucha gente porque deja atrás el frío y oscuro invierno y trae días más largos, más sol y más escapadas. Pero con ella llega inevitablemente ese polen que provoca cada año estornudos, ojos llorosos y congestión nasal a millones de personas. Y lo que quizá muchos conductores no tienen tan presente es que esos síntomas no sólo resultan molestos, sino que también pueden convertirse en un problema para la seguridad vial.

Según datos de la Organización Mundial de la Alergia (OMA), entre el 20% y el 25% de la población mundial sufre alguna enfermedad alérgica, y las previsiones apuntan a que esa cifra crezca notablemente, tanto que podría alcanzar el 50% en 2050.

Alergia y conducción

Y ese problema de salud, cuando se sufre en carretera, puede tener consecuencias importantes, porque un ataque de estornudos al volante no es una anécdota. Basta con cerrar los ojos apenas un instante conduciendo a velocidad elevada para recorrer decenas de metros prácticamente a ciegas. Y si además aparecen lagrimeo constante, picor ocular o fatiga, la capacidad de reacción disminuye justo cuando más falta hace mantener la atención.

La compañía Prima Seguros, especializada en seguros del sector de la automoción, ha querido recordar los riesgos que puede generar la alergia durante la conducción y ofrece seis recomendaciones para reducirlos. La primera de ellas es evitar conducir en las horas de mayor concentración de polen, especialmente a primera hora de la mañana y al atardecer, a lo que se suma mantener las ventanillas cerradas y utilizar correctamente los sistemas de ventilación y sus filtros.

Consejos para conducir con alergia

También aconseja limpiar con frecuencia el interior del vehículo para evitar acumulaciones de polvo y polen, utilizar gafas de sol para proteger los ojos y reducir la irritación ocular y consultar con profesionales sanitarios qué medicamentos son compatibles con la conducción, ya que algunos antihistamínicos pueden provocar somnolencia o reducir los reflejos. Y en viajes largos recomiendan hacer pausas frecuentes si aparecen síntomas que dificulten la concentración.

Porque el problema no es sólo el estornudo. También el cansancio que provoca la alergia o la dificultad para mantener la atención durante trayectos largos o en situaciones de tráfico denso. Circunstancias que convierten algo aparentemente tan cotidiano como la alergia primaveral en un factor más a tener en cuenta cuando uno lleva a cabo una actividad con tanta responsabilidad como ponerse al volante de un vehículo.