Cualquier rival de la Euroliga, ya sea un favorito al título o una de las cenicientas, retrata la extrema debilidad del Kosner Baskonia en la cuerda interior y en Milán no fue una excepción pese a que el Armani sufrió la ausencia de última hora de Josh Nebo.
Con o sin el interior nacionalizado esloveno en sus filas, el Baskonia vivió un calvario en otra noche donde tanto Khalifa Diop como Mamadi Diakite quedaron muy señalados.
El primero (4 puntos y 5 rebotes) desperdició otra ocasión para ganar algo de crédito, mientras que el segundo (0 puntos y 1 rebote) se borró por sí solo del encuentro con sus problemas de faltas, alguna bastante discutible.
Dos clásicos con muchas cicatrices en el cuerpo y bien entrados en años como Zach LeDay y Melvin Booker, a los que el Baskonia se ha enfrentado en infinidad de ocasiones durante su trayecto continental sin padecer tantos daños, desnudaron un día más la manifiesta fragilidad azulgrana en una faceta del juego donde resulta imposible taponar la herida.
Entre ambos se fueron hasta los 40 puntos sin que ninguno sobrepasara los 25 minutos en pista. La facilidad con la que facturaron canastas ante la impotencia de sus pares resultó hiriente.
La escuadra vitoriana volvió a pasear una tibieza en todas las facetas que resulta incompatible para competir al más alto nivel en este glamuroso torneo. Pero fue en el juego interior donde el Armani hurgó en la herida y facturó canastas sin despeinarse aprovechando los constantes pasillos que se encontraron sus hombres altos.
Como el clásico abusón en el patio de colegio, Booker se ensañó con un Baskonia que tampoco encontró soluciones en los cambios automáticos puestos en práctica por Galbiati que dejaron vendido en más de una ocasión a algún pequeño. Para colmo de males, el ex del Bayern mostró un acierto inusual desde la larga distancia cuando sacó a sus pares de la zona.
LeDay, que pudo haber hecho mejores números si cabe de no ser por una aparatosa caída en el tercer cuarto que le envió durante algunos minutos al banquillo, también fue un martillo pilón en el juego de espaldas del aro y la precisión de su muñeca.
Shields, el otro verdugo
Las facilidades al Armani se extendieron igualmente a su línea exterior con Howard como una pieza a la que atacar constantemente. Y tanto Radzevicius como Luwawu-Cabarrot fueron incapaces de reducir la producción ofensiva de Shields, muy mejorado en el plano físico respecto al partido del Buesa Arena.
Finalmente fueron 109 los puntos encajados por un Baskonia que, tras dar la cara en la primera parte gracias a la buena circulación de balón, se quedó completamente seco cuando el Armani endureció la defensa, apretó las líneas de pase y cortocircuitó su ataque. Una película que, por desgracia, ya se ha repetido en infinidad de ocasiones durante esta Euroliga.