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El momento más dulce del Zaraobe

El club de baloncesto de Amurrio acoge en su estructura a 21 equipos y más de 300 jugadores/as que demandan mejoras en el polideportivo Bañueta

El momento más dulce del ZaraobeRedacción DNA

El Zaraobe no es solo uno de los clubes de baloncesto más importantes de Álava, sino también una gran familia que ya forma parte de la identidad de Amurrio y que enseña a los/as jóvenes a través del deporte.

Desde su fundación hace más de 40 años, el club del Valle de Ayala ha progresado de manera constante hasta llegar a contar hoy en día con más de 300 jugadores/as repartidos en 21 equipos. Para todos ellos, el Zaraobe no solo es un simple club, sino también un lugar de encuentro en el que aprender, jugar y, sobre todo, disfrutar.

El Zaraobe fue fundado en 1984 por un grupo de jóvenes amigos cuyo único objetivo era tener un equipo de baloncesto en Amurrio. Desde entonces, el club fue creciendo de la mano de cada vez más personas y empresas implicadas en el proyecto. 

Marcos Maroto, primer presidente de la historia del Zaraobe, fue clave en su evolución e impulsó la filosofía que aún hoy les define: formar a los jóvenes y enseñarles valores

Por aquel entonces jamás llegaron a pensar la dimensión que tendría ahora el Zaraobe. Algo que comenzó simplemente por la necesidad de un grupo de amigos de practicar el deporte de la canasta en Amurrio pasó a convertirse poco a poco en uno de los clubes más importantes de la provincia.

Jon Pinedo, actual presidente, fue uno de esos jóvenes que hicieron crecer la semilla del Zaraobe. Por aquel entonces, él y otros compañeros, estudiaban en los Josefinos de Orduña, donde jugaban a baloncesto en el Bedarbide. Al ver la necesidad de tener un equipo en Amurrio, decidieron crearlo ellos mismos.

Hoy en día, los padres que fundaron el Zaraobe desean que sus hijos/as y los más jóvenes den continuidad al legado que ellos consiguieron. Pinedo recuerda la importancia de esos primeros años: “Nos sirvió cuando éramos chavales y queremos que nuestros hijos sigan igual”, confirma.

Una estructura importante

41 años después, el club vive su “mejor momento deportivo”, tal y como reconoce Pinedo. La entidad actualmente cuenta con 21 equipos, cuatro de ellos en Liga Vasca, más de 300 jugadores y 52 entrenadores. Su idea es clara: que “los chavales disfruten y mejoren”.

Desde dentro se definen como un “club con suerte”, capaz de generar un ambiente cercano en el que reciben “mucha ayuda de las familias”. A diferencia de otros equipos, en el Zaraobe puede jugar cualquier persona que quiera, lo que les lleva a considerarse “diferentes” y a destacar que “el club es de todos”.

Las victorias nunca han sido su objetivo principal: “Ganemos o perdamos, da igual. A todo el mundo le gusta ganar, pero es un lujazo para Amurrio tener esto”. 

Aún así, cuentan con jugadores y jugadoras de gran nivel, lo que les condujo a tener un convenio con el Araski durante varios años que no está vigente.

Y es que el Zaraobe cuenta con un número inusualmente alto de jugadoras entres sus filas: alrededor del 60% de los integrantes del club son chicas. Si hay jugadores que destacan, Pinedo lo deja bien claro: “Él que quiere salir, se va. No se le pone ninguna pega”. Aunque en muchas ocasiones, sobre todo con los más jóvenes, se suele aconsejar no “sacarlo de su entorno y amistades”.

El Zaraobe se ha convertido en una pieza fundamental para la localidad, donde deporte, valores y celebraciones conviven continuamente en el polideportivo municipal de Bañueta.

Es tal la fuerza del Zaraobe dentro de Amurrio que entre los habitantes se suele bromear sobre este matrimonio, como admite Pinedo: “Aquí siempre se dice de buena manera que somos una secta de Amurrio. Y es verdad porque tenemos un montón de chavales”.

Cuentan con 21 equipos y más de 300 jugadores/as, con número inusualmente alto de jugadoras.

Piden apoyo

Sin embargo, no todo han sido alegrías para la entidad. Desde hace tiempo, sus responsables se sienten abandonados por la Diputación Foral de Álava, a la que acusan de no ofrecerles las ayudas necesarias. Su presidente, Jon Pinedo, reclama “más apoyo” y defiende la necesidad de disponer de “un campo en condiciones”.

Pinedo sueña con “seguir mejorando” en el futuro, aunque reconoce que el club está “rozando el límite de nuestra capacidad”.

Desde hace tiempo, el Zaraobe se siente “desasistido” por la Diputación a la que reprochan “el escaso cariño con los equipos ajenos a la capital y solicitan su ayuda formal para subsanar” el mal estado del polideportivo de Bañueta.”

Según Pinedo, “la mayoría somos seguidores del Baskonia, pero no solo hay que proteger a los grandes, está muy bien pero el futuro hay que labrarlo y fomentarlo desde la base” señala. “Necesitamos que la Diputación invierta en nosotros. Bañueta presenta carencias, goteras y humedades en el suelo que lo convierten en un recinto peligroso y propenso a las lesiones”, añadió. 

Por eso solicitan “un esfuerzo económico para seguir creciendo y consolidarnos, “lamentando no contar con una “vía directa” para trasladar el reclamo.

El presidente sostiene que “el Ayuntamiento nos ayuda todo lo que puede” pero insiste, “precisamos y seguro que en Agurain o en Laudio opinan lo mismo, una mayor sensibilidad de una Diputación Foral que es de toda la provincia, que no se olvide”, recuerda.

“Una situación límite” Volviendo a Bañueta, Pinedo advierte de que “estamos en una situación límite” y precisa que “necesitamos una partida inferior a 200.000 euros para corregir el suelo y colocar un parquet en condiciones. Para nosotros es una prioridad, visto otras aportaciones que se ejecutan en otros lugares”.

“Entendemos que no es nada estratosférico. Solo pedimos que se valore el volumen de chavales que manejamos, es la clave para prolongar las ilusiones en la comarca ayalesa y soñar igual, por ejemplo, con una final de Euskal Kopa en la localidad”, sentencia.

Mientras se solventa esa dificultad máxima y apremiante, el Zaraobe seguirá haciendo latir a Amurrio a ritmo de basket. 

Por último, Pinedo no quiso obviar una de las preocupaciones que se acentúan cada día como la tensión en las gradas. “Coincidimos todos en que el respeto y el comportamiento no es negociable. Pero dentro del civismo, el pique y el salseo en las gradas es otra esencia del deporte. Tiene que existir con los modales oportunos. Pero al igual que esto, la higiene y la limpieza de los campos y vestuarios debe ser otra exigencia crucial, y este aspecto se descuida y mucho y lo que es peor no se pone foco en ello” lamenta.

Para concluir, quiere matizar que “si tuviéramos recursos propios no solicitaríamos ayuda como reclamamos con urgencia. Pero creo que con el potencial que tenemos lo merecemos. En juego está el progreso de muchos, desde la niñez hasta la juventud, para eso colaboramos el resto”.