El sacerdote alavés Jesús Miguel Rodríguez Zatón ha fallecido este domingo a los 88 años de edad tras una vida entregada a la Iglesia y al Evangelio, en especial a los más desamparados ya que buena parte de su vida la dedicó a las misiones. Nacido en Legutio –entonces Villarreal de Álava– un 6 de febrero de 1938, Rodríguez Zatón pronto supo que su vocación era el sacerdocio.
Su funeral presidido por el Obispo de Vitoria, Mons. Elizalde, se celebrará hoy, 11 de mayo, a las 19.00 horas en la parroquia San Mateo Apóstol, su último destino como sacerdote activo.
De una familia profundamente cristiana, bebió la fe desde pequeño gracias a sus padres Federico y Rufina quienes les transmitieron el amor por Jesús. En 1946 la familia se traslada a Vitoria y en su edad adolescente, el joven de Legutio ingresa en el Seminario Diocesano para comenzar sus estudios eclesiásticos. Tras superar su formación, es ordenado sacerdote el 2 de agosto de 1964 por el obispo vitoriano ejerciendo como tal en Ecuador, D. Victor Garaygordobil, reconocido prelado alavés que participó en el Concilio Vaticano II y previamente misionero en Ecuador.
El primer destino de Jesús Miguel Rodríguez Zatón fue en los pueblos de Bernedo y Angostina hasta 1967. Influenciado por el obispo que le ordenó, en ese año decide hacer realidad uno de sus sueños y parte como misionero a Angola para estar adscrito a la Diócesis de Malanje. Lejos de su idea inicial de estar poco tiempo, permanece allí hasta el año 1996. Así, tras aprender portugués y no sin dificultad para involucrarse en esta nueva tierra, permanece casi 30 años en esta antigua colonia portuguesa donde realiza una enorme labor misionera portando el Evangelio en una mano y en la otra la ayuda para dar esperanza y futuro a todos los hombres y mujeres empobrecidos con los que le tocó bregar.
Tras su regreso de África y cerca de los 60 años cumplidos, el Obispo de Vitoria en el año 1996, D. Miguel Asurmendi, le destina como párroco a los pueblos de Mendiola, Monasterioguren y Otazu tras realizar el curso de actualización en la Facultad de Teología de Vitoria. Un año después se une al equipo parroquial de la iglesia de San Miguel Arcángel, santuario de la Virgen Blanca, donde estuvo seis años. Tras este periodo, se incorpora como colaborador en la iglesia de San Mateo, en plena Avenida, donde ayuda al equipo pastoral responsable en diversas tareas. En 2020, con 82 años de edad y con una larga vida entregada a la Iglesia y a los más pobres, decide jubilarse y así se lo pide al Obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde. Afable, cercano, con gran conciencia social y eclesial, quienes le trataron de cerca destacan su amor y su pasión por la misión.
Al despedirse de su misión de Quilenges, en Namibe, Angola, Jesús Miguel Rodríguez Zatón recordaba que su salida “no se debe a un repliegue de las Misiones, sino a la misión cumplida. Se nos pidió ayuda a la Diócesis de Vitoria para que fuéramos a la Diócesis angoleña de Malanje y allá que fuimos sin dudarlo. No pusimos medida a lo que dábamos: lo hemos dado todo, no nos hemos reservado nada y tampoco hemos ido a permanecer sino ha hacer una misión, y la misión se ha cumplido”. Hoy, paradójicamente, son aquellos los que llegan a nuestra tierra también por un tiempo limitado para ayudarnos como Diócesis de Vitoria.
Ante un clero muy envejecido y ante la falta de relevo en el sacerdocio alavés, una treintena de curas africanos están en Vitoria para colaborar en la pastoral y en la atención en parroquias, muchas en la zona rural durante el tiempo que sus diócesis locales les permitan. La misión de la Iglesia es ahora desde el sur hacia el norte, tal y como hizo Jesús Miguel Rodríguez Zatón partiendo hacia Angola para estar allí 30 años y llevar la Buena Noticia del Evangelio a los últimos y más necesitados.