Álava ha dado hoy la bienvenida a 2026 de muchas maneras, tantas como formas hay de entender y celebrar el inicio de un nuevo año. Entre el bullicio de la fiesta, el sabor de un buen chocolate con churros, la paz de la montaña o la responsabilidad de quienes desempeñan sus labores en los servicios públicos, la provincia vuelve a demostrar que el 1 de enero no se vive de una única forma.
Para muchos alaveses, la celebración de Año Nuevo se ha alargado hasta bien entrada la madrugada en los tradicionales cotillones de Nochevieja, repartidos por Vitoria-Gasteiz y otras localidades de la provincia.
Locales de ocio y calles emblemáticas como Cuchillería se llenaron de música y reencuentros, marcando un cambio de año condicionado por las gélidas temperaturas registradas durante la noche, con valores cercanos a los dos grados bajo cero. Un frío que solo pudo contrarrestarse en casa, o al abrigo del interior de bares y discotecas.
El chocolate con churros, un clásico
Más allá del clima, que no deja de ser frío en estas fechas en la provincia alavesa, si hay una imagen que se repite cada 1 de enero en el centro de la capital es la del chocolate con churros.
Tras despedir la noche, cuadrillas de amigos se resguardaron del frío alrededor de una taza humeante, prolongando la conversación y compartiendo las anécdotas de la madrugada antes de regresar a casa. Establecimientos como la emblemática cafetería del centro comercial Dendaraba y numerosos bares del centro se convierten así en puntos de encuentro.
Lejos del ruido y del ambiente nocturno, el año también ha comenzado mirando desde lo alto de las montañas alavesas. Como ya es habitual, numerosos mendizales han optado por arrancar 2026 coronando algunas de las cimas más emblemáticas del territorio.
El Gorbea y el Zaldiaran vuelven a situarse entre los destinos preferidos para quienes entienden el primer día del año como una cita imprescindible con la naturaleza. No en vano, hay grupos de montañeros que optan por realizar estas excursiones incluso el último día del año. Durante la mañana del 31 de diciembre, los caminos hacia el Gorbea se llenan de personas con ganas de despedir por todo lo alto el año.
Asimismo, montes como el Toloño o el Aizkorri también suelen ser escenario de ascensos durante el 1 de enero. Eso sí, hacerlo ha requerido este año una dosis extra de prudencia, pues las bajas temperaturas y la presencia de escarcha endurecieron unas ascensiones que, más allá del simbolismo, se convierten en una exigente prueba física.
Mientras algunas personas celebran, otras descansan o caminan monte arriba, hay quienes no han tenido opción de elegir. Bomberos, personal sanitario, policías y otros servicios esenciales pasaron el cambio de año de guardia, garantizando que la noche y el primer día de 2026 transcurrieran con normalidad. Para ellos, las uvas se tomaron a destiempo, aunque compartidas con compañeros de turno, lejos de celebraciones pero con buen espíritu.