Abril y mayo son dos meses de cambio en las huertas. Todavía se pueden degustar verduras y hortalizas de invierno, y ya empiezan a aparecer otras más propias de la primavera. Con esta explosión, ahora es la época perfecta para hacer platos tan emblemáticos como la Menestra de verduras a la Navarra, con alcachofas, espárragos, guisantes...
Fresas para tener vitamina C
Arranca ahora la temporada fuerte de la fresa, y entre los beneficios menos conocidos de las fresas destaca que son ricas en antocianinas, unos potentes antioxidantes responsables de su color rojo intenso que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo y favorecer la salud cardiovascular.
Espárragos verdes y blancos
Al tratarse del mismo alimento, a nivel nutricional son prácticamente idénticos. Son ricos en insulina, un tipo de fibra prebiótica que favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas en la microbiota intestinal. Asimismo, contienen compuestos antioxidantes como el glutatión, considerado un potente antioxidante natural. También destacan por su efecto ligeramente diurético. A la hora de cocinarlos, los blancos se disfrutan pelados, cocidos y con un poco de aceite de oliva virgen extra, mientras que los verdes, mejor salteados con otras verduras, setas, gambas...
Guisantes
Son varios los motivos para incluirlo en tu menú semanal. Por un lado proporcionan proteínas vegetales y fibra, y por otro contienen compuestos bioactivos como las saponinas y los polifenoles, sustancias con efecto antioxidante que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
Anchoas
Consideradas un superalimento por su aporte en ácidos grasos omega-3, las anchoas no deben faltar en la dieta de primavera. También son ricas en proteínas de alto valor biológico, hierro, calcio y vitaminas (A, D, B12). A la hora de elegir, mejor si son anchoas del Cantábrico, por su cercanía.
Nísperos
Una de las primeras frutas de hueso en aparecer, muy comunes a partir de abril. Nutricionalmente, poseen propiedades digestivas y depurativas, ya que es una de las frutas con más contenido en fibra y actúan como diurético natural.
Acelga
La acelga es una hortaliza que no falta en la huerta en esta época del año. Es una verdura de hoja verde con un alto valor nutricional y muy bajo aporte calórico, destacando por su riqueza en fibra, agua y minerales como potasio, magnesio y hierro.
Avena
La avena, combinada con leche, es una opción para quien busca desayuno sano y saciante, porque combina carbohidratos complejos, proteínas y micronutrientes que ayudan a empezar el día con energía sostenida. La avena contribuye a regular los niveles de colesterol y a mantener estable la glucosa en sangre, lo que favorece una sensación de saciedad prolongada.
El salmón
De carne jugosa y sabor suave, es una de las principales fuentes de omega-3, unas grasas esenciales que ayudan a mantener la función cerebral en buen estado, porque contribuyen a protegerlo frente al envejecimiento y el deterioro cognitivo, y favorecen la memoria.
Plátano
Esta fruta es una de las fuentes más conocidas de vitamina B6, un nutriente esencial para el metabolismo de las proteínas y para la correcta función del sistema nervioso. Además de aportar energía, contiene potasio y fibra, lo que ayuda a mantener el equilibrio muscular.
Garbanzos
Aquí va otro alimento, en este caso legumbre, que también es una gran fuente de vitamina B6. Además, los garbanzos aportan fibra, proteínas y minerales como hierro o magnesio. Su consumo regular favorece la estabilidad de la glucosa.