Agustina Guerrero venía de escribir dos novelas gráficas antes de Hoy, el libro en el ha querido hacer hincapié en la importancia de los espacios reducidos, pues eso le lleva a ser más consciente del presente: “Es ahora, es hoy”. Además, buscaba hacer un guiño a la idea del libro: “una oda a la vida, a los días, al tesoro que es cada día”.
Por eso, decidió plasmar la historia en un solo día -cotidiano, normal-, un día como cualquier otro. Cuando se planteó su proceso creativo decidió escribirlo en presente, algo que ella no solía hacer, pues siempre escribía en pasado. “Era todo un reto, porque no puedes jugar al suspense”, destaca la escritora argentina.
Evolución de un proceso creativo
Para Guerrero, este libro en general fue un ejercicio, ya que cambió un montón de cosas que ella controlaba. El personaje, por ejemplo: “La Volátil, que está en todos mis otros libros, ahora ya no está. Su anatomía cambió, la forma de dibujarla para mí fue mucho más compleja”. Además, incide en que jugó “mucho con la cámara” para el tema de los planos y con la paleta de colores. No obstante, considera que esto define la idea del libro: “salirse un poco de esa línea recta, de ese control. Yo también lo volqué en la forma, en cómo lo hice”.
Asimismo, la escritora cree que lo que está sucediendo con el libro era realmente lo que quería, pues ya empiezan a llegarle opiniones de la gente que lo ha leído: “Me diste ganas de salir a pasear, de tomarme esos tiempos para mí, de ver que realmente es una necesidad que siento, el hecho de cada tanto poder parar”. Guerrero afirma que hoy en día se vive “como autómata, con un ritmo tan acelerado” que los días pasan a pesar de que tienen mucho valor. Es una enseñanza que tiene una historia de lo más emotiva detrás.
De hecho, está dedicado a un amigo suyo que falleció hace dos años. Cuando ella inició el proyecto, él acababa de morir: “Yo vi en él que cada día que tenía era un regalo. No le estoy dando ese valor”. Por eso mismo, la finalidad de este libro es incitar a “apreciar y celebrar la vida en la medida de lo posible como un pequeño gran tesoro”.
Dejar atrás a ‘La Volátil’
Pese a que La Volátil era para ella una especie de alter ego, decidió desprenderse del personaje sin ningún tipo de nostalgia: “De hecho, llegó un momento en el que hasta renegaba un poco de ella”. Trae a colación dos de sus anteriores novelas, El viaje y La compañera, porque fueron un cambio en su carrera a partir de ellas.
Anteriormente, realizaba novelas con un toque más humorístico hasta que mostró a La Volátil, “un personaje más vulnerable con sus miedos...”. Para Guerrera era un personaje “más humanizado en el contenido, pero no en la forma”, porque la miraba y pensaba que ya no le representaba físicamente.
Aunque la veía “como un monigote, una caricatura más aniñada, pequeñita y siempre con la misma ropa”, ella pensaba en su momento fuerte y sólido que no la podía cambiar; pues consideraba que se la conocía por el personaje. Sin embargo, se plantó: “No, la que está en un momento fuerte y sólido soy yo: Agustina Guerrero. Yo puedo hacer lo que quiera, que soy quien la dibuja”.
Además, muchas mujeres -en su mayoría- que le siguen desde sus inicios en 2011 por el blog que abrió: Diario de una volátil- le decían que “somos seres orgánicos que vamos evolucionando”, por lo que La Volátil sigue ahí, solo que evolucionó y creció.
Superar el peso de las expectativas
En aquellos orígenes que tuvieron como consecuencia su transformación a escritora e ilustradora, Guerrero se aconsejaría a sí misma el “intentar no tener tan presente la mirada ajena”. Ella cree que parte de su rechazo al personaje es porque ella sintió que La Volátil estaba haciendo su camino y la artista otro distinto.
“Estaba cogiendo su propia personalidad, yo en realidad soy más introvertida que el personaje -menos exagerada-. Es como que el personaje actuaba en función de lo que la gente quería. Eso hace que no sea genuino ni auténtico. Suerte que lo supe ver a tiempo y pude recuperarla. Pude hablar desde mi verdad, desde lo que yo siento, y sin tanto condicionamiento de los otros ojos”, explica.
Agustina Guerrero nos recuerda en Hoy que “nuestra esencia no está hecha para estar constantemente con una pantalla delante”, por eso nos anima a despertar y a vivir el día a día con tanta intensidad como si este fuera a ser el último. Porque, en realidad, no sabemos si hoy lo será.