Aranburu, sin hacer ruido

ciclismo notable sexta plaza del ezkiotarra en el omloop het nieuwsblad,donde davide ballerini (deceuninck) se adjudica un numeroso sprint

28.02.2021 | 00:39
Ballerini celebra su victoria con Alex Aranburu (izquierda) al fondo. Foto: Efe

flandes – Poco se habla de él para lo que merece. Quizás porque el sobresaliente nivel que ofrece sobre la carretera solo se ha traducido, de momento, en resultados notables. Alex Aranburu (Ezkio, 1995) tiene 25 años y suma ya tres victorias como profesional. Y no está nada mal la cosa. Pero hay más nivel aún en sus piernas y en sus números. Ha sido segundo de un tal Tao Gheoghegan Hart (primera etapa del Tour of the Alps 2019), de un tal Giacomo Nizzolo (etapa del Alto del Castillo en la Vuelta a Burgos 2019) o de un tal Philippe Gilbert (etapa de Bilbao en la Vuelta a España 2019). Terminó séptimo la pasada Milán-San Remo. Y ahora se anima también con los adoquines: ayer concluyó sexto el Omloop Het Nieuwsblad, la apertura de la temporada de clásicas belgas.

Algo silenciado en el panorama estatal por ciclistas más mediáticos como Iván García Cortina, Alex sigue recorriendo su camino. Sin hacer ruido. A la chita callando. Y completando entrenamientos de siete horas y media con miras a la próxima edición de la Clasiccissima. Ayer, de camino a Ninove, acreditó forma guiado en el pelotón por Gorka Izagirre. Y concluyó sexto como pudo terminar cuarto o tercero. Segundo quizás. Primero no. Porque el ganador, Davide Ballerini (Deceuninck), se llevó el numeroso sprint con una sola pata.

El Wolfpack (la manada de lobos), apodo con el que se denomina a la escuadra belga, demostró nivel y cohesión a partes iguales cuando el maillot arcoíris Julian Alaphilippe, cazado tras un intento en solitario a 40 kilómetros de meta, trabajó para el italiano como si no hubiera un mañana. El Deceuninck, con el galo, Lampaert y compañía echó abajo el intento de Moscon (Ineos) tras el Kapelmuur. Controló el tramo final pensando en la baza de Ballerini. Y condujo al transalpino al triunfo con trabajo final de Asgreen (molestó a Aranburu a 300 metros de la llegada, cuando concluyó su labor y se dejó caer) y Sénechal. Comenzaron los adoquines. Ganaron los de casi siempre. Emergió de nuevo Alex.

Alaphilippe lo intentó en solitario a 40 kilómetros de meta y, una vez cazado, colaboró en el pelotón para el triunfo de su compañero