Del infierno al cielo en apenas una semana. Del empate en Elche donde la situación clasificatoria del Deportivo Alavés se comprometía a la salvación automática celebrada ayer tras superar en un lapso de cinco días al Barcelona y Real Ovido. Así que tras concluir el choque en tierras asturianas no tocaba tanto analizar el propio encuentro, sino más bien exteriorizar las emociones que sentía Quique Sánchez Flores. "Entre todos hemos sumado lo que hemos podido y ahora estamos muy felices. Hemos logrado dos victorias consecutivas en el mejor momento de la temporada", apostilló.

Y es que después de lo sufrido Quique quiso darle valor a lo conseguido. Momentos complejos en los que ha transmitido calma para tocar las teclas justas y por segundo curso seguido sellar la salvación una jornada antes de terminar el campeonato. "Estar ya en Primera sin haber acabado la competición es fantástico", proclamó el preparador albiazul.

Su reconocimiento fue dirigido a todos los estamentos con los que trata en el día a día. Y es que no se olvidó de nadie en ese aspecto. "Me alegro mucho por la afición, los jugadores, el cuerpo técnico, médicos o los utilleros. Es un club con muy buena gente, con muchas personas sumando alrededor y los futbolistas se merecen quedarse en Primera División", deslizó el entrenador albiazul, quien piensa ya en afrontar desde el inicio un nuevo proyecto y sobre todo no pasar tantos apuros. "Ojalá el año que viene no sea tan sufrido y el siguiente que podamos aspirar al top-10, porque el sufrimiento agota y te aparta de la profesión", manifestó Sánchez Flores.

Lo cierto es que en el momento de mayor necesidad el Deportivo Alavés ha logrado dejar su portería a cero en dos encuentros de manera consecutiva, lo que le ha impulsado hacia su objetivo inicial. "El espíritu mostrado viene como resultado de lo trabajado durante las anteriores once semanas. Cuando el compromiso era el máximo, los jugadores han hecho lo que debían", dijo, mientras recordó la importancia del punto sumado en Elche. "Ya lo dije el sábado que todos los puntos valen", apuntó.

Sánchez Flores no quiso estar pendiente de lo que estaba sucediendo con los encuentros de los rivales directos. "Ha habido un momento que los jugadores del banquillo estaban con los móviles mirando y les he dicho que se callaran", reconoció.