La tarde del 1 de enero dejó una estampa tan insólita como entrañable en pleno corazón de la capital alavesa. Entre pastores, Reyes Magos, ovejas de escayola y camellos de fibra de vidrio, un pequeño conejo de carne y hueso decidió hacerse un hueco en el belén monumental del parque de La Florida.

El menudo animalillo se coló entre las figuras provocando la sorpresa, la expectación y, sobre todo, las sonrisas de decenas de visitantes que se acercaban a disfrutar de una de las tradiciones navideñas más queridas de la ciudad.

El animal, de pequeño tamaño y pelaje marrón, apareció de manera inesperada entre las figuras del montaje, moviéndose con total naturalidad entre los pastores que presencian la Anunciación de la llegada del niño Jesús.

Imagen diurna de la escena de los pastores en la que se ha colado un conejo este 1 de enero Natalia García Zamora

Durante varios minutos, el conejo compartió espacio con animales inmóviles de escayola, madera y fibra de vidrio, confundiendo por momentos a algunos visitantes que tardaron en darse cuenta de que aquel nuevo personaje no formaba parte del diseño original.

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Instalación del Belén de La Florida para las Navidades de 2025 Jorge Muñoz

Una simpática sorpresa

Muchos han sido los curiosos que han sacado el móvil para inmortalizar una escena tan poco habitual, especialmente en una tarde tranquila de Año Nuevo, cuando el parque se llena de paseantes que aprovechan el festivo para dar un paseo relajado.

El belén monumental de La Florida, uno de los más visitados de Euskadi durante las fechas navideñas, es conocido por su cuidado nivel de detalle y por la amplitud del espacio que ocupa dentro del parque.

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En imágenes: Bendición del Belén Monumental de la Florida Alex Larretxi

Cada año, miles de personas recorren sus senderos para observar las escenas bíblicas recreadas con figuras de gran formato, integradas en el entorno natural. Quizá esa misma integración con la vegetación facilitó que el pequeño conejo encontrara la forma de colarse sin ser detectado en un primer momento.

Según relataron varios testigos, el animal se movía con tranquilidad, olisqueando el suelo y deteniéndose junto a algunas de las figuras, ajeno por completo al revuelo que estaba generando a su alrededor.

Su presencia fue recibida con simpatía, especialmente entre los niños, que señalaban emocionados al “conejo del belén” mientras los adultos observaban la escena con sorpresa y humor.