El Vaticano ocultó durante casi un siglo los casos de pederastia de sus archivos. Una investigación internacional realizada por El País (España), Boston Globe (EEUU), Observador (Portugal) y Casa Macondo (Colombia) revela documentos inéditos que muestran cómo la Iglesia encubrió de forma sistemática los abusos desde hace 90 años. Este hallazgo es solo la punta de un iceberg de documentos que siguen ocultos en los archivos vaticanos.

La Santa Sede nunca ha revelado los episodios que conoce ni sus registros. Los papeles más antiguos son de los años treinta en la Alemania nazi. Es curioso saber ahora algunos datos relacionados con ese período. Ante el riesgo de que los expedientes de curas pederastas cayera en manos de los nazis, enemigos de la Iglesia católica, la orden en el Vaticano fue “quemad todo”.

Los hallazgos demuestran que la Iglesia ha tenido siempre datos de los abusos en cada país, aunque ha mantenido que durante décadas apenas llegaron casos a Roma y empezó a recibirlos a partir de 2001. Fue el año en que, ante la magnitud del escándalo, nuevas normas vaticanas obligaron a ello. En 2021, la última estimación conocida por la Congregación de la Doctrina de la Fe, admitía 9.000 casos desde 2001. Pero nadie habla de las décadas anteriores a 2001, es un misterio aun mayor. Su preocupación nunca fueron las víctimas sino preservar el sistema.

En este contexto es legítimo plantearse qué ha pasado dentro de la Iglesia vasca. Quienes en su día, hoy ya fallecidos, dirigieron esa institución vasca durante los años de episodios de pederastia, ¿lo supieron, lo registraron, lo trasladaron al Vaticano? O ¿también lo ocultaron e incluso ni siquiera los trasladaron al Vaticano? Los que dirigen hoy esa institución eclesial en Euskal Herria, ¿han investigado a fondo esa lacra? ¿Han abierto todos los registros? Somos testigos de que el obispo de Bilbao, Joseba Segura, se comprometió seriamente en la investigación de esa pederastia en su diócesis y creó su comisión correspondiente. No disponemos de datos del resto de obispados vascos: Araba, Gipuzkoa, Nafarroa e Iparralde.

Pese a haber elogiado la labor de su obispo y comisión podemos sin embargo plantear al menos un caso que afecta a la Iglesia de Bizkaia y de Málaga hecho público a través de un documentado libro en Andalucía y que sigue sin resolverse. Se trata del caso del sacerdote madrileño Francisco Ballester Viu (1924-2006) que, traído por monseñor Gurpide, (1898-1968), fue profesor en el seminario de Derio y responsable, también en esta localidad, de una residencia para adolescentes durante la década de los 50 y 60. Sin saberse oficialmente por qué, se trasladó o fue trasladado posteriormente en 1969, durante el mandato de monseñor Cirarda, (1917-2008), a una parroquia de Málaga donde se le acusa de pederastia con un grupo de adolescentes.

Una de sus cinco víctimas, Francisco Barba Cañete, (1959), licenciado en Ciencias políticas y Sociología y escritor, es autor del libro Mas allá de los huesos, con subtítulo De Bilbao a Málaga a propósito de un pederasta y cinco víctimas. Además de la pederastia en general en la Iglesia, la denuncia también atiende a una de sus víctimas así como al victimario, y al obispo de Málaga por su silencio. Con trece años, al igual que muchos adolescentes de su barrio malagueño, El Palo, se incorporó a la congregación mariana fundada por el citado sacerdote Ballester Viu, recién llegado del seminario vasco, y abusó sexualmente de él.

El autor del libro se puso en contacto con el Obispado de Bilbao para conocer la posibilidad de que este sacerdote hubiera abusado ya durante su estancia en Derio pero le dijeron no tener datos al respecto. Sobre lo ocurrido en Málaga como sobre la presencia del supuesto pederasta en tierra andaluza quien podría tenerlos era el obispo de Málaga , Ramón Buxarrais, (1929), con quien también se entrevistó pero el silencio fue su respuesta. La misma estrategia cómplice que la mantenida por el Vaticano.

Resulta extraño el paso de este sacerdote de Derio hasta Málaga. Extraño es también que no haya dato alguno de esos posibles abusos en esa localidad vasca cuando, una vez establecido en Málaga, abusara de un grupo de adolescentes. Y extraño es que nadie explique razonablemente las causas de ese traslado voluntario u obligatorio a la capital andaluza. Las dudas aumentan cuando en el citado seminario vasco en sus tiempos ya se produjeron abusos por parte de un director espiritual, Manuel Estomba (1916-?) y que, ocultando sus razones, fue trasladado a Ecuador. Coherentes con preservar el sistema, ¿el caso de Ballester Viu pudo resolverse con su traslado a Málaga?

Primer sacerdote que ofició la misa en euskera

Otros casos de pederastas pudo haber en el mismo seminario vasco tal como sugería algún documento de investigación manejado por la Iglesia vizcaína, aunque no se han conocido aun oficialmente. ¿No hay ningún registro? Tras conocer la estrategia vaticana de ocultar durante décadas cientos de casos de pederastas en su Iglesia, legítimo es plantearse si esa estrategia no se ha seguido también no solo en el caso de Bizkaia sino en el conjunto de instituciones de la Iglesia vasca. La verdad es el primer paso hacia la justicia. Obispos, recuerden aquella frase de Jesucristo: “La verdad os hará libres”.

Francisco Ballester Viu fue el primer sacerdote que ofició la misa en euskera. Mientras los curas vascos no podían hacerlo en su lengua, él, de rito bizantino, tuvo esa oportunidad. Oportunidad que la compartió en 1959 en la iglesia de Arrazola (Bizkaia), de la mano de su párroco José Antonio Retolaza, (1929-2014), así como de los históricos Claudio Gallastegi, (1906-1988), párroco de San Antón de Bilbao, y Juan Mari Uriarte, (1933-2024), que fue obispo en Zamora, Gipuzkoa y Bizkaia.