Aritz Franco tiene solo 10 años, pero habla con la seguridad de quien sabe muy bien lo que quiere. Flamante campeón de la European Kids de Dublín, ganador de grandes torneos internacionales y acostumbrado a entrenar varias horas al día, el joven vitoriano vive a caballo entre el colegio, el tatami y los viajes al extranjero.
Su sueño es ser campeón mundial de jiu–jitsu y, algún día, llegar a la UFC. En casa, sin embargo, el mensaje de sus padres deja claro que ni las victorias ni las derrotas deben apartarle de la humildad que le caracteriza.
Mientras la mayoría de niños de su edad miden su infancia en tardes de juego, Aritz Franco entrena para cumplir su sueño. “Alguna vez, cuando voy al Parque de El Prado a correr y entrenar, veo niños que están jugando o comiendo helados. Eso solo me anima más y entonces corro un poco más rápido”, reconoce el propio Aritz.
Duros entrenamientos, pero necesarios para alcanzar una meta que tiene muy clara, como explica su madre, Andrea Jiménez: “Él quiere ser el número uno el día de mañana y se sacrifica para ello. Es imposible llevar a un niño hasta donde él está si no quiere. Nadie puede aguantar esos entrenamientos si no tiene cien por cien claro que lo quiere hacer. Entrena a unos niveles que yo me quedo muerta”, subraya.
Esfuerzo recompensado
De la mano de su padre y entrenador, David Franco, Aritz entrena tres y hasta cuatro horas al día. Su progenitor, al que define como un “gran profesor”, le prepara físicamente y perfecciona sus habilidades sobre el tatami. Una rutina exigente y es que, a veces, como admite el propio Aritz, se ha “levantado a las seis de la mañana para entrenar”, pero que también le ha traído grandes recompensas.
La más reciente, ser campeón de España. Pero sus logros no se quedan solo en el ámbito nacional. Apenas unas semanas antes se proclamó campeón de Europa en la European Kids IBJJF celebrada en Dublín, donde compitió contra algunos de los mejores del mundo en su categoría. “Me sentí muy bien cuando gané porque había trabajado mucho para eso”, recuerda Aritz.
Además, Aritz también ha sido campeón de Grand Slam en Roma y campeón mundial en Abu Dhabi, entre otras competiciones ganadas. Grandes éxitos a una edad tan temprana que son fruto de su trabajo, su talento y una mentalidad que, como él mismo enfatiza, pasa por “tener siempre las cosas positivas, nunca las negativas”.
“Entrenar mientras que los otros niños están jugando tan solo me anima y me hace esforzarme mucho más”
Una actitud madura y necesaria para un deportista que aspira a llegar tan lejos, pero que sorprende encontrar en alguien tan joven. La confianza en sí mismo y en todo su esfuerzo es uno de sus rasgos más potentes. Tanto es así que Aritz afronta las competiciones con mentalidad ganadora desde el primer combate. “Yo no creo, sé que voy a ganar”, reconoce el joven jiujiteiro.
Humildad ante todo
Ganar tanto, y a una edad tan temprana, puede hacer que cualquiera pierda el foco. Es ahí cuando sus padres, David y Andrea, entran en acción, educando a Aritz también a través del deporte. “Intentamos inculcar valores de disciplina, constancia y perseverancia. Siempre con humildad ante todo y respeto hacia el rival para así tener los pies en la tierra”, explica Andrea.
“Cuando gana, jamás lo celebra, porque sabe que tiene un niño al lado que lo pasa mal”
Valores que Aritz ha entendido a la perfección. “Cuando gana, jamás lo celebra, porque sabe que tiene un niño al lado que lo está pasando mal. Todos quieren ganar y solo uno lo consigue. Le hacemos ver que no tiene que hacer lo que no quiere que le hagan a él”, añade su madre.
No solo en la victoria, también en la derrota. Aunque vencer ya se ha convertido en algo habitual para él, como todos los deportistas, Aritz también hinca la rodilla en ocasiones. Y en esas ocasiones tiene muy claro cómo actuar, tal y como expresa Andrea: “Hace dos años, en un campeonato europeo, nada más perder, él solo aplaudió al rival, le felicitó y le dio un abrazo. De esos momentos también se aprende mucho”.
Entrenando con los mejores
Para cumplir su sueño, Aritz ya se ha puesto en las mejores manos posibles. Desde 2024 pasa varios meses entrenando en una de las mejores academias del mundo de jiu–jitsu, ubicada en Estados Unidos. Allí se entrenan niños que persiguen el mismo objetivo y campeones mundiales de la disciplina como Tainan Dalpra.
“Aquí, por suerte o por desgracia, no tiene niños para medirse contra él, por lo que David y Aritz han viajado por todas partes para encontrar rivales que le exijan y le ayuden a mejorar. Al final, si vas a un sitio y solo ganas, no aprendes tanto ni te va a servir de nada”, justifica Andrea.
"Nadie puede aguantar esos entrenamientos si no tiene cien por cien claro que lo quiere hacer. Entrena a unos niveles que yo me quedo muerta”
Al otro lado del Atlántico, Aritz “entrenó con el hijo del profesor y destacó rápidamente”, recuerda su madre. Fueron sesiones distintas a las habituales y hasta al propio joven deportista le resultaron “duras”, pero su gran condición física y sus ganas de cumplir su sueño le hicieron “aguantar”.
“Me enseñan cosas menos básicas y más difíciles, pero luego salen rápido. Les coges el ritmo y aprendes con ellos”, admite Aritz. De nuevo, un trabajo duro que se ve recompensado al poder aprender técnicas más complejas, dado que él “siempre está abierto a aprender”, tal y como recalca Andrea.
Y es que el joven vitoriano ya piensa en regresar por tercer año consecutivo este verano. “Ahora van a Brasil, hacen un campo de entrenamiento de diez o quince días, compiten, vuelven y después nos vamos todo el verano a competir y a entrenar a Estados Unidos”, desvela Andrea. Aritz, como no podía ser de otra manera, cuenta los días para volver: “Tengo muchas ganas de ir”.
La UFC en el horizonte
Con la vista puesta ya en Brasil, Aritz tampoco se olvida de su futuro a largo plazo. “Yo voy a seguir compitiendo en jiu–jitsu, pero también haré MMA”, comenta emocionado. Además del jiu–jitsu, también practica judo, boxeo y lucha libre, con una intención muy clara: “Llegar a la UFC y ganar el título”.
Rafael Mendes, Guilherme Mendes, Tainan Dalpra y Andy Murasaki son algunos de los ídolos a los que Aritz admira dentro del jiu–jitsu. Además de ellos, también tiene como referencia a Ilia Topuria, a quien califica como “el mejor de la UFC”. De todos ellos resalta lo mismo: “Se sacrifican para ganar”.
A Ilia Topuria ya ha tenido la oportunidad de conocerle y Aritz no dudó en dejarle un mensaje muy claro al luchador hispano–georgiano, una frase que resume a la perfección su ambición: “Le dije que iba a ganar a todos”.
"Le dije a Ilia Topuria que iba a ganar a todos"
Porque Aritz Franco aún es un niño, pero su rutina, su mentalidad y sus objetivos hablan de alguien muy maduro que ha decidido tomarse muy en serio su camino. Entre el colegio, los entrenamientos y los viajes, sigue creciendo con una mezcla poco habitual para un niño de su edad de ambición, sacrificio y humildad. El futuro dirá hasta dónde llega, pero el trabajo y el esfuerzo no van a ser negociables para él.