Aunque nos encontramos en una época del año que no es la más adecuada para viajar, siempre hay sitios de interés para conocer sin movernos muy lejos. Y si son lugares donde la naturaleza es la gran protagonista, mejor que mejor. Es el caso de Vitoria, que cuenta con un espacio ideal para ello.
De hecho, la revista ‘National Geographic’ ha elaborado en uno de sus últimos artículos digitales un listado de enclaves naturales que, a su juicio, son una maravilla natural para visitar en este mes de febrero, entre los que se encuentra uno de Álava.
El corazón verde de Vitoria
El sitio al que nos referimos es el Parque de Salburua. Ubicado al este de la ciudad, dentro del Anillo Verde, es uno de los humedales más valiosos que hay. Lo que antaño era un espacio desaprovechado hoy es un punto de enorme valor biológico.
El terreno se basa en un acuífero cuaternario de unos 90 kilómetros cuadrados. Es una reserva subterránea que asegura el equilibrio hídrico de la zona y que sirve para conectar cuatro lagunas principales: la Bolsa de Betoño, Arkaute, Larregana y Duranzarra.
Cuando hay inundaciones, el agua puede llegar a cubrir hasta más de 60 hectáreas. Como resultado, surge un espectáculo de láminas de agua, carrizales y praderas húmedas que dan forma a un paisaje que cambia con la luz y la temperatura.
Espectáculo de aves en invierno
El Parque de Salburua también es un refugio de invierno para alrededor de 1.600 aves acuáticas de unas veinte especies. La mayoría son del norte de Europa, donde estos meses son mucho más duros, por lo que en tierras alavesas es bastante más llevadero.
Las aves más habituales son el ánade friso y el cuchara común, así como la focha común, el porrón europeo y el zampullín chico. Tampoco podemos olvidarnos de la garza real, o las cigüeñas, cada vez más presentes durante todo el año.
Los guardianes de las praderas
Dejando a un lado las aves, este lugar de Álava también es reconocible por la presencia de ciervos. Hay una manada que vive en el parque que fue introducida con el objetivo de controlar el crecimiento de la vegetación y evitar la colonización de algunas plantas.
Después de la berrea otoñal, los ciervos viven el invierno pastando en las praderas que hay entre las lagunas. Incluso en los días más heladores del año, justo cuando la escarcha o la nieve cubre la hierba, es común verlos campando a sus anchas.
Patrimonio natural
Desde la década de los años 90, las instituciones locales han llevados a cabo trabajos para restaurar el paisaje cercano a las lagunas. Todo ello con la idea de favorecer el uso público y el conocimiento del humedal a la ciudadanía.
Un buen ejemplo de ello es el acondicionamiento de caminos, la instalación de paneles informativos, la creación de itinerarios autoguiados y áreas de estancia, la instalación de dos observatorios de aves y la puesta en marcha del Centro de Interpretación de los humedales de Salburua (Ataria).