Chris Chiozza se marchó del Kosner Baskonia en el verano de 2024 con el prestigio bastante tocado tras una campaña en la que pasó con más pena que gloria como escudero de Codi Miller-McIntyre. Sin embargo, lejos de Vitoria tampoco está consiguiendo gozar de la continuidad necesaria a la hora de relanzar su carrera, inmersa en una línea descendente. 

Esta temporada no le van excesivamente bien las cosas. Prueba de ello es que hace meses rescindió su contrato en el Pinar Karsiyaka y su continuidad en estos momentos en el Cantú italiano también pende de un fino hilo.

El Baskonia fichó a Chiozza, campeón de la NBA con los Warriors y proveniente del UCAM Murcia, con la temporada ya iniciada para reforzar la posición de base bajo las ordenes de Dusko Ivanovic.

Tras emigrar de Vitoria, Chiozza no encontró hueco en otro equipo de Euroliga. El base norteamericano tuvo que poner rumbo a Turquía para jugar en el Manisa Büyükçeir, equipo perteneciente la primera división del país. 

Para Chiozza, este equipo fue como una bocanada de aire, ya que pudo volver a tener el balón en las manos un elevado porcentaje del tiempo. Algo que con Dusko Ivanovic era impensable habida cuenta de su condición de suplente a la sombra de un primer espada como Miller McIntyre que en Vitoria realizó el mejor año de su carrera. 

Mientras que el base estadounidense apenas se dejó sentir en el Baskonia, en el Manisa elevó sus prestaciones dejando sorprendidos a los fanáticos de este equipo de la zona media del país otomano. 

Tras un curso en el que llegó a promediar 7,3 puntos y 4,6 asistencias en la BCL, fue fichado este pasado verano por el Pinar Karsiyaka. Allí mejoró ligeramente su estadística, pero salió a finales de noviembre del club por la puerta de atrás.

Amargo final

En su último partido que jugó con la camiseta de Pinar Karsiyaka, se enfrentó a su exequipo del Manisa y en dicho partido no anotó ningún punto en la derrota por 69-80. 

Cuando los jugadores se retiraban al vestuario, el vicepresidente del club, Denis Köse, increpó a la plantilla por su bajo rendimiento desde la grada. Chiozza se percató de los gritos y, en un gesto inusual por parte de un profesional, lanzó una toalla hacia la grada contra el directivo. Seguidamente, club y jugador decidieron separar sus caminos y Chiozza salió al mercado.

Tras ese incidente, estuvo mes y medio en el paro hasta que el Pallacanestro Cantú de la liga italiana llamó a su puerta. El base norteamericano llegó para sustituir a Jacob Gilyard, que no estaba rindiendo como se esperaba de él.

Pues bien, en este conjunto de la Lega tampoco le están saliendo las cosas como quisiera. En apenas seis partidos, su impacto en el equipo no es el esperado. Ante el Reyer Venezia de otro viejo conocido del baskonismo como Neven Spahija, apenas jugó 12 minutos el pasado fin de semana con 4 puntos en su casillero, obteniendo su equipo un diferencial de -19 con él en pista. 

Las declaraciones de su entrenador, Walter De Raffaelle, al término del choque dejan en evidencia la baja forma del jugador. “¿Chiozza? Tiene serias dificultades físicas y técnicas”, aseguró el técnico italiano poniéndole una especie de cruz.

En Vitoria, el nombre de Chris Chiozza siempre quedará asociado a lo que pudo ser y no fue. Su paso por el Baskonia fue más bien decepcionante, y aunque en las canchas de Turquía intentó volver a la élite, al estadounidense se le está acabando el crédito para demostrar que su talento aún tiene sitio en la élite europea.