Los siete mejores proyectos de la decimocuarta edición del concurso de ideas jóvenes Haziak, organizado por el Servicio Municipal de Juventud, ya tienen nombre y apellidos. Uno de ellos es ‘Nola laztantzen dugu elkar’, de Maddalen Ruesgas Rasines. Se trata de una publicación que recopilará las vivencias de personas jóvenes en torno a la sexualidad y el erotismo. Tras la recogida de testimonios, se realizará una presentación pública del folleto.
Otra es ‘YCOE’, de Mario Marco, Ane Cabello, Catalina Montón y Asier Ortiz de Zárate. El proyecto propone la creación de un espacio alternativo para la exhibición de obras de artistas de la ciudad. Para ello, se lanzará una convocatoria dirigida a personas de entre 16 y 35 años, a quienes se invitará a presentar trabajos artísticos visuales como fotografías, dibujos o ilustraciones. Las obras seleccionadas formarán parte de una acción colectiva de empapelado urbano que se llevará a cabo sobre soportes publicitarios instalados en el parque de La Florida.
La idea, tal y como relata Mario, surge de una reflexión compartida entre Ane y él: ¿por qué se normaliza que en los espacios públicos al aire libre la mayoría de imágenes que vemos sean anuncios destinados a vender productos, estilos de vida o suscripciones? “A partir de ahí planteamos, a modo de reivindicación, intervenir esos dispositivos publicitarios cubriéndolos con piezas artísticas: pinturas, ilustraciones, fotografías...”, relata.
Así, para la convocatoria de Haziak proponen que los artistas jóvenes de la ciudad presenten sus obras imprimibles a una convocatoria abierta organizada por ellos mismos. “Tras una selección de las obras, serán ellos quienes las peguen en la calle en una jornada de empapelado urbano, donde además podrán aprender esta técnica. Para ello, prepararemos unos soportes que simulen vallas publicitarias en el centro de la ciudad y organizaremos una tarde de intervención, generando así una exposición al aire libre”, explica. Esta propuesta invita a reflexionar sobre el papel del arte en el espacio público y cuestiona la idea de que solo pertenece a galerías, salas o museos. “El arte también puede habitar la calle”, reflexiona Marco.
Haziak premia con apoyo técnico y ayudas económicas de hasta 3.000 euros los proyectos seleccionados en la convocatoria
‘Mesa para 5 (y los que se acoplen)’, de Andrew Dávalos Morales, Braian Porta Campos, Ekaitz López e Itziar López es otra de las propuestas ganadoras. Plante crear y llevar a los escenarios de Vitoria-Gasteiz una función original e innovadora protagonizada por jóvenes de la capital alavesa. Se basa en el teatro surrealista y está realizada por un grupo de actores y actrices menores de 30 años. “El valor añadido del proyecto es una propuesta original basada en la comedia física que incentive a la juventud de Vitoria-Gasteiz a considerar el teatro un método de transformar mentes y un medio con el que reír alejado de las pantallas”, considera Andrew Dávalos.
‘Idiota’, de Ekaitz López Arrúe y Andrew Dávalos, también es otro proyecto ganador. Se trata de un fanzine cultural colectivo que se plantea como un espacio de pensamiento independiente y creación libre para jóvenes creadores. Su nombre recupera el significado original del término griego idiotes, entendido como la persona que piensa por sí misma y no se limita a reproducir la opinión dominante.
El objetivo consiste en reunir a artistas jóvenes del territorio, cada uno con diferentes puntos de vista, para que plasmen sus ideas sobre el papel y las exhiban públicamente. No se busca un trabajo complaciente que guste a todo el mundo; se quiere hacer algo diametralmente opuesto. Ideas únicas, exponer temas tabú, poner en duda valores de la sociedad. La intención no es incomodar, pero sí generar una catarsis, dar que pensar. Repartirlo en lugares culturales, en espacios donde hay gente que sabe pensar, como en centros cívicos, bibliotecas, eventos o centros de estudios.
experiencia personal
‘Meraki’, de Nereida Hernández Porres, también merece estar en lo más alto del programa. El objetivo principal de este proyecto es diseñar una colección de prendas cómodas y prácticas pensadas para personas que padecen cáncer y se encuentran en tratamientos de quimioterapia de larga duración.
