En Álava, la importancia del agua es un factor muy importante. Es el elemento que da forma a muchos lugares de la variada naturaleza que hay en el territorio. Un lugar rodeado de bosques, praderas y laderas en donde brilla el embalse de Maroño. Un enclave que enamora a la revista ‘National Geographic’ por la belleza del paisaje. 

Un lago en plena naturaleza

El embalse de Maroño se encuentra sobre el cauce del río Izoria con una clara función: abastecer de agua a los pueblos de los alrededores. Aun así, esta no es la única característica por la que resalta.

La luz que se cuela a través de los árboles, el silencio y las increíbles vistas que se pueden contemplar hacen que este punto de la geografía alavesa sea un refugio puntual al que vale la pena acercarse para disfrutar de su tranquilidad.  

Más allá del encanto del paisaje, este lago está rodeado de montañas, con la Sierra Salvada en el horizonte, así como por un ambiente relajado y con la sensación de estar paseando por un lugar único, ubicado en el municipio de Aiala (en Aiaraldea).

El embalse de Maroño Araceli Oiarzabal

Del problema hídrico a la transformación del valle

De acuerdo con 'National Geographic', a finales de la década de 1980, hubo una grave sequía que puso contra las cuerdas el suministro de agua de la zona. Como solución, se apostó por construir una presa durante varios años, hasta que se inauguró en julio de 1992

Este proyecto hizo que el valle sufriera una transformación completa, dejando bajo sus aguas 20 hectáreas de terreno, varios edificios y viviendas. Desde entonces, el paisaje cambió para siempre, dando paso a un escenario que alterna ocio y estrategia. 

Preciosa estampa del embalse de Maroño. Redacción DNA

Ocio, pesca y biodiversidad protegida

Con el paso del tiempo, el embalse de Maroño se ha convertido en un punto de encuentro para vivir la naturaleza. Gracias a sus áreas recreativas, hay paseos para disfrutar del entorno, a tan solo 45 minutos de la cascada del salto del Nervión. 

Asimismo, este lago es perfecto para actividades como la pesca deportiva, donde habitan especies como la carpa o el lucio. Por no hablar del turismo ornitológico, ya que nos encontramos en un área catalogada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Pueblos con memoria junto al agua

Cabe mencionar que este sitio está rodeado de núcleos de población como Arespalditza o Respaldiza, con unos 500 habitantes y que actúa como centro administrativo de las inmediaciones. Tiene una iglesia parroquial y restos medievales, ejemplo de su patrimonio arquitectónico. 

También destaca Quejana, un pequeño concejo conocido por ser la antigua morada del Señorío de Ayala, con un conjunto monumental que tiene varias rutas medievales que antaño unían el interior y el mar Cantábrico. 

Vía verde en el entorno del embalse. DFA

Llegando desde Vitoria

Para llegar al embalse de Maroño desde Vitoria, lo mejor es hacerlo en coche, tomando la N-240 en dirección Bilbao desde la capital alavesa. Más tarde, hay que continuar hasta llegar al enlace con la AP-68 y seguir hacia Bilbao. Después, se debe seguir la salida hacia Amurrio y coger la A-625 que lleva a Orduña. Tras pasar Amurrio, solo hay que obedecer las indicaciones hacia el lago.