Nereida recuerda que su idea para el concurso Haziak nace de una experiencia personal muy cercana. “Mi madre tuvo cáncer de mama y, durante el tratamiento de quimioterapia, vi de primera mano las dificultades que le generaba llevar el PICC, que tenía que mantener de forma permanente. Ella me comentaba lo incómodo que era, sobre todo a la hora de vestirse, porque necesitaba ropa fácil de quitar, que no le apretara y que le hiciera sentirse lo más cómoda posible en esos momentos”, rememora. A partir de esa experiencia, se dio cuenta de que existía una “necesidad real que no estaba cubierta” y decidió trabajar en una solución.
“Mi propuesta consiste en diseñar prendas adaptadas para personas en tratamiento médico, especialmente pensadas para quienes llevan este tipo de vías. Son prendas funcionales, con mangas desmontables y sistemas que facilitan el acceso para los tratamientos sin tener que desvestirse completamente”, explica. Hernández considera que este proyecto “puede aportar a la sociedad vitoriana una mejora en la calidad de vida de muchas personas que están pasando por situaciones complicadas”. “No solo busca resolver un problema práctico, sino también hacer que los pacientes se sientan más cómodos, más seguros y un poco mejor en su día a día”, agrega. Además, pone el foco en la importancia de diseñar pensando en las personas y en sus necesidades reales, “algo que creo que nos ayuda a construir una sociedad más cercana y empática”, afirma.
‘Mismo objetivo, muchas lentes’ tiene como objetivo visibilizar la realidad social de personas que viven en Vitoria mediante la fotografía
‘Lokal Things’, de Kabir Singh Muñoz, Asier Pagola Alzola, Aratz Aranburu Barrenetxea y Josu Panadero Serrano, es otra de las grandes iniciativas. La propuesta contempla la realización de un cortometraje que abordará, desde la mirada de la juventud, la evolución de una sociedad marcada por la ambición. La obra plantea una reflexión sobre el declive de la creatividad en la formación actual, el papel prescindible del arte y su influencia en la configuración de lo que caracteriza a los seres humanos. “La idea nace entre amigos. Hace unos años se me ocurrió hacer algo diferente para el verano: hablando con compañeros de teatro con quienes compartía las ganas de crear, conseguimos llevar a cabo un rodaje y una proyección en los dos meses de vacaciones”, recuerda Kabir.
“Fue una experiencia que nos gustó tanto que decidimos repetirla durante los dos veranos siguientes, hasta 2022. Al empezar con nuestras carreras, la gente se fue dispersando y dejamos de crear. Ya conocía el proyecto Haziak del año anterior, pero sin una idea clara y sin tiempo, se me vino la fecha encima. Este año veníamos con algo en mente, pero queríamos hacerlo con más rigor y que reflejara la transformación que hemos vivido en estos años. Cada uno por su cuenta nos hemos seguido formando, desarrollando el pensamiento crítico y la curiosidad. Algunos nos hemos adentrado en la música y otros campos, desarrolla.
Es un proyecto puramente cultural, aunque los promotores quieren “ofrecer a todos los ciudadanos y ciudadanas la posibilidad de asistir a una proyección en la que puedan resolver dudas sobre los temas tratados”. Tras la proyección, habrá un espacio de debate abierto a todas las opiniones. “Queremos dar a la sociedad vitoriana un momento de pausa, de reflexión y de desarrollo artístico que, aunque prescindible, nos define y nos caracteriza”, concluye Kabir Singh.
‘Mismo objetivo, muchas lentes’, de Alba Urrecho de la Cruz. Esta propuesta tiene como objetivo conocer, comprender y visibilizar la realidad social de las distintas personas que viven en Vitoria-Gasteiz a través de la fotografía. Para ello, personas vinculadas a fundaciones, asociaciones y centros captarán mediante imágenes su realidad cotidiana en el contexto social actual de la ciudad. El proyecto contempla la realización de talleres fotográficos, seguidos de un análisis y puesta en común, con el objetivo final de exponer los resultados al conjunto de la comunidad.
Según explica Urrecho, la propuesta persigue además romper posibles estereotipos y prejuicios, y ofrecer altavoz a quienes habitualmente menos se les escucha. La iniciativa nace de la confluencia entre su formación en psicología, sus intereses personales y la voluntad de convertir el conocimiento acumulado en una idea con impacto social. Tanto las fotografías como los testimonios recogidos se mostrarán en una exposición abierta a toda la comunidad, concebida como un espacio de encuentro entre las personas participantes y el conjunto de la ciudadanía.
Su iniciativa aporta empoderamiento, diversidad a nivel micro y macro, valorando la individualidad dentro del grupo, además de creatividad, innovación y un evento que fomenta la vida y participación comunitaria en nuestra ciudad.